En una escuela no basta con no ser racista, hay que ser antirracista

“Mira la virulana que tiene en la cabeza y muchas veces me repitieron negra de mierda en mi primaria”

“Lo peor fue en el secundario, me decían “bolita”, “boliviana, “la negra”, “la paisa”, etc”. Me aislaron completamente hasta que me quedé sola y cuando mi mamá habló con el colegio y la directora la citó, en el día de la cita dijeron que no había nadie para hablar con ella.

Estos relatos arriba citados son algunos ejemplos de situaciones de discriminación racial que niños, niñas y adolescentes (en adelante NNyA) racializadxs debieron atravesar durante sus trayectos escolares. Hay quienes logran sortear estas crueles experiencias, otrxs no, como fue el caso de Clara Celeste a quien la “tacharon de india” gritándole que se regresara a su país y que hablara como una “persona normal”.

Clara Celeste fue estudiante de la EP N° 39 “Baldomero Fernández” del Barrio Cuatro Vientos, Partido de Moreno en Argentina y a causa del abuso escolar racista decidió quitarse la vida. A dos años de este terrible suceso, su ausencia nos genera múltiples interrogantes y reflexiones sobre una situación que – a nuestro entender- es poco debatida en el ámbito educativo: el racismo en la escuela y el rol docente en dicha problemática.

Hablar de Clara Celeste, es hablar de racismo. Cuando hablamos de racismo hacemos referencia a una estructura, a una realidad sistémica. Estas violencias no sólo se ejerce sobre nuestros cuerpos, sino también sobre nuestras identidades. Como el racismo es estructural, las personas racializadas lo vivimos toda la vida: antes, durante y después de la escuela.

¿Qué significa que el racismo es estructural y sistémico? ¿Por qué vamos a sufrirlo toda la vida?

En cada etapa de nuestra vida el racismo se va a manifestar de manera diferente, en múltiples grados y en diferentes ámbitos (desde la sociedad, los medios, las instituciones, las relaciones, el trabajo), por ejemplo, una persona adulta racializada puede vivir persecución policial (por su color de piel), a la vez que en su trabajo le prohíben hablar su idioma indígena, mientras que en los medios de comunicación se exotiza su identidad. Las prácticas racistas además se van a expresar con variedad de intensidades e – incluso- de manera simultánea, desde formas más extremas como la violencia física o también como chistes, imágenes, memes o la folclorización de nuestras culturas. Asimismo en el sistema capitalista las personas racializadas suelen cumplir un rol específico como mano de obra precarizada.

El racismo en la escuela es lo que vivió Clara Celeste como muchos de los NNyA que hoy en día también lo sufren. Ellxs lo padecen en la escuela, en el barrio, en las familias. Porque no sólo las personas adultas pueden ejercer prácticas racistas. Los NNyA también. Ellxs no solo son reproductores de discursos raciales, también son productores de acciones racistas.

Como docentes asumimos que estas actitudes forman parte de un acoso escolar, sin vincularlo con el racismo. Acaso ¿Somos lxs docentes capaces de identificar el racismo? A veces se suele interpretar esta situaciones como problemas de índole personal o de dificultades para las relaciones interpersonales: “es calladita” o “ es inmaduro”. Este tipo de adjetivaciones centran el problema en la personalidad del NNyA racializadx o la entienden como un problema de convivencia entre pares.


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Cuando señalamos que lxs docentes identificarán como “calladita” a una alumna sin poder ver el racismo, estamos diciendo que no podrá ver qué ese estudiante encontró ese modo de protección ante la violencia que ejercen por su idioma indígena, por su acento, etc.

Pero a veces, como dijimos, no somos capaces de verlo. Sin embargo, sí podemos ver que necesitamos herramientas en Educación Sexual Integral (ESI). Desde esa carencia, como estudiantes de ISFD y de profesorados universitarios exigimos que forme parte de nuestra formación, tomamos cursos en el Instituto Nacional de Formación Docente (INFOD) o en los Centros de Capacitación, Información e Investigación Educativa (CIIEs) sobre ESI para luego poder trabajarlo en nuestras aulas. Sentimos que para garantizar derechos necesitamos de formación, de actualización, de redes con otras instituciones.

Por el contrario ¿Tuvimos una formación que nos brinde herramientas para cuestionar el racismo en la escuela? ¿Hay cursos de INFOD que tomen esta problemática? ¿La abordamos en el aula? ¿Sabemos a qué instituciones recurrir para asesoramiento/denuncia sobre prácticas racistas?

