Más allá del amor

En el libro “Cuando los niños no vienen de París”  la autora, Marga Muñiz Aguilar, sostiene que, si bien los padres pioneros en las adopciones interétnicas entendían que el amor y la aceptación eran suficientes, dejando en un segundo plano el componente racial, con el tiempo comprobaron que los padres podían ser ciegos al color pero la sociedad no. 

María Oyan, española y mestiza, reconoce que pese a adorar a su familia adoptiva le hubiera gustado vivir sus raíces, saber a quién se parecía, comprender sus costumbres innatas o tener referentes de personas negras a su alrededor…Para subsanarlo, cuando fue mayor de edad pidió los datos de su madre biológica y a partir de ahí inició una búsqueda que le llevó a conocer a su familia materna (española) y a parte de la paterna (de Guinea Ecuatorial).

En esta línea Muñiz Aguilar, considera que uno de los secretos para el éxito es que las familias no consideren que uno de sus miembros es de otra etnia sino que se reconozcan como una familia interétnica. Esto es algo complicado a menos que las diferencias se admitan y se celebren.

Actualmente, las adopciones interétnicas tienen una doble naturaleza, las nacionales y las internacionales. María es producto de las primeras. Como ella hay muchos niños, cada vez más, de hecho, hijos de madres o padres de origen extranjero que han dado a luz en España y no han podido hacerse cargo de ellos. Sin embargo, las más conocidas son las segundas.

España es el país del mundo en el que más adopciones internacionales se llevan a cabo después de EEUU.  Sólo entre 2003 y 2007 llegaron más de 23.000 niños procedentes de China, Rusia, Ucrania, Etiopía y Colombia a familias españolas. Y en Madrid, por ejemplo, se gestionan unas 800 adopciones internacionales al año.

Más de un tercio del total de los niños procedentes de la adopción internacional provienen de la República Popular China. Según Francesc Acero, el presidente de AFAC, Asociación de Familias Adoptantes en China, se debe básicamente a tres razones: una la claridad y seguridad durante todo el proceso de adopción; en segundo lugar y en el periodo de 2003 a 2005 el proceso de espera de un menor en China estaba en unos siete meses. Con todo, este espacio de tiempo en la actualidad ha aumentado progresivamente y actualmente esta espera de algunos meses se ha convertido en siete años. En tercer lugar otro punto favorable es el buen estado de salud de los menores y su fácil adaptación a nuestra vida.

Puede que el aumento del tiempo de espera al que aludía Acero se haya traducido en un crecimiento del número de personas que están  adoptando en África. Sólo procedentes de Etiopía hay en España en estos momentos más de 2000 familias.

Carmen Pazos, directora de Mundiadopta, organización que trabaja como intermediadora en los trámites de adopción en Burkina Faso, Mali y Etiopía, sostiene que “la adopción interétnica es la constatación clara de la evolución de nuestra sociedad hacia modelos de familia donde las evidentes diferencias físicas no son una barrera para la unión y vinculación familiar. En la generación de nuestras abuelas la adopción se ocultaba en muchos casos, y el hijo adoptado desconocía esta condición hasta que pedía su certificado de nacimiento para casarse. En este sentido, la adopción interracial aporta el punto de vista positivo: el hacer visible la diferencia desde los primeros momentos provoca que el hecho adoptivo pueda ser bien orientado desde el principio”.

Y ése es un aspecto importante, la adaptación no sólo depende del que llega sino también del que recibe.

El presidente de Afac nos cuenta que la preparación de los padres adoptantes es algo indispensable tanto para las familias que realizan adopciones internacionales o interraciales como para los que no, esta formación tiene que estar básicamente encaminada a saber detectar las llamadas de auxilio que los hijos harán en distintas etapas de su vida en relación a su condición de adoptado y sobre el abandono.

 

En el caso de las adopciones interraciales lo primero que deben plantearse las familias, a su modo de ver, es la capacidad de asumir la identidad y la diferencia étnica de su hijo adoptivo porque de esta manera serán capaces de poderlos entender y ayudarlos  en las diferentes etapas de su infancia y adolescencia.

Una manera es intentando conocer al máximo sobre el país de origen de sus hijos, pero sin olvidar que son españoles, catalanes, vascos, gallegos, andaluces, etc…y lo que ellos realmente quieren ser y hacer es lo mismo que hacen sus compañeros de clase y de juegos. No por ser de una etnia concreta han de relacionarse sólo con esa etnia.

