Afrodescendiente o Negra por Esther Pineda G.

Con frecuencia en mis diversos escritos hago referencia a las personas de ascendencia africana como negra, afrodescendiente o descendiente de africano, criterio que permite al lector sentirse incluido de acuerdo al término que ha definido como más significativo para la construcción de su identidad.  

Si bien el término “negro/negra”, fue empleado para denominar a las personas africanas secuestradas y esclavizadas, como a sus descendientes nacidos en territorio americano; dicha nominación cumpliría una clara y definida función social, la cual sería: diferenciar a todo individuo no europeo, descalificarlo y subordinarlo por el color de su piel.

“Lo negro” fue asociado al mutismo, la invisibilidad, la ignorancia, a la noche y en consecuencia a la oscuridad, como lugar por naturaleza inhóspita, desolada, desapacible y llena de vicios, en efectiva contraposición a lo blanco. Por ello, no es azaroso que en nuestro lenguaje cotidiano y representaciones icnográficas, “lo negro” se encuentre estrechamente asociado a tipificaciones envilecedoras, vinculado a lo malo, la desgracia, la desdicha, lo perjudicial. El mercado negro (contrabando, venta, distribución o intercambio clandestino e ilegal de bienes y servicios), el jueves negro (desplome de la bolsa de valores de Nueva York), humor negro (satirización de situaciones sociales oscuras, dolorosas, polémicas), un futuro negro, gato negro (símbolo de mala suerte), dinero negro (aquel proveniente de actividades delictivas), magia negra (brujería), entre otros; los cuales son solo una muestra del carácter significantemente vilipendiado de la negritud.

No obstante, el término “negro”, por si mismo, no posee una carga negativa o degradante del sujeto social, por el contrario, sería en el contexto antes descrito donde le fueron atribuidas significaciones negativas y peyorativas sobre la negritud. Por esta razón apuesto por la resignificación del lenguaje y su dotación de calificativos positivos necesarios en el proceso de consolidación de la resistencia.

Por su parte considero pertinente la implementación del término afrodescendiente pues la afrodescendencia surge como mecanismo de resistencia frente al racismo y endorracismo emanado de las estructuras sociales herederas del pensamiento colonizador. La afrodescendencia es en primer término un concepto vindicativo y reconocedor de la herencia africana de la población negra en América, pero además es un concepto político, de significación de la experiencia propia y apropiación de espacios políticos históricamente negados.

No obstante, no todo afrodescendiente o descendiente de africano es negro -como consecuencia de los procesos de mestizaje desarrollados en América-. De acuerdo a ello, en mí libro “Racismo, endorracismo y resistencia” publicado en 2014 por la Editorial el Perro y la Rana en Caracas me permití categorizar 3 tipos de afrodescendencia:

a) La afrodescendencia visible

Comprende aquellos individuos que por sus características fenotípicas y pigmentación pueden ser identificados y vinculados de forma inmediata con las personas africanas. Estos sujetos pueden o no ser conscientes de su pertenencia étnica-racial, como de igual forma puede que se reconozca o no como afrodescendiente.

b) La afrodescendencia oculta

Producto del proceso de mestizaje e interracialidad desarrollado en nuestro continente, pese a las limitaciones y prohibiciones, surgirán una cantidad significativa de individuos poseedores de africanidad en su carga biológica, aunque no sea perceptible en sus facciones y pigmentación. Es afrodescendiente aquel cuyo núcleo familiar existió un origen, rasgos o pigmentación negroide, no obstante, este puede no manifestarlo de forma perceptible en su piel y rasgos corpóreos. Este al igual que el afrodescendiente visible puede tener o no conocimiento de su herencia, como así mismo, reconocerse, negar su afrodescendencia o estar en proceso de reconocimiento.

c) El afrodescendiente político 

Este tipo de afrodescendiente, puede ser cualquiera de los anteriores, visible u oculto, pero que decide reconocerse afrodescendiente como forma de vindicación y vinculación a su herencia africana; también como medio para promover y apoyar los esfuerzos políticos de los movimientos afrodescendientes, por esta razón, el afrodescendiente político nace del reconocimiento.

