Me gusta lo afro, me gusta lo negro

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Recientemente celebramos un evento sobre mujeres negras en España. Una de las preguntas que recibí de la prensa fue: ¿qué es más correcto? ¿decir mujer afrodescendiente o mujer negra?

Yo dije que depende de lo que se hablaba. En este caso usaba el término afrodescendiente para que comprendiera a todas las personas que de una manera u otra tuviesen origen afro. El término en mi caso lo usaba para no excluir a nadie. Esa era la intención que llevaba. No había más.

Si bien es cierto que en principio huelga decir mujeres negras, mujeres rubias y todo tipo de calificativos en cuanto a cómo se nos ve, creo que en un contexto en el que se habla de una problemática como la presencia de la mujer afrodescendiente en España, sí era importante.

Efectivamente, a las personas de raza blanca estas nominaciones les da igual, ellos no se clasifican con nada. Pero claro, es que el mundo ha sido construido a su imagen y medida. Nosotros somos los que estamos construyendo el nuestro ahora. Introduciendo nuestros términos, nuestros estándares de belleza y nuestras preocupaciones como seres humanos que llegamos más tarde a casi todo. A veces parece que hay que hablar sin molestar. Si decimos queremos hablar de personas negras, siempre aparece la opinión de que todos somos iguales, seres humanos y se acabó el debate. ¿Por qué genera tanta incomodidad?

Tantos años de exclusión no se borran eludiendo el tema, sino hablando desprejuiciadamente de ello.

 

Luego con el propio uso de la palabra, a través del twitter, nos contactó una persona que nos decía rotundamente que él no era afrodescendiente, sino negro. Esta persona era de Venezuela.

Esto me hizo pensar que la palabra afrodescendiente iba mucho más allá del deseo de nombrar un colectivo. Visto desde este hombre, había un matiz identitario que particularmente no había tenido en cuenta. Entiendo que él no quería sentirse parte de la herencia africana, que inmediatamente lo extranjerizaba en su propia tierra y asumir su identidad venezolana. El hecho de heredar cultura blanca, historia blanca, idioma blanco, apellidos blancos, hacía que su presencia en la construcción de la historia de su país quedase ausente. Y por ello su posicionamiento. En mi caso no lo siento así, pero sin duda entiendo sus razones.

Es decir, que a pesar de que para muchas personas estas discusiones son estériles, a mí me parecen muy útiles porque hablamos de nosotros mismos. Ya lo hicieron los de raza blanca en el s XVIII, que por cierto sus teorías no hablaban con nosotros los negros, ni con las mujeres. Aunque el cine, la literatura y la propia historia de la filosofía las reivindique como las más civilizadas. Pues hagamos nuestro propio siglo de las luces. Tantos años de exclusión no se borran eludiendo el tema, sino hablando desprejuiciadamente de ello.

Los experimentos sobre racismo son sobradamente elocuentes. Después de eso ¿cómo no vamos a hablar de cómo nos percibimos, de nuestro color y de todo lo que nos preocupa?

Luego viene el término ”afro”. Que he de confesar que me encanta. Porque para mi significa modernidad. Y para decepción de algunos defensores de este término, siento decir que para la mayoría blanca, también. Lo afro en España es Nina Simone por ejemplo, quién es venerada por muchos blancos “potsmodernos” : dígase de aquellos que les encanta la música negra, imitar la estética afro y sentirse alternativos y diferentes. El mercado lo absorbe todo y esto no va ser menos.

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También se cuenta con términos como “negristas” que entiendo que son los que no queremos desterrar palabras sino resignificarlas. Se nos acusa que le seguimos el juego a esa “mayoría blanca aplastante.” Yo desde luego que no siento tal aplastamiento. El mundo ha cambiado mucho y la incorporación de las personas negras a los espacios de decisión han hecho que pensamientos como estos, comiencen a perder sentido. Y esta revista es un ejemplo que esa “mayoría blanca de la que siempre se habla” es inoperante ante la idea y la ilusión de tres mujeres negras decididas a ir más allá y enfrentar los silencios de los mass medias sin excluir a nadie. Luchamos con la palabra, con la información y visibilizando; con hechos concretos, mujeres reales no utopías.

