El otro lado de la frontera

TORONTO, ONTARIO, CANADA - 2016/07/03: Members of Black Lives Matter argue their case with the public who wanted the Pride Parade to go on. (Photo by Roberto Machado Noa/LightRocket via Getty Images)
TORONTO, ONTARIO, CANADA – 2016/07/03: Miembros del Black Lives Matter protestan en el Orgullo Gay parando la marcha (Photo by Roberto Machado Noa/LightRocket via Getty Images)

Me acuerdo como si fuera hoy. Bajándome del bus en el lado sur de mi ciudad con mi amigo, blanco, charlando, riéndonos después de haber pasado una noche festejando con nuestras amistades en el centro.  Ya casi nos íbamos despidiendo cuando escucho alguien gritar: “IF I SEE YOU AGAIN NIGGER, I’M GONNA KILL YOU” [si te veo otra vez negra, te mato].  En ese instante sentí todos los músculos dentro mi cuerpo recogerse a una vez, mi corazón- sin latir- y una vergüenza ajena de haber sido humillada en un lugar público- sin nadie que dijera algo, sin nadie que me defendiera.  Pero lo que más me dejó inquieta esa noche, fue el silencio que mantuvo mi amigo, hasta el día de hoy.

Nunca se me han olvidado esas palabras que se gritaron hacia mi esa noche; y a medida que he crecido, me he encontrado cada vez con más personas que me han dicho que el racismo ya no existe, que en Canadá existe una cultura de inclusión, y que debo dar gracias de no haber nacido en los Estados Unidos.  Este tipo de actitud sigue hasta el día de hoy, aunque similitudes entre la situación acá y al otro lado de la frontera- hay bastantes.

Algunas personas dirán que tanta violencia, tantos asesinatos a sangre fría, tantos casos en los cuales la policía no se encuentra culpable en los Estados Unidos, que se han visto últimamente son síntomas de una sociedad que se está convirtiendo cada vez más racista.  Pero la realidad es que desde un principio, la creación de los Estados Unidos fue basada en el racismo encontra lxs afrxdecendientes y lxs Indígenas, junto al capitalismo y sistemas patriarcales que no han dejado de existir.  Las tácticas de hacernos sufrir al frente de todxs nuestrxs hermanxs cuando exigimos nuestra liberación, son iguales a las que se veían en las plantaciones cuando se escapaba un esclavo africano.  Son tácticas para crear terror dentro un pueblo que se está sublevando. Hemos aprendido que no nos pueden matar a todxs.  Pero la situación es calamitosa.

Al otro lado de la frontera se cree que solamente hemos sido testigxs a la violencia creada por el gobierno racista de los Estados Unidos.  Se cree que en un país que no tuvo plantaciones ni manifestaciones por los derechos civiles, no puede existir el racismo. Pero ésa no es la verdad.  La verdad es que aquí se manifiesta de otra forma.

En los últimos años- cientos o quizás miles de personas en la ciudad costeña de “Vancouver” en Canadá habían sido ilegal y sistemáticamente interrogadas sobre su ciudadanía  y en muchos casos detenidos o deportados si se encontraban usando transporte público, sin tener boleto de pago o sin mostrarlo tan rápido como la policía de tránsito quería.  Aunque este no era el deber de los oficiales de tránsito, un acuerdo informal se creó con la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá (CBSA, por sus siglas en inglés ) para detener a personas ’sospechosas’ de piel oscura o con acento “no canadiense”.  Finalmente en el año 2014, un grupo de activistas y miembros de la comunidad se organizaron para demandar el fin de dicho acuerdo, logrando su objetivo poco antes de un año de iniciada la lucha.

Protesta del Black Live Matter dentro de la fiesta del orgullo Gay de Toronto.
Protesta del Black Live Matter dentro de la fiesta del orgullo Gay de Toronto. (Photo by Roberto Machado Noa/LightRocket via Getty Images)

En Toronto (2014), el colectivo Black Lives Matter dirigido por mujeres y personas afro-descendientes de la comunidad LGBTQ se organizó para combatir la manera sistemática en la cual jóvenes afro-descendientes son detenidxs por la policía y forzados a mostrar sus identificaciones; asimismo demandaron la investigación de las muertes de dos personas asesinadas por la policía de Toronto: Jermaine Carby y Andrew Loku.

