miércoles, mayo 20

Cuando el refugio lo construyen las mujeres negras, «Prometido el Cielo» de Erige Sehiri

Prometido el Cielo, la nueva obra de la directora franco-tunecina Erige Sehiri, llega a España en el momento preciso. Su segundo largometraje de ficción fue la película inaugural de la sección Un Certain Regard del 78.º Festival de Cannes, en 2025. En el Festival du Film Francophone d’Angoulême conquistó tres galardones: el Valois de Mejor Dirección, el Valois del Mejor Guion —compartido con Anna Ciennik y Malika Cécile Louati— y el Valois a la Mejor Actriz para Déborah Christelle Naney. El próximo 27 de mayo, en los Cines Golem de Madrid, tiene lugar su preestreno en España con la presencia de la directora, que cerrará la proyección con un coloquio abierto. Afroféminas ha acordado con Atalante Cinema un sorteo de entradas dobles para esa noche, y al final de este texto te contamos cómo participar.

La historia sitúa a Marie, pastora costamarfileña y antigua periodista que lleva diez años viviendo en Túnez. Su casa se convierte en refugio para Naney, una joven madre que busca un futuro mejor, y para Jolie, una estudiante de gran carácter que carga con las esperanzas de su familia. Cuando las tres mujeres acogen a Kenza, una niña de cuatro años superviviente de un naufragio, ese refugio se transforma en una familia recompuesta, tierna e intranquila, en un clima social de creciente hostilidad. La película aborda el exilio, la maternidad extendida y la solidaridad entre mujeres que no comparten historia, sino urgencia, y lo hace sin sermones ni dualidades fáciles. La pregunta que deja abierta —hasta dónde llega la solidaridad cuando el propio terreno es precario— es la pregunta correcta.

Erige Sehiri nació en Lyon, en el seno de una familia de origen tunecino de una humilde familia de clase obrera. Su trayectoria hacia el cine no fue lineal. Aprendió inglés en San Francisco, estudió finanzas en Montreal mientras hacía trabajos ocasionales, trabajó en un banco en Luxemburgo y comenzó a filmar Les Minguettes antes de convertirse en asistente de periodistas en Jerusalén. Cuando estalló la revolución tunecina de 2011, se fue a Túnez. Desde entonces construyó una filmografía comprometida con las trayectorias femeninas y los márgenes sociales.

Su primer largometraje de ficción, Entre las higueras, se estrenó en la 54.ª Quincena de Realizadores de Cannes 2022, donde obtuvo el premio EcoProd a la producción más sostenible. La película fue seleccionada para representar a Túnez en los Premios Óscar 2023, y tuvo una exitosa trayectoria en los festivales internacionales más importantes: Toronto, Chicago, BFI Londres y Viena, obteniendo el Gran Premio del Jurado en Tübingen-Stuttgart. En España, cosechó reconocimientos en la Mostra de València y fue la película inaugural del 20.º Festival de Cine Africano de Tarifa y Tánger.

La directora es también productora a través de su empresa Henia Production, que desarrolla documentales creativos y acompaña proyectos de jóvenes realizadores, y cofundó Rawiyat-Sisters in Film, un colectivo de mujeres cineastas en el mundo árabe. Rawiyat significa «las que narran» en árabe, y el nombre funciona como declaración de principios: quien tiene la cámara decide qué se ve y desde dónde. Este proyecto nace del mismo impulso que sostiene su cine, la convicción de que las directoras africanas y árabes no deben ser excepción dentro de sus propias cinematografías.

El reparto de Prometido el Cielo reúne a tres mujeres cuya sola presencia en pantalla es ya un posicionamiento. Aïssa Maïga nació en Dakar, Senegal, de padre maliense y madre de ascendencia senegalesa y gambiana, y llegó a Francia a los cuatro años. En 2007 se convirtió en la primera mujer negra nominada al Premio César de interpretación, la distinción actoral más alta del cine francés, por su trabajo en Bamako. En 2018 fue nombrada embajadora de buena voluntad de la UNESCO para las culturas africanas y la diáspora, y es miembro del colectivo Noire n’est pas mon métier, que trabaja por la igualdad y la diversidad en la industria del cine. En la ceremonia de los César 2020, interrumpió el protocolo para interpelar durante cinco minutos a toda la industria francesa por la sistemática exclusión de las actrices negras. Su presencia en esta película es consecuente con esa trayectoria.

Laetitia Ky, artista visual feminista de Costa de Marfil, ya la habíamos presentado en Afroféminas cuando contamos cómo construye esculturas con su propio cabello como acto de resistencia política. A través de esas estructuras plasma la belleza y la cultura africanas, la lucha por la justicia social, la defensa de los derechos humanos y la denuncia de la discriminación racial y de género. Prometido el Cielo es su debut como actriz, y la directora la eligió con el mismo criterio con que eligió a la protagonista de su película anterior: escuchar primero, filmar después. Déborah Lobe Naney recibió el Valois a la Mejor Actriz en Angoulême en lo que era su primera experiencia ante las cámaras. Sehiri la descubrió mientras intentaba, en la vida real, cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa. Esa realidad no ficcional habita cada escena que protagoniza.

El cine africano contemporáneo dirigido por mujeres atraviesa un momento de visibilidad creciente, una tendencia que desde Afroféminas seguimos de cerca en cada edición del Festival de Cine Africano de Tarifa y Tánger, con directoras como Mati Diop, Alice Diop o la propia Sehiri construyendo una tradición propia, alejada del exotismo y de la mirada colonial que durante décadas decidió qué historias africanas merecían ser contadas y desde qué perspectiva. Lo que hace Prometido el Cielo es radical en su sencillez: poner en el centro a mujeres negras migrantes, mostrarlas en su plenitud, con sus contradicciones y sus fuerzas, sin reducirlas a víctimas ni a símbolos. Que la pantalla sea espejo y herramienta política es una discusión que llevamos tiempo dando desde Afroféminas, y esta película la encarna con rigor y con ternura.

El 27 de mayo la directora Erige Sehiri estará en los Cines Golem de Madrid para presentar el preestreno y participar en un coloquio tras el pase. Para nosotras, esta cita es una oportunidad que no queremos dejar pasar. Hemos acordado con Atalante Cinema un sorteo de 5 entradas dobles. Si quieres participar pincha aquí.

El cine que queremos ver —el que nos da razones para seguir haciendo este trabajo— es este. Una directora que construye su mirada desde los márgenes, un reparto que es política antes que actuación, y una historia sobre mujeres negras que se cuidan y se sostienen en un Mediterráneo que las amenaza. Prometido el Cielo merece una sala llena.

Redacción Afroféminas



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