Ahora bien, uno de los inconvenientes en cuanto al uso de la categoría afrodescendiente es que contribuye a homogenizar experiencias disímiles. Al no ser todo afrodescendiente negro, muchos de estos auto reconocidos como afrodescendientes por su origen biológico, (pero cuya herencia africana no se hace perceptible) no han sido discriminados ni han experimentado de forma directa los embates del racismo. Esto habrá de colocarlos en una experiencia socio-cultural distinta.

El afrodescendiente visible, es decir, aquel de origen africano pero que posee sus características fenotípicas y de pigmentación va a estar ligado a una experiencia específica: subordinado, expuesto al racismo y al endorracismo. La concepción de afrodescendencia permitiría abarcar y comprender  experiencias disímiles de  origen común. No obstante, no hace referencia ni explicita una sola experiencia, por el contrario, varias y diversas. Por ello la consideración de la afrodescendencia como un manto unificador de la experiencia racial por la descendencia étnica contribuye a la invisibilización de la situación racializada y discriminada del afrodescendiente visible.

Pese a ello, considero ambas categorías como válidas, intentar imponer cualquiera de los términos (negro o afrodescendiente) como identidad única y absoluta será un acto trasgresor, similar a la dinámica operativa del europeo esclavista y explotador. Desde mi perspectiva los esfuerzos deberán orientarse a la desarticulación de la ideología dominante, así como, los procesos de sensibilización y formación para la erradicación del racismo y el endorracismo en nuestras sociedades contemporáneas.

La negritud o la afrodescendencia como la misma palabra lo indica son procesos de AUTO-reconocimiento, por lo cual deben presentarse como una invitación, como llamado al conocimiento, la identificación; quedando a cada uno autodenominarse en los ámbitos públicos y privados –como mencionaba al inicio- de acuerdo al término que ha definido como más significativo para la construcción de su identidad.

Sobre Esther Pineda G.

Nació en Caracas en 1985. Socióloga egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Magister Scientiarum en Estudios de la Mujer (UCV). Conferencista, escritora e investigadora. Ha publicado diversos artículos y ensayos en los medios venezolanos y extranjeros referentes a los estudios de la mujer, género, feminismo, etnicidad, estética, medios de comunicación, música…

Entre sus textos se encuentran Roles de género y sexismo en seis discursos sobre la familia nuclear. Una aproximación sociológica, Acercándonos Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2011. Reflexiones sobre Teoría Sociológica Clásica. Un acercamiento al pensamiento de Karl Marx, Max Weber y Émile Durkheim, Editorial Académica Española, Saarbrücken, Alemania, 2011 y Apuntes sobre el amor, Acercándonos Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2013.

Esther es además consultora de género y equidad.

Podéis consultar más sobre ella en:

http://estherpinedag.com/

Foto 1: http://caminandando.blogspot.com.es

Foto 2: oku.com

Foto 3: Luis Robayo. El Mundo

 

2 comentarios

  1. Me ha resultado muy interesante tu artículo, pero no me queda claro este párrafo: intentar imponer cualquiera de los términos (negro o afrodescendiente) como identidad única y absoluta será un acto trasgresor, similar a la dinámica operativa del europeo esclavista y explotador. Desde mi perspectiva los esfuerzos deberán orientarse a la desarticulación de la ideología dominante, así como, los procesos de sensibilización y formación para la erradicación del racismo y el endorracismo en nuestras sociedades contemporáneas.

