
El 5 de enero de 2026, Netflix estrenó en su catálogo global María la Caprichosa, una serie colombiana de 64 episodios producida por Caracol Televisión que cuenta la historia de María Roa Borja, líder sindical de las trabajadoras domésticas en Colombia. La producción está basada en uno de los relatos del libro Soñar lo imposible, escrito por Paula Moreno, exministra de Cultura de Colombia y primera mujer afrocolombiana en ocupar un cargo ministerial en la historia del país. La serie llega en un momento significativo para la representación de las comunidades afrodescendientes en las plataformas de streaming, donde las historias contadas desde la experiencia de las mujeres negras siguen siendo escasas.
La trama sigue la vida de María desde los años ochenta en Apartadó, Antioquia, región del Urabá marcada por el conflicto armado colombiano. Un embarazo adolescente trunca su sueño de convertirse en maestra y la obliga a migrar a Medellín, donde comienza a trabajar como empleada doméstica. La serie recorre varias décadas y muestra la evolución del personaje, que pasa de víctima del sistema a referente del empoderamiento femenino y la lucha sindical. El relato se entrelaza con los cambios estructurales que derivaron en reformas legales clave para las trabajadoras domésticas, un sector históricamente invisibilizado en Colombia.
La María real, Perxides María Roa Borja, nació en una finca bananera del Urabá antioqueño. Llegó a Medellín en 1996 desplazada por la violencia que sacudió su territorio, aquella tierra donde la sangre rueda más que el agua, como ella misma ha descrito. Durante años trabajó como empleada doméstica interna, con jornadas que comenzaban a las cuatro de la mañana y terminaban cerca de la medianoche. En una entrevista publicada por Afroféminas, María describió las condiciones que enfrentaban las mujeres negras en el trabajo doméstico con palabras que revelan la intersección entre racismo y explotación laboral. Los empleadores les decían que por ser negras no se cansaban, que por ser negras no les dolía. Esas frases condensan siglos de deshumanización que la serie se propone visibilizar.
En 2013, María cofundó la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico (UTRASD) junto con 28 mujeres negras en Medellín, con el apoyo de la Escuela Nacional Sindical y la Corporación Carabantú. El sindicato nació con un objetivo claro, hacer acción colectiva organizada para exigir a los gobiernos nacional, departamentales y locales que se transformaran las normas discriminatorias. Desde entonces, UTRASD ha crecido y extendido su alcance a ciudades como Cartagena, Bogotá y Urabá, con la esperanza de llegar a territorios del Pacífico colombiano como Buenaventura, Tumaco y Quibdó.
Uno de los logros más significativos del movimiento liderado por María fue la aprobación de la Ley 1788 de 2016, conocida como la ley de prima. Esta normativa garantiza el derecho al pago de prima de servicios para las trabajadoras y trabajadores domésticos, una prestación social que hasta entonces les había sido negada. La ley establece que el empleador debe pagar 30 días de salario por año, reconocidos en dos pagos semestrales. La reforma benefició a cerca de 730.000 trabajadoras domésticas en Colombia, el 95% de las cuales son mujeres, según datos del Ministerio del Trabajo. El camino hacia esta conquista incluyó años de lobby político y movilización, demostrando el poder de la organización colectiva.
La trayectoria de María alcanzó reconocimiento internacional en 2015, cuando fue invitada como panelista a la Universidad de Harvard para participar en la conferencia Mujeres y Trabajo para la Construcción de la Paz. Fue la primera vez que salió de Colombia y su discurso en el auditorio Tsai conmovió a los asistentes. María agradeció a los presentes haberse salido del molde al escuchar a una persona sin título universitario. Ese mismo año fue reconocida como una de los 20 Mejores Líderes de Colombia y como Persona del Año por el diario El Espectador. El periódico The New York Times publicó una reseña sobre su trabajo titulada A Maid’s Peaceful Rebellion in Colombia.