 

Quedarse anclado en lo que ocurrió en el pasado es perder el tiempo y sobre todo es no darse cuenta lo que está ocurriendo ahora mismo.

 

Con esto quiero decir que me niego a pensar con odio. Me niego a plantear que los colonizadores han sido lo peor de lo peor y nosotros las peores víctimas. Y ejemplos hay de sobra. Los que intentan cruzar la valla de Melilla son golpeados por los propios marroquíes que son tan africanos como ellos. Los indios en México son los que peores viven a pesar que el gobierno mexicano no pierde momento para decir lo malos que fueron los españoles con ellos. Eso es cierto, nadie lo niega, ¿pero ahora qué? Solo hay que ver sus espacios televisivos importantes y la notable ausencia de esos indios y negros. Quedarse anclado en lo que ocurrió en el pasado es perder el tiempo y sobre todo es no darse cuenta lo que está ocurriendo ahora mismo. Y algo muy importante delegar la responsabilidad en otros.

¿Por qué en países de África y Latinoamérica se está dando el fenómeno este de aclararse la piel con productos químicos? ¿Qué está pasando con esas mujeres? Pues que no quieren ser negras. No quieren ser lo que son. Y eso es muy triste.

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Nunca olvido un ejemplo que leí cuando estudiaba publicidad. Se trataba de una agencia en Latinoamérica que quería vender un equipo electrodoméstico de color negro. Buscaron varias formas entre ellas la de utilizar a una mujer negra con apariencia glamurosa. La propuesta se rechazó porque se decía que mostrando a una mujer negra nunca se vendería. Lo peor de todo es que dentro del equipo había publicistas de raza negra.

Desde luego que nos somos un color, pero la historia que llevamos y de la que es imposible renunciar, siempre nos ha excluido a través del color, de nuestro pelo, de nuestros rasgos, de nuestra apariencia. Afortunadamente es el único espacio que queda para discriminar. Porque si eres inteligente y crees en ti, llegas. Lo que pasa es que muchas al arribar a su realización personal inmediatamente deciden aclararse y dejar de ser negras. O sino ¿por qué Beyoncé cada día aparece más blanca? Y todavía hay quién piensa que de esto no hay que hablar. Espero que Lupita no siga ese camino. Que dicho sea de paso, para no es ni modelo ni referente, pero es como mínimo gratificante ver mujeres negras famosas siendo negras. Sobre todo porque las niñas y las adolescentes negras en estas cosas sí se fijan. El tema es más complejo de lo que parece.

Ser negra para mí significa que soy una mujer de raza negra y nada más. Todo lo que soy, todo lo que he logrado en la vida, todas mis ilusiones, toda mi educación corresponden a mi esfuerzo personal como ser humano y nada tiene que ver con mi raza.

Autora: Antoinette Torres Soler

 

6 comentarios

  1. wow!! impresionante articulo!!!! sin duda mucha gente se sentira identificada contigo y tu forma de pensar y ver las cosas, pero tienes mucha razon en que queda todavia muchisimo camino por recorer para que el ser negro solo signifoque eso y no genere prejuicios en ningun sentido.

    gracias de verdad, son super ilustrativas e interesantes todas vuestras publicaciones, a mi desde luego me llegan y estan influyendo en mi forma de ver la vida en muchos sentidos; siempre me he sentido orgullosa de ser negra pero ahora mucho mas y encima entiendo mejor el por qué…..

