¿Por qué por los niños negros sí?


Quienes hemos empezado a tener conciencia sobre cómo opera el racismo y las implicaciones que este tiene en la vida de los cuerpos que han sido racializados, fuimos conmocionados con la denuncia de una profesora de origen chocoano, quien relata a través de una entrevista cómo el racismo hacia ella y hacia sus dos hijos ha tenido graves consecuencias en la salud física y mental de los tres.

Ante este lamentable hecho, la vicepresidenta de la república de Colombia, Francia Márquez, quien en muchos momentos ha sido públicamente víctima de discriminación racial se pronunció y pidió a la Fiscalía General de la Nación, investigar los hechos.

La noticia, por supuesto, se ha compartido a través de diferentes medios antirracistas, quienes condenan estos actos, piden apoyo para esta familia y castigo para los involucrados.

En la divulgación del caso han llamado profundamente mi atención aquellos comentarios que pese a la desgarradora narrativa de la madre y lo aberrante del caso, cuestionan el pronunciamiento de la vicepresidenta, argumentando que ella solo se pronunció porque se trata de una familia afro, se trata de niños negros, e indican que guarda silencio ante el sin número de casos de abuso sexual que se presentan en el país día a día. Estos argumentos se traducen en un ¿por qué por los niños negros sí?

Sin ánimo de salir en defensa de la vicepresidenta, porque considero que es a ella a quien corresponde responder por lo que se le cuestiona, creo que esta reclamación se convierte en una oportunidad de explicar por qué es relevante este caso, pues este cuestionamiento pone de manifiesto interrogantes que surgen cuando se intenta explicar  sobre la necesidad de pensar enfoques diferenciales, acciones afirmativas y de reparación que beneficien a las poblaciones afrodescendientes:

¿Por qué cupos educativos especiales para los negros y no para todos? ¿Por qué programas de salud para las mujeres negras y no para todas las mujeres? ¿por qué cuotas étnicas en ramas del poder legislativo? ¿Por qué atención en salud con enfoque diferencial étnico si todos somos iguales? y así se continúa con el relato para argumentar que eso también es racismo; un racismo de negros a blanco-mestizos; en resumen, promulgan un racismo a la inversa.

Lo primero para comprender el ¿por qué por los niños negros si? es tener en cuenta que son bastantes las discusiones que se han dado en torno a la existencia del racismo a la inversa.

Sin embargo, las conclusiones indican que no es posible hablar de este tipo de racismo considerando que para que este se dé, debe existir una jerarquía de superioridad. Veamos por ejemplo la siguiente definición “el racismo es una jerarquía global de superioridad e inferioridad sobre la línea de lo humano que ha sido políticamente producida y reproducida como estructura de dominación durante siglos por el «sistemaimperialista/occidentalocéntrico/cristianocéntrico/capitalista/patriarcal/moderno/colonial” (Grosfoguel, 2012 citando a   Fanón, 2010)”.

Esta definición indica que el racismo implica una jerarquía, la cual podemos señalar en términos de opresores y oprimidos, esto entonces, invalida la idea del racismo a la inversa ya que los negros no tienen ni han tenido jamás superioridad sobre los blancos. Indicador de ello es la manera como nuestros antepasados fueron capturados y esclavizados, lo cual a pesar de los más de 170 años de abolición de la esclavitud en este país sigue tenido consecuencias en la manera como se nos trata, para la muestra de un botón lo que le sucedió a la profesora y a sus hijos o las constantes agresiones a la misma vicepresidenta.

Lo segundo del ¿por qué por los niños negros si?, está en considerar el motivo por el cual han sido violentados verbal, física y sexualmente los niños y la madre. Por supuesto, debo reconocer que son válidos los cuestionamientos que piden atención para todos los niños del país y poner atención a todas las violencias que se manifiestan en el plano nacional, pues tal cual lo indican documentos nacionales e internacionales “todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.



Este derecho a la vida es inalienable y se hace mucho más importante cuando se trata de nuestras niñeces, por la vulnerabilidad que esta etapa del desarrollo conlleva. Sin embargo, existe un agravante en este caso, y es que las violencias sufridas por esta madre y sus hijos tienen su origen en una discriminación por razón de su color de piel

Nos atacaron por pertenecer a la población negra y afrodescendiente. Por la pigmentación de nuestra piel fuimos agredidos de todas las formas, hasta el punto de que mis hijos fueron abusados sexualmente” “Cuando decidimos entrar a la presencialidad, efectivamente no les caí bien simplemente por mi pigmentación de piel. Desde ese momento iniciaron conmigo una segregación social y racial, además de acoso laboral. No sé cómo lo resistí (Semana, 2022)”.

