Y tú…¿De dónde eres?

Crecí deseando ser blanca, sin culo y de pelo lacio. Crecí queriendo no llamar la atención por la calle. Crecí luchando, por y para mi propia identidad desde que tengo uso de razón. Intentando saber de dónde era, y porque era distinta a los demás niños, (realidad que alcance a comprender la primera vez que en el colegio me llamaron negra, aunque sinceramente, yo me veía marrón…).

Querido hermano negro, sí a ti: te quiero

Te quiero porque no necesito explicarte el dolor que respiro en la ciudad que me ha visto crecer, porque tenemos una definición similar del racismo. Porque esa canción, justo esa canción, la conoces. Y no sabemos donde la escuchamos por primera vez, pero la conocemos. Te quiero porque haces bromas que entiendo, porque eres camaleónico, porque no llamas tribus a pueblos.

El mensaje de Viola

Viola me dice que eche pecho y saque fuerza, que entre en una sala y brille a pesar de los prejuicios porque yo soy fuerza, soy poder y lo valgo, que no importa si llego a casa y tengo que desmaquillarme llena de llanto para volver a reconocerme si es que en algún momento debo crear un personaje que me ayude a sobrevivir de una sociedad que se empeña en pisarme.