Si bien podemos reconocer que la invisibilización del racismo en la escuela puede derivar de esa faltante de herramientas, consideramos que la falta de capacitación no es una excusa para no asumir responsabilidades, ya que la pasividad y el silencio nos hace funcionales a la perpetuación del racismo. Porque como docentes somos garantes de derechos, y siendo docentes indígenas nos preguntamos: ¿Qué pasa con el derecho a la identidad de las infancias racializadas? ¿De qué manera garantizamos su derecho a un ámbito libre de racismo? ¿Y a la Educación Intercultural Bilingüe? ¿Solo lxs docentes indígenas tenemos que garantizar esto? Y cuestionando a la docencia blanca: ¿Están ustedes solicitando esto en sus respectivos espacios?

En la medida en que como docentes no exijamos capacitaciones, no las busquemos y no identifiquemos al racismo dentro de nuestras aulas estaremos siendo cómplices de la violencia racista que se llevó la vida de Clara Celeste.

Porque como dijo Angela Davis “En una sociedad racista no basta con no ser racista. Hay que ser antirracista».


Kuña Mbarete. AfroGuarani. Docente
Mayra Juarez. Pueblo Kolla y Ava guarani. Profesora de Historia.


  • Extractos de experiencias comentadas en el perfil de Instagram de Nataly Balvin (@nataly._b) sobre “Racismo en la infancia” y “Caso Clara Celeste”.
  • Texto publicado originalmente en espacio Terrorindies.

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Una respuesta a “En una escuela no basta con no ser racista, hay que ser antirracista”

  1. Creo que el racismo es algo extendido en América Latina, se manifiesta de diferente forma pero existe y no es más benigno que el norteamericano, en redes sociales yo las experiencias más desagradables que he encontrado son con bolivianos y cubanos de Miami, porque el racismo en Bolivia es agresivo, extremo, sobre todo con la gente que se cree “blanca” (aunque en Norteamérica no sean considerados como tales, pues en Norteamérica la gente con rasgos mediterráneos, incluso españoles e italianos, son considerados tan latinos o hispanos como alguien con rasgos indígenas), hay que recordar que recientemente se tumbaron estatuas de Evo Morales en aquel país, hasta se llegó a decir que en Bolivia en vez de tumbar estatuas del colonizador derriban al indio.
    Recientemente una boliviana que se cree blanca, me estuvo agrediendo en redes sociales, diciéndome mona entre otras cosas, lo que es peor que a mí me censuraron (no creo que ignorante sea una mala palabra), supongo que porque los censores de las redes sociales tienen su centro en Florida, territorio de gran influencia de los cubanos de Miami, en su mayoría blancos que apoyan a Donald Trump, pero bueno también los golpistas bolivianos son apoyados por ellos.
    Yo he leído que las reglas de censura de Facebook están hechas para favorecer a los grupos de derecha.
    En cambio en un medio de izquierda argentino, hubo chicas argentinas que me pidieron disculpas a nombre de un barbaján, que en ningún momento me agredió como esa boliviana.
    Yo pienso que la sociedad argentina, como la española, está dividida en dos bandos unos de extrema derecha y la izquierda, porque en Argentina recibieron criminales de guerra de la segunda guerra mundial y en España existió una dictadura de corte fascista.
    Yo he conocido Argentina y la gente más intolerante y racista se me hizo la que se encuentra en la triple frontera, entre Paraguay, Brasil y Argentina; aunque muchos de ellos sean guaraníes, de hecho la gente del oriente boliviano es como los paraguayos.
    Yo en México, pues soy mexicana, si me he topado con bolivianas en ferias de embajadas que son racistas, recuerdo que una de ellas decía “yo no parezco boliviana” la vi y pensé que aunque su piel era más clara sus rasgos si eran indígenas, recordé que en Canadá yo tuve una compañera que en apariencia es blanca, se parece a Laura Paussini, pero ella tienen antepasados indígenas y se enorgullece de ellos, de hecho es activista del movimiento indígena canadiense y su madre parece mexicana.
    En fin yo he escuchado que en Bolivia la gente es racista, incluso más que en Argentina.
    En México no existe idioma oficial, se consideran las 67 lenguas indígenas y el español, aunque en la actualidad hay cerca de 10 millones de mexicanos cuya lengua materna es el inglés.
    La educación en México se debe de dar en algunas de esas lenguas, eso depende de la población del lugar, incluso los libros de texto de educación primaria están en diferentes lenguas, se pueden bajar los libros digitales del portal de la secretaria de educación pública de México, pero obvio en México tuvo que haber una revolución para que eso fuera posible.