En la educación no todo vale

Teacher at Chalkboard

Foto de The New Inquiry

¿Cuántos educadores afrodescendientes en el ámbito español conocéis? Prácticamente ninguno. Por eso sentí tanta emoción mi primer día en un centro escolar, cuando aún estaba realizando las prácticas de la universidad. Me llevaron a lo que se llama en Cataluña “Aula d’acollida”, donde los alumnos recién llegados de otros países pasan algunas horas al día para aprender el idioma y tener una atención más individualizada. ¿Os podéis imaginar cómo les brillaron los ojitos al verme entrar y saber que era su profesora? Pues les brillaron igual que a mí.

Hace sólo seis años de eso, desde entonces no he dejado de trabajar en la educación y me apasiona. Tengo muy claro que soy un ejemplo y que cualquier cosa que me vean hacer o decir la van a tener en cuenta. Estoy muy satisfecha de ver como la visión sobre el racismo de mis alumnos ha cambiado desde que entré en sus vidas. Tanto ha cambiado que el otro día, en un desafortunado incidente, a todos ellos se les heló la sangre.

Estábamos de salida escolar en el teatro, para ver a una compañía teatral especializada en público juvenil, o eso afirman en su página web, representar una comedia romana que habíamos trabajado previamente en clase. Íbamos todos, sí, yo también, con mucha ilusión, puesto que siempre lo hemos pasado muy bien en estas representaciones.
Durante la obra, los actores, en ocasiones, interactuaban con el público y lo hacían partícipe de lo que estaba ocurriendo en el escenario. En una de esas interactuaciones, se dirigieron hacia mi único alumno afrodescendiente, le hicieron una pregunta, la respondió y, entonces, el actor se dirigió hacia mí, que estaba sentada tres asientos más a la izquierda. Me hizo la misma pregunta y, entonces soltó la coletilla: “Tú debes ser su hermana”.

Joseph Webb, Kristina Carr, Kaelyn Korovich

Y no, no soy su hermana, de hecho no nos parecemos en absoluto. ¿Qué similitud podrá haber encontrado esa persona entre nosotros? ¿No será porque somos ambos negros?
El público, todo adolescentes en edad escolar, echó a reír. Pero no todo el público, los compañeros de mi alumno no se rieron. Y yo ya no pude oír nada más en toda la obra. Noté como me ardían las mejillas. Miré a mi alumno y él tenía cara de circunstancias e intentaba hacer ver que no pasaba nada, que era una broma. Yo sólo deseaba que se terminara ya la obra y hablar con él. Estaba preocupada. Estaba preocupada porque es un adolescente, y todos sabemos que son momentos delicados en la formación de una persona. Estaba preocupada porque yo lo había traído a ese lugar y ahí había sido insultado. Estaba preocupada porque había más adolescentes afrodescendientes en el teatro, los cuales, para sorpresa del actor, no son familia mía.

Tardé dos días en asimilar lo que había ocurrido. Dos días en contactar con la compañía teatral y exponerles mi disgusto. Cualquier persona que trabaje con o para niños/adolescentes debe tener claro que forma parte de su educación. Todas y cada una de las personas, sin excepciones. En la educación no todo vale.

Pero no todo es malo, ¿sabéis que es lo que me emocionó al salir del teatro? Ver como mis alumnos se preocuparon por saber si nos había afectado ese comentario. Algo estaré haciendo bien, ¿no?

Yasmina Ewulu Navarro

 

Yasmina Ewulu Navarro
Profesora de Secundaria y Bachillerato
De madre española y padre nigeriano
Barcelona

4 comentarios en “En la educación no todo vale

  1. Me parece increíble que hagan esas “bromas” por llamarlo de alguna manera a cualquier publico, adolescente o no adolescente siendo una falta total de respeto… Pero me parece precioso la actitud de tus alumnos. Gracias por mejorar la sociedad 😘 poquito a poco todos ponemos un granito de arena

    Yo soy Pedagoga y estoy empezando a crear un blog también sobre educación y te invito a visitarlo https://educarcorazones.wordpress.com/

  2. Se podrían haber ahorrado el comentario, especialmente porque no venía a cuento y es absurdo presuponer que alguien es familiar por su color de piel… al igual si hubiese sido un alumno pelirrojo y su maestra también, o los dos con un mismo acento…

    Pero vamos, a mi me confundieron con gemela de mi hermana y, no solo nos llevamos cuatro años, sino que ella tiene el pelo afro, los ojos verdes, la barbilla afilada, es bajita y tiene más pecho que yo, ni el mismo tono de piel compartimos. Aunque he de reconocer que a mi también me cuesta diferenciar a los blancos tanto como a los japoneses.

  3. Cuando coincidía con cualquier persona negra en un espacio cerrado me decían que éramos novios. Mi anécdota, de hace 25 años, me ha recordado a lo que has contado. Triste, sí, pero esperanzador el hecho de que haya profesoras como tú.
    Caminemos porque… trabajando pero también denunciando, a través de tus escritos, ya estás contribuyendo a crear una sociedad nueva y, sin duda, mejor.

  4. Esto me ha recordado a un profesor del instituto donde hice la educación secundaria. Éramos apenas unas 4 personas negras (todas chicas, y todas nos conocíamos) entre todo el alumnado y había un profesor que se empeñaba en confundirnos a una de ellas y a mí, a pesar de que no nos parecíamos en nada. Lo único que teníamos en común era el color de la piel y que ambas llevábamos gafas. Imagino que para él sería suficiente…Era frustrante.

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