Andrew Loku, un padre de 45 años, fue muerto a balazos mientras empuñaba un martillo en su edificio de apartamentos, en donde alquilan unidades asequibles para personas con problemas de salud mental . Jermaine Carby, un hombre de 33 años , también murió después de haber sido disparado tres veces por la Policía Regional de Peel en Brampton, durante un control de tráfico. La policía intentó justificar su muerte diciendo que llevaba un cuchillo.

Dos días atrás en Ottawa, Abdirahman Abdi, un hombre Somalí de 37 años con problemas de salud mental fue esposado y después apuñalado hasta morir en pleno día, mientras docenas de personas miraban, suplicando a la policía que pararan.

Actualmente hay cientos, quizás miles de personas migrantes detenidxs en cárceles a través de Canadá.  El número preciso no se sabe, debido a que en Canadá, no existe ninguna ley que exija que el gobierno revele cuántas personas han sido procesadas por parte de CBSA, ni cuántas sufren dentro sus cárceles, o si ya fueron deportadas; en algunos casos, se  habla de migrantes desaparecidxs.  Lo que se sabe, es que la mayoría de lxs detenidxs actualmente, son personas africanas, jamaiquinas, o latinoamericanas, incluso se sabe que mujeres y niñas han sido encarceladxs durante años sin acceso a abogados, atención médica, y en muchos casos, sin poder contactarse con el mundo exterior.  En este momento, lxs detenidxs comenzarán su tercera semana en huelga de hambre para protestar por sus condiciones.

¿A donde vamos a parar? No sé sabe.  Pero lo que si sabemos es que en Canadá y el el resto del mundo hemos llegado a un punto crítico, y nosotrxs- los afrxdescendientes- no estamos solxs en esta situación.  Lxs indígenas han estado sufriendo esta realidad desde el principio de la colonización europea y nuestra represión ha sido un patrón que hoy en día se encuentra en cualquier parte del mundo.  Juntos a ellxs llenamos las cárceles aunque somos una fracción de la población.  Nos venden, nos abusan, nos disparan, nos usan, nos gritan, nos matan.   Juntxs hemos sufridxs y juntos hemos resistido, y por eso no nos han vencido.

Somos el legado de los que lucharon antes de nosotrxs, y en este momento tenemos una responsabilidad mutua a nuestros hijxs y a nuestrxs ancestros de no sólamente resistir, pero también de soñar.  De soñar en la ausencia de la represión, de crear un mundo  donde podamos sobrevivir y sanar, y hacer nuestrxs sueños una realidad en un mundo donde vidas negras e indígenas tengan valor.

Ruby Ruby Smith DíazSmith Díaz
Profesora, Cineasta, y Facilitadora de Talleres artísticos para cambio social y transformación. Ruby nació en amiskwacîwâskahikan (ᐊᒥᐢᑿᒌᐚᐢᑲᐦᐃᑲᐣ), ubicada en el norte de “canada”. Sus raíces jamaicanas y chilenas la han llevado a explorar temas de identidad, sanamiento y descolonización a través de medios artísticos. Actualmente, trabaja en un centro juvenil, y forma parte del colectivo Brown Black & Fierce, un colectivo que se dedica a levantar las voces de personas racializadas, Indígenas, y LGBTQ2S.

Un comentario

  1. Es un tema que siempre nos daña desde lo más profundo aunque no experimentos algunas de las demostraciones tan crueles como las que sufre muchísimos de nuestros compatriotas no sólo en Estados Unidos, pero lo que a mi entender nos falta para hacernos más fuerte es unirnos, y los pocos gobiernos donde son afrodescendientes tampoco he percibido un ejemplo de bienestar social, ni una buena gestión que marquen la diferencia…De todas formas muy buen artículo.

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