Confesiones de una «pelo malo»

Que alguien se burle de tu pelo no es lo peor que puede pasarte, es solo el comienzo del enfrentamiento con la realidad y eso precisamente es el primer paso para que te des cuenta que eres diferente y que por mucho que quieras, para bien o para mal, las personas a tu alrededor notaran tu presencia.

Nací con el pelo crespo, malo, ñongo, como quieran llamarlo; de niña mi mamá me hacia trenzas y cuanto moño me saliera, ambas sufríamos al desenredarlo, debíamos levantarnos temprano todos los días, sacar el tiempo para lavarlo y el tan sufrido momento de la desenredada, porque además que este tipo de cabello es rebelde, tengo demasiado.

Mi época de colegio fue la peor de mi vida, las constantes burlas de mis compañeros me hacían sufrir mucho, era triste llegar todos los días a clases y esperar algún comentario hiriente: “pelo malo, pelo como brillo fino, pelo de estropajo, fea, etc.” , todo esto afectó mucho mi autoestima, me volví una persona insegura, me quejaba todo el tiempo del cabello que me había tocado, deseaba ser diferente, porque ya no solo era el cabello lo malo en mi, nada me gustaba, mis cejas, mis vellos, mi cuerpo, la forma de mi cara me hacían sentir mal, creía que las personas no me querían, solo percibía rechazo.

A la edad de 11 años mi mamá y yo encontramos la “solución”, el tan famoso y anhelado aliser, en ese momento fue la mayor bendición que había podido llegar a mi vida, estaba tan feliz, por fin las personas iban a dejar de burlarse e iba a empezar a verme “bonita”. Recuerdo que el cabello me quedó larguísimo y cuando llegué al colegio todos notaron el cambio, mis compañeros solo tenían halagos para mí, mi autoestima aumentó y los años siguientes mi cabello ya no era un problema.

El aliser es un engaño, el cabello se mantiene hermoso por un tiempo, mientras lo tienes arreglado, sean rollos, blower o plancha, porque cuando el cabello está mojado es un desastre, prácticamente tienes un cabello de mentiras, que solo está bonito si le pones calor o lo estiras.

Contrario a lo que pensé el aliser no fue la solución a mis problemas, con los años el vacío y la inseguridad seguían latentes, no me sentía bonita y con el tiempo el cabello empezó a quebrarse y a caerse, tuve que cortarlo varias veces para que se restaurara y nada, tratamientos, mascarillas, masajes, etc., nada sirvió, lavármelo y arreglármelo siempre era un martirio, ver al piso después de plancharle y observar el montón de cabello que se partía era muy triste.

Adriana Arias

 

A mis 19 años cansada de todo, de no sentirme bien conmigo misma y no aceptar el cabello que Dios me dio, empecé a llenarme de información sobre el pelo afro, videos, imágenes, blogs, etc. Todo esto me encantaba, ver a esas mujeres felices con su legado ancestral, pero no me creía capaz de dar el gran paso y cortarme todo el cabello alisado.

Por esto compré cabello sintético y me hice trenzas en toda la cabeza,  decidí dar un pequeño pero el más importante paso, aceptarme a mí misma, aceptar mi cabello como Dios me lo regaló, porque a través de esto no volvería a peinarlo como si fuera liso, porque jamás lo fue.

Sé que todavía me falta dar el paso más difícil y transcendental, el gran corte, no sé cómo me sienta cuando eso pase, pero al final será la mejor decisión, porque volveré a ser lo que nunca debí dejar de ser, libre.

Las invito a sentirse orgullosas de lo que son, a aceptarse tal y como Dios las creó, somos perfectas así, cada una de nosotras lleva un legado, una herencia que jamás deberá perderse.

Nosotras, las afro sabemos lo que es sentirse rezagadas y excluidas por tener el cabello distinto a la “belleza” convencional, pero debemos usar la diferencia a nuestro favor, demostrarle al mundo que ésta no debe tener estereotipos, la verdadera belleza la llevamos por dentro y a medida que nos sintamos libres y felices con lo que somos todos notaran el cambio.

Adriana Arias Palomino

Valledupar (Colombia)

Las fotos son de la propia Adriana e ilustran perfectamente lo injusto e irracional de esta lacra que nos persigue de no querernos como somos.

 

12 Respuestas a “Confesiones de una «pelo malo»”

  1. Me encanto tu blog,pues me senti completamemte identificada,leer fue como si estuviera leyendo mi propia historia porque mi vida hasta este momento a sido exactamente igual y al igual que tu eh llegado a ese momento en que ya estaba harta de tener que vivir a expensas de un tubi,un alisado y todas esas cosas y no poder ser libre.Tomo la desicion de hacerme las trenzas porque tambien tube mide de cortar mi cabello alisado.Y desde el primer dia con ellas me senti diferente senti que despues de tanto tiempo porfin hiba a salir a la calle y demostrarle al mundo quien soy una afro latina y orgullosa. Llevar las trenzas a sido una de las mejores desiciones que he tomado de paqueña una cansada de la humillacion cree que dejar el afro es lo mejor pero lo que no tomamos en cuenta es que le estamos dando la razon a todos ese que en un dado momento se burlaron,estamos reprimiendo a quienes somos en realidad y dejando atras a todas esaa personas que lucharan para que tengamos el lugar que tenemos hoy.
    Y ahora me siento orgullosa de llevar mi herencia en la piel,en mis rasgos,en mi cabello que las personas sepan que no me avergüenzo de mis antecedentes y que mejor no me puedo sentir porque no soy desendiente de esclavos soy desendiente de una raza fuerte,luchadora que no se dejo vencer al ser esclavisada.
    Muchas gracias por tu reseña me ayudo mucho a entender y ahora me siento lista para cortarlo y dejar crecer mi afro.