Este testimonio debe llevarnos a reconocer que no se rechaza a la madre por ser mujer, por ser una mala profesora o por haber obtenido el puesto no siendo de la región; seguramente no hubiera pasado lo mismo con una profesora “blanca” venida de cualquier parte del país, pero “blanca”.

A ella la discriminan por ser “negra”. A los niños no se les rechaza por ser malos estudiantes, por tener una discapacidad, o por ser indisciplinados, pues de todo ello hay en los espacios educativos, se les rechaza por ser los hijos de una mujer negra, se les rechaza por ser igualmente negros a la madre; seguramente esto tampoco les hubiera pasado a los hijos blancos de una profesora blanca de cualquier región del país.

El agravante en este caso radica en el color de la piel, en lo que el colonialismo nos ha heredado en términos de considerar que unas vidas valen más que otras, que unos cuerpos merecen más que otros, que unas existencias son más dignas que otras.

Por esta razón lo que le pasó a la profesora y a sus hijos reaviva la discusión frente a aquello que se niega con vehemencia en diferentes espacios pero que constituye el día a día de muchos afrocolombianos en lo educativo, lo laboral, lo asistencial e incluso lo familiar y es que el racismo existe.


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Un último argumento que quiero exponer sobre ¿por qué por los niños negros sí?, tiene que ver con la urgente necesidad de que una situación como esta no vuelva a repetirse. Se supone que existen las garantías legales formuladas a través de la ley 1752 de 2015, la cual tiene como objetivo “sancionar penalmente actos de discriminación por razones de raza, etnia, religión, nacionalidad, ideología política o filosófica, sexo u orientación sexual, discapacidad y demás razones de discriminación”.

Entonces que la ley sea aplicada con todo su rigor en este aberrante caso. También, es necesario dar una mirada al compromiso que el país está teniendo con la implementación de la etnoeducación y la Cátedra de Estudios Afrocolombianos, formulados como consecuencia de la Ley 70 de 1993, donde además de reconocerse el derecho a la propiedad colectiva de los pueblos afros, también se indica la necesidad de “establecer mecanismos para la protección de la identidad cultural y de los derechos de las comunidades negras de Colombia como grupo étnico”.

Entonces urge recordar la responsabilidad que tienen las instituciones educativas en propender por la etnoeducación e implementar esta cátedra, con el objetivo de lograr el fortalecimiento de la identidad de los mismos afros, pero también ayudar a que todos los niños, niñas, jóvenes, adultos del país, conozcan los valiosos aportes de los afrocolombianos a la formación de la Nación y practiquen el reconocimiento y respeto por la diversidad que nos caracteriza, sin que ello haga menos o más dignos a unos de otros.

Finalmente, como lo he hecho en otros espacios, insisto en la necesidad de considerar las consecuencias del racismo no solo desde lo físico sino también desde lo mental. Esta madre y sus hijos necesitaran de un proceso de acompañamiento en el que se garantice la no repetición de estas violencias, pero también necesitan ser atendidos frente a las secuelas que estos eventos les puedan dejar.

Que el compromiso con el restablecimiento de los derechos de esta familia sea hasta que ellos logren un nivel de funcionamiento igual o mejor al que tenían previo a estos eventos traumáticos y que no se quede solo en la popularidad del caso o la conveniencia de quienes encuentran en el una oportunidad para mostrar “su buena fe”.

Referencias

Grosfoguel, R., (2012). El concepto de «racismo» en Michel Foucault y Frantz Fanon: ¿teorizar desde la zona del ser o desde la zona del no-ser?. Tabula Rasa, (16), 79-102.

Ley 70 de 1993 (31 de agosto de 1993). http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0070_1993.html

Semana (2022). Aterrador: este es un caso de violencia racista en Boyacá que debería indignar a toda Colombia. https://www.semana.com/nacion/articulo/aterrador-este-es-un-caso-de-violencia-racista-en-boyaca-que-deberia-indignar-a-toda-colombia/202257/


Merfi Raquel Montaño Sinisterra

Especialista en intervención psicológica en situaciones de crisis

Magíster en psicología clínica

Magistrante en Estudios Afrocolombianos


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