Las mujeres negras y su camino a la felicidad

Una historia que nos une en el camino. Una historia de lucha, pero también una historia de apoyo a su pelea … una historia que le permite conectarse con su fuerza, su grandeza, construir sus certezas, ya que a veces eso es lo que las mujeres negras en la diáspora pueden ofrecer las unas a las otras… la certeza de que nos encontraremos en el camino y a pesar de que todas las dudas del mundo están sobre nosotras, en nuestro proceso de empoderamiento, nos apoyamos mutuamente para averiguar lo que somos y separamos lo que es nuestro de lo que es de otros. Para tener la seguridad de ser mejores y desarrollarnos más, y por lo tanto no tener que ser confirmadas por el aspecto y los parámetros de otros. Unidas, como se dice en “La Marcha de las mujeres negras: una empuja y lleva a la otra”

Crecer. Testimonio

Nunca sentí apego por nada, menos por mi cabello ya que siempre pensaba que antes de morir iba a estar orgullosa porque hice lo que quise con él. No sentía apego porque, bueno, es sólo cabello. ¡Ya crecerá! No fue sino hasta que decidí llevar mi cabello natural que me di cuenta lo importante que es este aspecto para mí. Con esta decisión una se vuelve más despierta, más intensa, te das cuenta de cosas que antes pasabas por alto.

Los ritmos de mis Nanas Negras

Soy ese tipo de lector que cree que son los libros quienes les eligen a ellos, y no al revés. Acostumbro ir a las bibliotecas públicas, esos paraísos en la tierra, a pasearme por los pasillos, rozar lomos de libros y sentarme en el piso a hojear algunos, hasta que alguno me coge de la mano y me lleva hasta la sección de préstamo. Así fue como me encontraron las Nanas de Amalialú.