  2. CON 181.157 VENEZOLANOS, es imposible que se quiera imponer El Decenio Afro descendiente:
    Desde hace mucho tiempo, se vienen haciendo una serie de debates, en el que se ha buscado promover todas nuestra manifestaciones autóctonas, y la diversidad de las poblaciones que fueron incluidos en el Censo 2011, con el firme propósito de fortalecer la importancia que tuvo la participación de nuestros pueblos en la construcción de un pensamiento originario, en el que se viene haciendo aportes importante por descolonizar la memoria y en el que se ha execrados a los estratos venezolanos que poseen una piel negra y morena y donde se ha podido notar su no presencia en diferentes eventos que se han realizado en el país.
    Desde la Prensa Alternativa y Comunitaria el Negrero, nos hemos caracterizados por defender el gentilicio y nuestra identidad venezolana (la cual no obviamos y ponemos en cada debate por delante de cualquier epíteto racial) por encima de cual quiera postura que vaya por encima de la venezolanidad y de nuestro ordenamiento jurídico, porque nos hemos dado cuenta que se ha querido de manera imponer un sola postura, en vista que pareciera, quererse obviar, seguir oscureciendo y no aceptar, que en la construcción de la República de Venezuela, la presencia nuestros epónimos libertarios negros/negras, morenos/morenas indígenas, mantuanos/mantuanas y blancos criollos pobres, los cuales jugaron un papel importante en la conformación de la venezolanidad e inspiraron, respeto por su bravura, destreza en el manejo de la armas, gran inteligencia en la planificación y organización militar, puesto que eran los únicos que tenían motivos para llevar a cabo su independencia, así como la eliminación de la esclavitud y la igualdad de las clases sociales y que nunca existió la presencia de africanos/africanas. A los cual, Marco Tulio Arellano Labrador (25/06/2014) hace mención en la siguiente cita.

    “La verdad es que me he interesado siempre por este tema y creo que en la mayoría de los casos, quienes hoy discuten si son afro descendientes o no, miran su piel con ahínco y han caído en la trampa de quienes buscan separar a los venezolanos. Desde la independencia se buscó la unidad de los venezolanos, por encima del color de piel; elemento que siempre han querido utilizar los enemigos de la Patria para separar; sobretodo, quienes ostentan el poder gracias a su segregación de clase, más por separar y ahondar en las diferencias, que por buscar lo humano, lo esencial de nuestra nacionalidad…¡mosca con la trampa!… Al mismo Bolívar le costó aceptar la liberación de los esclavos (que yacía en el subconsciente de los oligarcas y blancos peninsulares)…La realidad histórica en Venezuela enterró al fascismo y quienes hoy buscan separar, se las ingenian con sus tesis de afro descendientes (la raíz es real) al igual que a los indígenas o mejor originarios, como dicen muchos por ahí; pero el odio y la esclavitud también se visten de modernidad…¡Mosca!; ahí está el peligro y los yanquis saben mucho de eso; porque es lo que hicieron a los negros del Sur , al dejarles el trabajo del desprecio y la esclavitud, aún en nuestro tiempo, disfrazada de mano de obra barata”