El elenco de María la Caprichosa está encabezado por Karent Hinestroza, quien interpreta a María en su etapa adulta. Hinestroza, nacida en Timbiquí, Cauca, es licenciada en Arte Dramático de la Universidad del Valle y ha construido una carrera destacada en el cine y la televisión colombiana. Su papel protagónico en la película Chocó (2012), dirigida por Jhonny Hendrix Hinestroza, le valió el Premio Macondo a mejor actriz principal. Aquella película, estrenada en el Festival de Cine de Berlín, también abordaba la vida de una mujer afrocolombiana enfrentada al racismo, la pobreza extrema y el machismo. La elección de Hinestroza para el papel de María no es casual. Su trayectoria artística ha estado marcada por un compromiso con contar historias que reflejen las realidades de las comunidades negras colombianas.
Paola González interpreta a María en su juventud, mientras que Marggy Selene Valdiris da vida al personaje en una etapa intermedia. El reparto incluye a Bryan Mina y Sebastián Eslava, este último conocido por su participación en series como Narcos y Siempre bruja. Los libretos fueron desarrollados por Ana Fernanda Martínez y Carlos Fernández de Soto, quienes han logrado equilibrar el drama individual con el contexto histórico colombiano y las batallas sindicales que permitieron avances en la formalización del trabajo doméstico y el acceso a la protección social.
La autora del libro que inspiró la serie, Paula Moreno, fundó en 2010 la Corporación Manos Visibles, una organización dedicada a formar líderes de comunidades excluidas en Colombia. En Soñar lo imposible, publicado en 2022 por Penguin Random House, Moreno recoge las historias de tres líderes afrocolombianos invisibilizados. María Roa Borja es una de ellas. El título del libro evoca la capacidad de estas personas para desafiar lo que parecía imposible y construir cambios desde la base. Moreno ha dicho que en Colombia existe una cantidad de liderazgos en la calle que no están siendo narrados, y que hay un valor extraordinario en los liderazgos invisibles de la cotidianidad.
La serie aborda temas que atraviesan la experiencia de millones de mujeres en América Latina y el mundo. El trabajo doméstico remunerado sigue siendo uno de los sectores más precarizados y feminizados a nivel global. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de los casi 53 millones de trabajadores domésticos en el mundo, cerca de un millón se encuentran en Colombia. La gran mayoría son mujeres, muchas de ellas afrodescendientes, víctimas del conflicto armado, desplazadas de sus territorios y empujadas a los cordones de pobreza de las grandes ciudades. El Convenio 189 de la OIT sobre trabajo doméstico, ratificado por Colombia en 2014, ha servido como marco para exigir condiciones dignas, aunque la implementación efectiva sigue siendo un desafío.
La producción de Caracol Televisión adopta una narrativa clásica de telenovela con un enfoque contemporáneo que reduce el exceso melodramático y sitúa el conflicto social como eje central. La puesta en escena prioriza espacios cotidianos, casas, barrios populares y entornos laborales, para reforzar la cercanía del relato. La serie explora las tensiones del racismo, el clasismo y la desigualdad estructural que atraviesan la sociedad colombiana. María la Caprichosa no se queda en la denuncia. Es una historia que muestra caminos, que emociona y sacude, e invita a creer en la posibilidad del cambio y en el valor de alzar la voz aunque el mundo parezca no estar escuchando.
El estreno de esta serie se suma a un momento de creciente visibilidad de las producciones latinoamericanas en plataformas globales. Netflix ha apostado fuerte por el contenido colombiano en los últimos años, con adaptaciones como Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. La llegada de María la Caprichosa amplía el repertorio de historias que el país puede contar al mundo, esta vez desde la perspectiva de quienes han sido sistemáticamente excluidas de las narrativas dominantes. Las mujeres negras colombianas han mantenido vigente durante siglos el legado cultural y ancestral afrodiaspórico, y han estado constantemente apostándole a la terminación de la violencia y la construcción de paz.
María Roa Borja continúa su labor. En 2024 se graduó como Trabajadora Social de la Corporación Universitaria Minuto de Dios, cumpliendo aquel sueño de estudiar que un embarazo adolescente había truncado décadas atrás. Su historia demuestra que las transformaciones profundas nacen al imaginar nuevos futuros y trazar rutas para hacerlos realidad. La serie que lleva su nombre permite que millones de personas conozcan una lucha que durante demasiado tiempo permaneció invisible. Como ella misma ha dicho, quiere que todas las trabajadoras domésticas sepan que unidas pueden lograr muchas cosas. María la Caprichosa es, ante todo, la constatación d de una mujer negra por vivir con dignidad puede mover montañas.
Redacción Afroféminas

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