    gracias……

  2. Qué bueno.., que algunos que utilizan el neologismo de Afro descendiente en Venezuela y en el mundo, empiezan a razonar
    Pero de manera equivocada, donde echan la lógica y sus propias conjeturas, a un lado, y empiezas hablar como intelectuales que no poseen una porción mínima de creatividad (para no llamarlos…, mecánico), a los cuales hay que reconocerles que han leído y han logrado internalizar algunos conceptos, para repetirlos como un loro, en el que uno se puede dar cuenta, que no han convertido la lectura (Muy recomendado por el eterno Presidente Chávez), en un acto creativo que irrumpa contra la colonización de la memoria o en una acción dirigida a lo más interno del ser humano con el propósito de contrarrestar esos mensajes impuestos durante más de quinientos años que sostenían “Que el negro nació para servirle al blanco y que él no podía superar su estadio de salvajismo y por ello…, cuando se escapaba de las haciendas, le ponían el apelativo de cimarrón, porque era considerado un animal que volvía a su estado salvaje y debía ser culturizado bajo las ordenes de su amo”, puesto que lo leído tiene que tener una buena aplicación, sino se convierte en una cartilla y uno empieza a convertirse, en un repetidor de las posturas que hacen otros (En un Blablazo), y eso se puede notar, cuando vemos, a algunos venezolanos, parcializarse, nuevamente con quienes se dieron a la tarea de intercambiar a sus propios hermanos de sangre, hijos, padres, etc. (de lo cual hay mucha literatura escrita, debido a que cuando se trata de los negros, los investigadores son convierten en seres infernales para sacar a la luz pública cualquier tipo de argumente que demuestren y justifiquen la compra de seres vivos por parte de los europeos en tierras africanas) y aluden algunas postura que niegan el intercambio proactivo; sin darse cuenta de los segmentos y las dinámicas que hacen parte de los hechos históricos (Por ejemplo en el proceso de desarraigo que sufrieron los negros y negras, no se impuso la venta, sino el intercambio, en cambio…, en el proceso que implicó la esclavitud, si se impuso la venta, cuando pisan tierras europea y son mostrados en cualquiera de las vitrinas y espacios dedicados a eso menesteres. Esto representa que el “intercambio” como categoría de análisis, no fue utilizada por los intelectuales del iluminismo, mucho menos por los del enciclopedismo y menos por los marxistas que se dieron a oscurecer tal realidad y no creo que las fuentes para el estudio del capitalismo monopólico, lo vayan encontrar en su dinámica interna, sino en la manera como a seres humanos que se convirtieron en piezas de ébanos, se les robo su fuerza de trabajo, anhelos y su vida -para no hablar de plusvalía-)
    A lo que Noel Márquez (Presidente de la Fundación Madera. Correo mandado a nuestra bandeja, el 04 de junio del presente año) responde, con un verbo encandecido:
    “Camarada, soy negro, soy afro descendiente, respeto y amo a los pueblos del África, amo a la fortaleza de nuestra gente negra, amo y respeto a los combatientes contra el apartheid en Angola, Namibia, Mozambique, Suráfrica, Amo a Mandela, estoy en contra de toda forma de racismo y de discriminación, amo y respeto a los tamboreros la música es una fuerza y un poder que manejamos, respeto a los fumadores de tabaco a los curiosos, a los religiosos, a los revolucionarios negros, afros, a los deportistas, a los científicos a los intelectuales a los obreros, vivan las caras lindas de nuestra gente negra y vivan las culturas resistentes afro descendientes y acompaño en la lucha a todas las organizaciones que se han creado y se crearán para fortalecer la lucha, amo y respeto a la condición de negroafrodescendiente del Comandante eterno Hugo Chávez. Amo a la cultura de nuestros pueblos rebeldes negroafrodescendientes. soy de la negramenta sanjuanera radicalmente negroafrodescendiente”
    Para responder más adelante Arno Rafael Martínez Ochoa (1914):
    “Estoy absolutamente de acuerdo con esos conceptos. Yo que soy blanco descendiente de españoles por ejemplo, no me calo que me digan que soy euro descendiente. O es que España es la madre patria, ¿Qué vaina es esa?, soy venezolano y punto. Por eso es que vemos a muchos venezolanos hijos de europeos que para nada aprecian el ser venezolanos. Esos europeos que en el pasado llegaron a Venezuela y no solo a Venezuela sino a toda la América del sur, con una mano delante y otra atrás, muertos de hambre y que tuvieron la oportunidad que ellos no les dan a los inmigrantes que llegan a sus países especialmente de sur América y África, enseñaron a sus descendientes a amar a sus países de origen y no al país que los acogió en medio de sus tragedias. Por eso es que vemos a muchos de esos carajos, burguesitos descendientes de europeos protestando contra la revolución bolivariana porque encima, creen que ellos todo se lo merecen, esa partida de cabrones mal agradecidos.”