    En este sentido, se debe enarbolar la transparencia en el debate, en el que se debe buscar visibilizar los diferentes momentos históricos que hicieron parte de ese proceso histórico, pero creemos que este tipo de eventos, siguen adoleciendo de la presencia de los venezolanos que poseen una piel negra y morena, en el que pareciera que se no se quisiera visibilizarlos, olvidándose que la interculturalidad debe entenderse como un paradigma que obedecen a diferentes configuraciones culturales e interculturales, que no se puede desprender del contexto social e ideológico que rodea a cada uno de las instancias de representación social (los gobiernos, organizaciones, movimientos sociales y culturas), en el que tal proceso exige buscar orientaciones que tengan que ver con la transformación de la conciencia en sí mismo, con el objetivo de lograr la interconexión de las culturas y sociedades para alcanzar la comunicación y diálogo intercultural simétrico y equitativo.
    Pero hemos notado, que en los referidos eventos que tienen que ver con el reconocimiento se ha asumido conducta racista, discriminatorias y xenofóbica en contra de quienes se auto reconocen como negros/negras y hemos visto que no se ha asumido una postura gregaria, transparente, honesta e incluyente a favor de estos estratos que vinieron a conformar la venezolanidad y que sentimos que quienes se encargaron de su organización, han impuesto una postura discriminatoria, segregacionista y endorracista que demuestra lo lejos que estamos de alcanzar la unidad entre los venezolanos que se caracterizan por poseer una carga histórica de más de cuatrocientos años, mientras el ventajismo y el oportunismo sean la premisas que se impongan, si no entendemos la necesidad de ser álgidos en el debate y unidos en la acción (cuestión que en todo acto, siempre nuestro Presidente Chávez remachaba), en el que nos estamos olvidando que se hace necesario llegar a consenso, en vista que no se puede obviar que esta es la patria del Libertador Simón Bolívar, lo que representa que en la Revolución Bolivariana, nuestra historia política, geográfica y socio étnica es muy importante y tienen una cavidad sin parragón entre todos los venezolanos, para darle vida a unos imaginarios que consideramos que no tienen ninguna presencia en esta tierra de libertadores, porque nacieron en el 2001, con la Conferencia Contra el Racismo que se dio en Sudáfrica y que además representan una densidad poblacional de 181.157 VENEZOLANOS/VENEZOLANAS.
    Lo que representa que en la Conferencia de DURBAN (Sudáfrica), no se fue a buscar el consenso entre los seres humanos que fueron desarraigados e intercambiado por los africanos a los barcos negreros europeos por cualquier producto suntuario, para después ser llevado a tierras extrañas, vendidos y someterlos a un proceso de esclavización, cuando más bien se debió crear una resolución que avergonzara a los africanos/africanas, por tal actitud inhumana e impía que elevara la presencia de los negros y los morenos por haberse convertido en sujetos creadores de cultura.
    Esto quiere decir, que en Durban (2001) fueron a limpiarles la cara a los africanos/africanas, por tales hechos que marcaron un paragón en la historia de la humanidad, puesto que se dieron el lujo de intercambiara a su propia gente, sin importarles que eran humanos o familiares (descendientes y ascendientes o colaterales).
    Pero lo más delicado de todo esta realidad, es que en Venezuela existen un grupo muy minoritario que se han convertidos en fanáticos de la africanidad y que se han encargado de imponer el término por encima del rechazo que le dio el pueblo venezolano en el Censo de Habita y Vivienda realizado en el 2011, lo cual nos lleva a fortalecer la premisa…, que con esos resultados, es imposible que se quiera imponer en Venezuela el etnónimo de Afro descendiente y menos que se quiera reconocer el Decenio Afro descendiente, pues, si la población total venezolana es de 28.946.101 aproximadamente (Según Censo de Vivienda y Habita 2.011), solamente se reconocieron como afro descendiente 181.157 (es decir 0.7 por ciento), demostrándose que ni en los estados que ellos pensaban que tenían mayoría, fue muy poco el reconocimiento, como por ejemplo…, en el estados Miranda (42.264 de una población de 2.675165), Carabobo (21.281 de una población 2.245.744) y Aragua (19.874 de una población 1,630.306). Más de 15 mil en el estado Zulia de una población de 3.704.404, 18.675 se encuentran en el Distrito Capital de una población de 1.943.901, 3.369, en el estado Monagas 6.364 de una población de 905.443, en Vargas (6.070 de una población de 352.920,) en Falcón (5.600 de una población de 9028479), en Bolívar (población 1.410.964 y 5.334 en Anzoátegui (de poblaciòn1.469.747), 5.287 se ubicaron en el estado Yaracuy, 4.286 en Sucre de una población de 896.291., 2.716 en Mérida, 2.287 en Nueva Esparta, 2.256 en Guárico, 2.122 en Portuguesa, 2082 en Táchira, 1.790 en Barinas, 1.383 en Cojedes, 1.206 en Trujillo, 956 en Delta Amacuro, 875 en Apure, 529 en Amazonas y 16 en Dependencias Federales (Ver Cuadro de la Población Censada 2011 por entidad Federal y su Tasa de Crecimiento. Fuente INE).

