jueves, mayo 28

Sostener el grito: ‘Masa vociferante’ de Quinny Martínez Hernández

Hay libros que leemos con la distancia que da la teoría y otros que los sientes directamente en la piel, como una ráfaga de salitre que espabila y sana. Masa vociferante (Jande Editorial, 2026), la primera incursión narrativa de la escritora, poeta y activista raizal Quinny Martínez Hernández, pertenece sin duda a estos últimos. Para la comunidad de mujeres negras, afrodescendientes y migrantes que habitamos este lado del mundo, las páginas de esta obra híbrida son un espejo para el orden hegemónico y un refugio profundamente afectivo para nosotras.

Quinny Martínez Hernández —a quien muchas conocemos por sostener espacios de resistencia cultural indispensables en la diáspora— expande en este libro su voz poética hacia un territorio donde la autobiografía, el pensamiento decolonial y el verso se trenzan de manera orgánica. Desde las primeras líneas, la autora nos arranca de las narrativas eurocéntricas y nos invita a habitar un concepto poderosísimo: el maritorio. El maritorio ha sido forjado desde dentro por las propias comunidades raizales de San Andrés para nombrar lo que los mapas coloniales siempre borraron. Frente a la fijeza de la tierra y las fronteras de los Estados-nación, el maritorio del archipiélago caribeño de San Andrés, Providencia y Santa Catalina se presenta como un espacio de islas conectadas donde nada se queda quieto. Es ahí donde la memoria oral y las lenguas maternas resisten al borrado colonial. El Caribe aquí no es la postal exótica que consume el turismo occidental; es una fractura luminosa, una raíz que se expande.

El maritorio que Quinny invoca, además de una categoría territorial, es también una epistemología caribeña que desafía la obsesión colonial por fijar, dividir y administrar los cuerpos y los territorios. Frente a la cartografía del imperio, el maritorio propone una memoria en movimiento, una identidad relacional y una pertenencia que no necesita legitimarse ante el Estado para ser.

Sin embargo, el viaje que nos propone Masa vociferante no evita nuestras heridas. Quinny pone el cuerpo para narrar una de las esquinas más oscuras y deshumanizantes del Estado español —una institución cuya existencia seguimos denunciando y cuya abolición seguimos exigiendo—, la experiencia del internamiento en un CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros). Al cruzar ese umbral, el libro fractura el relato edulcorado de la integración y el multiculturalismo institucional. Quinny politiza su vivencia, desnudando cómo el racismo estructural intenta desdibujar y disciplinar los cuerpos afro y migrantes.

El CIE aparece en Masa vociferante desnudando al sistema democrático europeo, demostrando que es una continuidad de la lógica colonial que sigue clasificando qué cuerpos merecen movilidad, dignidad y ciudadanía, y cuáles deben ser contenidos, vigilados y expulsados.

Pero lo verdaderamente magistral de la obra es que no se detiene en la subalternidad ni en el dolor punitivo. En Masa vociferante, el enfado es un motor de acción y la escritura se convierte en una práctica radical de cuidados. Frente a la violencia de las fronteras, Quinny antepone el amor colectivo, la sanación comunitaria y la dignidad.

La «masa» a la que apela el título no es la multitud amorfa que asusta al privilegio blanco; es la articulación consciente de las voces que históricamente hemos sido silenciadas y que hoy decidimos gritar juntas. Es la colectividad que se organiza, que se reconoce en la diáspora y que reclama justicia.

Para las lectoras de Afroféminas, este libro es un toque de arrebato desde la ternura y el combate. Quinny elige la forma híbrida porque ningún género solo basta para contener lo que narra: el verso cuando el dolor se vuelve intraducible en prosa, el ensayo cuando el análisis político necesita espacio, la autobiografía cuando la teoría sola no alcanza para contar lo vivido y sentido. Quinny Martínez Hernández ha escrito una obra imprescindible para comprender las cartografías actuales de la literatura migrante en el Estado español, pero también fuera de el. Una lectura que nos recuerda que, aunque intenten desdibujarnos, nuestra palabra permanece escrita, nuestra memoria sigue viva y nuestra masa sigue, con más fuerza que nunca, vociferando.

Antoinette Torres Soler

Directora y Fundadora de Afroféminas
Lic. Filosofía. Máster en Comunicación de Empresa y Publicidad.
Cubana y española



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