Cola Cao nos insulta

Cola Cao tiene una larga tradición de estereotipar y ridiculizar a la población afro en su publicidad. Su última campaña es un ejemplo de como se nos reduce a una parodia. No es puntual y se une a una larga serie de anuncios insultantes dese los años 60. Hoy queremos contribuir a la iniciativa que nuestra compañera Lucía Mbomío ha comenzado en redes para hacerle ver a Cola Cao sus malas prácticas. Os animamos a contribuir denunciando en redes con el hashtag #ColaCaoNosInsulta o escribiendo a Cola Cao con vuestra protesta a info@colacao.es. Cuantos más seamos las que protestamos y desde todas partes de Latinoamerica y Europa más capacidad tendremos.

Aquí podéis leer el texto de Lucía:

Hola, Cola Cao!te muestro 3 anuncios que han marcado la historia de mi familia para que puedas entender cómo se siente alguien que tiene en su memoria vital la banda sonora de tu marca.

El primer anuncio lo escuchó mi padre. Mi abuelo trabajó ese campo ecuatorial, que no tropical y, a diferencia de lo que dice la canción, no cantaba porque estaba cansado y sometido a lo que se conocía como prestaciones, una especie de trabajo forzado que obligaba a mis predecesores, de la zona continental, a pasar un tiempo en el antiguo Fernando Poo (actual Isla de Bioko, en Guinea Ecuatorial, territorio español entre 1778 y 1968), recogiendo cacao. Les pagaban al final y, en ocasiones, ya era tarde porque habían muerto por el sobreesfuerzo.

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Con todo, ese primer comercial tenía sentido enmarcado en el contexto colonial en el que unos tenían y otros cogían.

Pasó el tiempo, cambiaron las cosas, España era otra y Guinea Ecuatorial se convirtió en un país independiente. Sin embargo, cuando aquello parecía olvidado para casi todos, desenterraron la melodía que arrugaba el estómago de los de la edad de mi padre para que tres futbolistas brasileños a los que llamaron de forma infantil y ofensiva «Los Cola Cao» volvieran a cantarla sonrientes. A mí, que me la tarareaban en el colegio de manera machacona, no me hacía gracia. Creánme, ninguna gracia.

No obstante, aún no habíamos cambiado de siglo y teníamos tiempo de modernizarnos, avanzar, dejar de llamar chocolate a una persona negra.

En 2017, inocente de mí, creí que todo aquello habría acabado y que a mis sobrinxs no les tocaría. Confié en que el transcurrir de los años sirviera para algo. Entonces apareció el Colacao Shake: Un hombre negro con su pelo rizado se confunde con su nueva bebida.

Admiro tu capacidad de innovación a nivel producto. Me sorprende, sin embargo, que tus campañas publicitarias sigan recurriendo a la cosificación de grupos de seres humanos de manera tan zafia y… antigua.

Te animo a que sigas pensando opciones. No es tan difícil no caer en el insulto y es de agradecer. A ver si mis descendientes pueden asociar Cola Cao a una bebida de cacao rica y nada más.

Si tú también tienes alguna anécdota o simplemente estás de acuerdo y quieres ayudarnos en la denuncia, usa el hashtag #ColaCaoNosInsulta y compárte tus impresiones. Somos muchxs…

 

 

 

LUCÍA

 

Lucía Mbomío

Periodista, actualmente en “Aquí la Tierra” en TVE
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