    Esto quiere decir que estas cifras son irrisorias y que no es posible que en nuestro país , no se quiera reconocer la presencia de los estratos negros y morenos que representan más del 52 por ciento de la población venezolana, para darle reconocimiento al neologismo de “Afro descendiente” que se nos presenta como anticonstitucional, antehistórico y como una premisa colonizadora, que no tiene cabida en la realidad venezolana, porque fue muy marcado el rechazó de manera notaria y transparente en el Censo de Habita y Vivienda del 2011, llevado a cabo por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
    Lo cual nos llevó a enarbolar la necesidad de empezar a desmontar nuestra propias concepciones, como las teorías que incentivaron la colonización de la memorias de los países que ellos llamaron provincia, periferia y que hoy los EE:UU, nos llama su patio trasero y por ello no vimos con buenos ojos que no se haya incluido en el debate tales posturas (las culturas negras y la morenas), porque se está minimizando y se estaban olvidando que somos venezolanos, estamos en la patria de Bolívar y que estos estratos representan la población mayoritaria en Venezuela ( según los resultados del Censo de Habita y Vivienda 2011), los cuales no se puede echar a un lado, para darle cabida a un estrato social que solamente logró el 0.7 de la población, que representa que solamente se reconocieron en Venezuela, como afro descendientes 181.157), a pesar de que no se han dado cuenta que la diversidad cultural es una condición de convivencia y es por ello que la lucha por la autonomía admite la conciencia de la existencia de otras culturas, así como la conciencia de que el procesos mismo de experimentar la discriminación o de luchar contra ello, le suma algo a la cultura propia, en el que se debe ver las condiciones actuales en las cuales se producen la pérdida de tradiciones, costumbres, adaptaciones o asimilaciones a otras culturas en condiciones de inequidad, avasallamiento y cosificación cultural.
    Por ello, es cierto que no estamos viviendo un “encuentro cultural” sino más bien un proceso de constante usurpación, ocasionado por desigualdades y asimetrías por las potencialidades de las culturas hegemónicas por imponerse y determinar las condiciones de este encuentro hacia modelos civilizatorios totalitarios y hegemónicos.

    Sin embargo, dichas asimetrías y desigualdades, deben llevarse a la arena de la multiculturalidad y el diálogo intercultural, e incluso, a un cuestionamiento de la cultura del otro, para no caer en hegemonismos.
    Por tal razón, tal desafío implica un proceso de reivindicación, reconstrucción, re identificación, no tanto en base a la historia de haber vivido, como comunidad, pueblo o nacionalidad, discriminada en una sociedad mestiza, sino de luchar contra la discriminación concreta, contra la naturalización de las asimetrías sociales cotidianas, contra prejuicios y exclusiones, contra una sola concepción de lo que es desarrollo, progreso e institucionalidad modernizada colonial.

    Es por ello que en las posturas que se han ventilado en Venezuela, no se ha buscado la inclusión de todos los que nos encontramos en los predios de esta gran patria, lo cual llama a la reflexión, puesto que no se puede hablar de diversidad, cuando no se quiere llegar a consenso y lo que se ha hecho, es asumir una actitud de ponerse a la saga contra cualquiera postura que forme parte del gentilicio de la identidad venezolanas para echar la racionalidad de los hechos histórico (en que se fundamentó la colonización de la memoria) a un lado, sin internalizar que tales estratos que se caracterizan por poseer una piel oscura, contaron con el desprecio de sus originarios (Los africanos que se dedicaban a cazarlos e intercambiarlos a los barcos negreros europeos.., para que después fueran trasladados a tiene ajenas y vendidos, para después de ser adquiridos, ser esclavizados por sus propietarios), los cuales despreciaron su propia idiosincrasia, aceptaron la del colonizador y cuando fueron a reflexionar, eran demasiado tarde, porque ya estaban colonizados, conquistados y sometidos a las implicaciones del poder imperial que para la época se hacían trasparente a través de la imposición del etnocentrismo de su cultura.
    Por tal razones, creemos que la poca comprensión de los hechos históricos, se convirtió, en una trabas que impiden el acceso concreto a la verdad, por ser demasiadas cerrada y excluyente, las cuales sigue impidiendo el buen discernimiento, en el cual sentimos que sin la presencia de la culturas negras y morenas no se puede llegar a posiciones mucho más abiertas que permitan superar la camisa de fuerza de las ideologías colonizadoras…, en donde se hace necesario asumir posición y establecer el diálogo en fortalecer la etnicidad venezolana y fundamentalmente la unidad de todos los venezolanos.
    Ello nos lleva hacer una reflexión profunda acerca de desmontar, revisar nuestra propias posturas y echar a un lado, aquellas que no ayudan a fortalecer todo aquello que nos enriquece como pueblos que tenemos orígenes distintos, con historias diferentes y costumbres diferentes para poder entender que hay que hacer todo lo posible por buscar esa “unidad en la acción”, a la cual nuestro Presidente Hugo Rafael Chávez Fría siempre hacía mención y que enarboló en cada discurso que pronunció, ante de su muerte, porque hay que ver con mucha sutileza que se hace necesario buscar conceso, en un país que se considera multiétnico, pluricultural y diverso, pero que además reconoce “…el ejemplo histórico de nuestro libertador Simón Bolívar y el heroísmo y sacrificio de nuestros antepasados aborígenes y de los precursores y forjadores de una patria libre y soberana…”(Preámbulo de la CBRV), en el que los estereotipados como negros fuimos reconocidos después de doscientos años de vida republicana, como “forjadores”, lo cual quiere decir que eran tan inteligentes estos humanos gregarios (a pesar de tener tal carga histórica negativa que le atribuyó las culturas europeas) que tuvieron la capacidad de reconocer que se encontraban en espacios geográficos distintos, aprender sus diferentes idiomas, crear una toponimia distinta a la original diferente a la de los africanos, europeos e indígenas, y simplificar todo lo que estaba a su alrededor, para poder comprender las posturas del colonizador, como sus influencias diversas y complejas, y como se habían convertido en la clave del empobrecimiento colonial del que hemos sido víctimas, producto de la imposición de la dominación occidental.