Marga Muñiz recomienda revisar los prejuicios propios. Pueden ser imperceptibles para uno mismo pero calar en los niños. Tales prejuicios tienen muchas caras: los del lenguaje (“hacer el indio”, “trabajar como un negro”; las actitudes (temor a visitar determinados barrios porque haya muchos negros, gitanos, o árabes…) o los pensamientos positivos y/o negativos acerca de los demás. Añade que debe haber un abandono del etnocentrismo inherente a Occidente que invita a pensar que cualquier niño del planeta va a estar mejor en Europa, EEUU o Canadá antes que en África, Asia o Latinoamérica puesto que en su lugar de origen su vida sería algo así como una continua calamidad. De lo contrario, esos padres harán sentir a sus hijos un desapego tremendo de su cultura de origen y un sentimiento de deuda hacia ellos por haberles salvado.

En esta línea de preparación familiar, desde Mundiadopta señalan que las familias adoptantes pasan muchos filtros que les evalúan. Afirman, no obstante, que los criterios de evaluación no son iguales de estrictos en todas las Comunidades y que lo más terrible en su trabajo son los supuestos de no vinculación y ruptura familiar. Como posible solución opinan que debe haber una involucración activa de las organizaciones e instituciones quizá emitiendo menos certificados de idoneidad.

Los críticos de la adopción interétnica han referido su preocupación por que estos niños padezcan más problemas psicológicos que los que son adoptados por familias de su misma raza. Sin embargo, algunos estudios han concluido que los padres expresaban una considerable satisfacción en sus roles como padres adoptivos, y que los niños se sentían muy unidos a sus familias adoptivas.

Pero… al margen del entorno puramente familiar, ¿qué hay de la sociedad?

AFAC denuncia el hecho de que para muchos, las familias adoptivas han pasado a ser “familias públicas” ya que se creen con derecho a abordarlas en cualquier lugar y preguntarles sobre el estado de filiación de sus hijos, cuánto les han costado o si les entienden cuando hablan.

Un consejo que da la autora de “Cuando los niños no vienen de París” es viajar con el niño a su país de origen porque ahí, son los padres los que están en minoría. De esa forma pueden realmente ponerse en la piel de sus hijos. Entender qué significa ser diferente al resto y comprender mejor los episodios que, tarde o temprano, podrían tocarles vivir a sus hijos. Porque… el racismo es algo muy evidente para aquel que lo padece pero completamente imperceptible para el que no lo experimenta.

Según el CIS, el 49% de los españoles manifiesta conductas racistas frente a los extranjeros. Los niños adoptados de otras etnias no son extranjeros, pero lo parecen y, por tanto, pueden ser objeto de comentarios o hechos desagradables. .

Gran parte de los adoptados de otras etnias son todavía bastante jóvenes y por esa razón no han tenido que enfrentarse a incidentes de este tipo.

Los expertos aconsejan estar muy abiertos al diálogo con los niños, escucharles y aconsejarles. Pero eso es algo que todos deberíamos hacer con nuestros hijos, da igual la etnia, ¿no?

Autora: Lucía Asué Mbomio Rubio

Este artículo pertenece a la revista Meik, http://www.revistameik.com

Foto 1: prt.com

Foto 2: Diario de Navarra

Foto 3. peruanosenusa.net

Foto 4: madredemarte.wordpress.com

 

 

 

 

2 comentarios

  1. Yo soy una de esas madres de familia multiracial por adopción que he llegado a vuestro blog buscando esas referencias, preocupaciones o estética,que no vivo en primera persona pero necesito comprender para acompañarlos y guiarlos en la vida para que sean lo más felices posible, es lo que queremos todos los padres. Es cierto que algunas familias adoptivas no quieren reflexionar sobre el hecho racial,” mi hijo es español y punto”, “es como nosotros, el color no importa” y pero en la sociedad en la que vivimos si importa, y si nosotros no queremos verlo, no podremos comprenderlos y ayudarlos cuando se produzcan esas situaciones de racismo con las que desgraciadamente se van a encontrar(espero que cada vez menos). Además, también creo que es muy importante buscar referentes negros en la sociedad española para ellos, porque en el fondo a todos nos gusta identificarnos con nuestros idolos y al igual que conocen a Messi o a Bisbal, también conozcan a Ibaka o El Chojin. Cuando la gente indiscreta me dice, “que suerte han tenido tus niños”, yo siempre digo lo mismo “me han abierto mas mundos ellos a mí que yo a ellos”, nuevos referentes culturales, nuevos espacios de debate como vuestro blog,nuevos sabores, olores, rincones en Etiopía o Malí que están entre mi lista de mis mejores lugares del mundo.. un mundo de nuevas posibilidades que me enriquecen a mi y que espero conseguir transmitirles a medida que crecen.

    • Nos emocionan tus palabras Bone. Y nos alegramos muchísimo que te lo plantees así. A fin de cuentas la educación no es evadir problemas, que es el error que cometemos muchos padres biológicos o no, sino hacerles frente de una manera positiva. Un abrazo de todas!

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