    Por ello, la etapa de desarraigo fue una de la más inhumanas que se haya sabido en la historia de la humanidad, en el que los negros y negras (que no eran considerados africanos y menos humanos), eran cambiados por objetos sin ningún valor (ejemplo ropa nauseabunda, licor, etc.), porque no valía nada para los africanos, puesto que no les dieron ningún valor al intercambio como categoría de cambio y mucho menos, a lo que se estaba intercambiando, pero los europeos…, si, les dieron un valor de uso y de cambio, distinto, porque ellos representaban, fuerza de trabajo, una nueva genética para transformar la original (puesto que la de ellos estaba acabada), representó acumulación originaria de capital, puesto que los europeos necesitaban hacer la transición y la aristocracia africana se le puso en bandeja de plata, porque ellos (los africanos) eran peores que los europeos, porque en esa dinámica de tiempo, no vimos a los europeos intercambiando o vendiendo a europeos, porque estaba penado por su sistema social, político y religioso, pero si vimos a los africano cazando a su propia gente, quitándoles su identidad africana y convirtiéndolos en nada, simplemente en fuerza bruta, porque los europeos estaban urgido y necesitados de ella o es que te olvida que convirtieron el vientre de la africana en una industria.

    Me Pregunto ¿Dónde estaban los africanos en esos trecientos años de desarraigo y esclavitud? y ahora un grupo poco representativo de venezolanos, se quieren reconocer como afro descendientes y se quieren olvidar de los trecientos años de historia impía llevada a cabo por los Africanos y europeos, cuando se sabe, que somos una identidad que posee una carga histórica que no posee el neologismo de Afro-descendiente que nació en la Conferencia Mundial Contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, en Durban (Sudáfrica), del 31 de agosto al 8 de septiembre de 2001, en donde se originó la tendencia endorracista, discriminatoria y xenofóbica de parte de los que se encontraban reunidos en ese Encuentro en contra de los negros y negras, porque ellos ya habían sentido el peso de su connotación histórica y por ello aprovecharon, a través de la postura que impusieron, reconocerse solamente como buenos bailadores, buenos ejecutantes de cualquier instrumento de percusión, buenos en la cama para satisfacer a cualquier mujer, bueno en el trabajo fuerte, buenos para la brujería y hechicería (porque eso es lo que han vendido los afros y venden cada vez que van a la Asamblea Nacional o se reúnen con el Presidente Nicolás Maduro y eso lo sabe usted muy bien), y de esta manera, se intentan ocultar, la acción anti humana, cruel e impía…, llevada a cabo por los africanos contra su propia gente, a los cuales les quitaron su identidad original y los intercambiaron por cualquiera bagatela que los europeos ofrecían.

    Por ello no podemos estar de acuerdo cundo la compañera Antoinette Torres Soler (Abril 29/2014) sostiene que “Quedarse anclado en lo que ocurrió en el pasado es perder el tiempo y sobre todo es no darse cuenta lo que está ocurriendo ahora mismo”, sostener tal postura implica desconocer el aporte de los estratos negros y negras en el mundo y ello lo digo con mucho dolor, porque siendo editora de la Prensa Alternatica y Comunitaria EL NEGRERO, no podemos olvidar el trato cruel que le dieron los africanos a su propia gente, a los cuales cazaban, intercambiaban y despues desarraigaban, quitándoles su identidad africana, e imponiendole el término de negro o negra para diferenciarlos de los africanos. Por ello es impornate tomar el pasado como fuente, puesto que este se convierte en un aporte muy imporante que reivindica a los estratos negros venezolano, porque no podemos olvidar que miestra los africanos desarraigab a a nuestro epónimos negros…, America nos daba identidad y ciudadania y nos convirtioó en sujetos creadores de cultura y en el que podemos olvidar que en ela América prehispánica los negros y negras, la mayoría sabían leer y escribir y en el caso de Venezuela, si no es por la actuación del mantuano Bolívar, Venezuela hubiese sido la segunda patria negra del mundo.

    Prensa Alternativa y Comunitaria EL NEGRERO. La única voz escrita que tienen los estratos negros y negras en Venezuela

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