    Por lo tanto, no podemos aceptar que pese a que la Declaración Universal de Derechos Humanos que establece que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, el proceso de colonización europea, el genocidio de los pueblos originarios y el establecimiento de la trata transatlántica como mecanismo para garantizar la expoliación de los recursos del continente americano con mano de obra gratuita, aún en la actualidad continúa definiendo y condicionando las posibilidades de desarrollo de la población americana”, está declaración no sostiene que de África salieron negros y negras, no menciona la participación de los africanos/africanas en el negocio de la Trata Negrera y menos, del trato cruel que le dieron a sus congéneres (se pasa por alto) y de los trecientos años de olvido después que los africanos intercambiaron y se dedicaron a cazar como animales a su congéneres, para solamente hacer hincapié en los limitados avances en materia de discriminación racial que la Asamblea General de las Naciones Unidad declara el 2011 como el Año Internacional de los Afro descendientes, en donde no se trata la conducta adoptada y discriminatoria e inhumana de los africanos, sino solamente la del europeo y por ello, se busca imponer fortalecer medidas nacionales, como la cooperación regional e internacional, en beneficio de las personas de ascendencia africana en relación con el pleno disfrute de los derechos económicos, culturales, sociales, civiles y políticos, su participación e integración en todos los aspectos políticos, económicos, sociales y culturales de la sociedad, olvidándose de su ordenamiento jurídico y que en el caso de Venezuela “La Constitución es la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico. Todas las personas y los órganos que ejercen el Poder Público están sujetos a esta Constitución” (Ver el Art. 7 de la CRBV) y que nada puede estar por encima de ella y sobre ello, hay bastante jurisprudencia de la Sala Constitución del Tribunal Supremos de Justicia y que recomendamos que es bueno revisar

    Esto quiere decir, que LA RESOLUCIÓN 68/237 LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU) que decretó el Decenio de los Afro descendientes, a partir del 01 de enero del año 2015 y que se mantendrá hasta el 31 de diciembre del 2024. Al parecer intenta imponer ante la legislación interna de cada país, que los afro descendientes “…representan un grupo específico cuyos derechos humanos deben promoverse y protegerse; pero además para hacer un mayor hincapié en la significativa contribución realizada a nuestras sociedades y proponer medidas concretas con el fin de promover su plena inclusión y luchar contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia”, en el que se olvidan que de África, salieron negros/negras, sin identidad, tratados como animales, no descendientes de africanos y en el que no se quiere reconocer, que mientras África nos quitó la identidad, América nos la dio y nos reconoció como ciudadanos/ciudadanas caribeños y americanos. Lo que quiere decir, que tal Resolución pasa por alto a América para limpiarle la cara a los africanos y africanas que participaron en el negocio de la trata negrera…, puesto que tal resolución, no eleva, ni estimula, la condición del americano caribeño de piel negra, menos su aporte a la americanidad y al problema del conocimiento, porque los negros se transformaron en sujetos creadores de una cultura diferente a la africana que posee rasgos propios y que es única en el mundo, porque posee rasgos indígena, europeos y de los desarraigados africanos, tratados como negros, animales, como no africanos…., pero lo más delicado de esta Resolución, es que no reconoce el trato impío contra los otros estratos de la sociedad, sometidos al imperio del capitalismo y no se da cuenta que la discriminación se da por no tenerlos recursos apropiados para su desarrollo y que ya no solamente los estratos negros/negras son los discriminados, sino también los indígenas y los blancos pobres (Lo que quiere decir que la resolución asume una postura racista, discriminatoria y xenofóbica contra los otros estratos sociales) y en el que no se analizó, la disyuntiva de los negros ricos Vs. Negros pobres.

    Aunque la Resolución…, en los planos regional e internacional, establece que la comunidad internacional, las organizaciones internacionales y regionales, deben difundir la Declaración y el Programa de Acción de Durban y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial…, además de reunir datos estadísticos, Incorporar los derechos humanos en los programas de desarrollo y honrar y preservar la memoria histórica, sigue dejando a un lado, la participación de los africanos en el Negocio trasatlántico de la Trata Negrera y se olvidan del Proceso de Desarraigo que se originó en África y del trato inhumanos que le dieron a los estratos negros, para darle órdenes a los estados soberanos para que adopten medidas concretas y prácticas mediante la aprobación y aplicación efectiva de marcos jurídicos nacionales e internacionales y de políticas y programas de lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia a que se enfrentan los afro descendientes, teniendo en cuenta la situación particular de las mujeres, las niñas y los varones jóvenes, como que si ellos fueran, un poder supranacional.
    Por ello sostenemos que no reconocemos como venezolanos de piel negra y no aceptamos que nos pongan ningún epíteto, ante del venezolanos, originarios de la república y de esta gran nación que se llama Venezuela y lo planteamos con gran integridad y sin discusión, puesto que nacismos en la tierra de Bolívar y eso nadie nos lo va a quitar, porque reconocemos que llevamos la sangre de un Imaginario libertario que independizo cinco naciones, en el que se puede notar que quienes asumieron su bandera, tuvieron la capacidad de echar a un lado su linaje, estatus social, propiedades para ir a hablar con los libertarios Haitianos y pedir ayuda en pro de la independencia venezolana y no se convirtieron en parcelas, porque sabían que era necesario la “unidad de la acción”, en el que se comprendió que esos negros, morenos, pardos o mulatos, se había convertidos en el alma y espíritu de la gesta libertaria, en sujeto crítico, solidario, cooperativo, autogestionario, bolivariano y no entendemos que se utilice este momento histórico para imponer postura que no encajan dentro de la realidad venezolana, en el que se hace necesario con mucha urgencia, fortalecer nuestro autoestima para poder combatir los argumentos que impusieron tal condición inhumana que permitió convertir a seres humanos racionales en sub humanos, depositarlo en asientos y después venderlos como subhumanos o animales y en el que se debe entender que se hace necesario predicar la participación organizada sobre la base de la nueva materialidad dentro de la República que se está formando hoy en Venezuela, encauzada dentro de los parámetros del socialismo, humanitario y comunitario, porque algo que no podemos olvidar, es que este proceso bolivariano no sólo produjo un nuevo individuo, ideológicamente, políticamente, socialmente, culturalmente, biológicamente y genéticamente, sino que además, la variedad de experiencias sociales y culturales permitieron reinterpretar nuestras experiencia y procesos históricos, según nuestras necesidades y consecuencias, en el que unos venezolanos de color negro y moreno crearon una existencialidad que los llevó a convertirse en sujetos creadores de cultura, puesto que el aporte que hicieron, marcó un hito de gran trascendencia en la humanidad y es la única herramienta con que contamos para elevar nuestro estima y eliminar los vestigios que quedan de la irracionalidad cometida por quienes se dieron el lujo de alimentar el oficio impío de cazar a seres racionales y depositaron en asientos para luego venderlos a los barcos europeos.
    Saludos y esperamos que esta pequeña signosis, reponda un poco a Esther Pineda G. y porque muchas veces lo que escriben a sumen una conducta endorracista que niega la venezonalidad, americanidad y caribenidad para asumir que son afrodescendienytes

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