Bote Antirracista: «Esta crisis no ha hecho mas que empezar»

A lo largo de esta entrevista, se trenzan palabras como complicidad, alianza, resistencia ancestral o subsistencia, puesto que son las hebras del tejido que une y envuelve al Sur Global. De algunxs de sus hijxs  nace la iniciativa “Bote antirracista”, que combate la precariedad de las personas que migran desde posturas conscientes, que no ruegan sino que exigen respeto y justicia y que luchan contra los prejuicios machacones y la desprotección que se deriva de vivir irregularizadx por el sistema. Lo hacen de manera creativa, a través del sorteo de productos de lxs artesanxs que integran sus colectivs. 

Si bien es cierto que la crisis sanitaria ha sido atroz, la económica y la social también son importantes. Ni virus ni hambre. 

La pandemia ha motivado la creación de varias cajas de resistencia, pero vuestra iniciativa, tiene una forma muy distinta, ¿podríais explicar cuál?

Esta iniciativa surge de la complicidad entre territorios y la alianza entre los sures globales en el Reino de España. Su forma, se deriva de que nuestras organizaciones entienden que la venta ambulante (incluida la manta) forma parte de prácticas ancestrales de resistencia. En nuestros territorios, antes de la colonización, esto suponía el sustento de gran parte de la población. Actualmente, lo sigue siendo, ya que en África y Abya Yala, un porcentaje altísimo de personas se dedican a ello. Viven al día, es decir, que dependen de lo que vendan ese día para subsistir el siguiente. 

En Europa, estas prácticas y formas de resistencia de personas no blancas son perseguidas y sancionadas, aplicando el Estado español penas incluso de cárcel en el caso de la manta.

La idea de obsequiar con cestas a algunas personas que donan al proyecto (cuya a selección se realiza de manera aleatoria), con productos de la venta ambulante, surgió para reclamar esta forma de subsistencia como práctica política de resistencia ancestral, además de apoyar a personas de nuestros colectivos que se dedican a ello.

Por otro lado, otra distinción serían las charlas: Desde el Bote Antirracista, nos parecía esencial organizar conversatorios con personas de nuestras comunidades para seguir construyendo discurso y luchas, pues de nada sirve que sólo nosotrxs consiguiéramos nuestro objetivo, cuando hay miles de grupos con cajas de resistencia, poblaciones enteras en situaciones extremas y pidiendo unos mínimos a un sistema que se ha construido y se construye sobre nuestrxs cuerpxs, pueblos y territorios.

¿Quiénes están detrás?

Esta propuesta surge de Feminismo Comunitario Antirracista Anticolonial, Red de Hondureñas Migradas y Sindicato de Manteros de Madrid.

Esta última es una organización que denuncia y lucha contra el racismo institucional  y, más específicamente, contra las estructuras racistas que afectan al colectivo de los manteros. 

La Red de Hondureñas Migradas somos una colectiva de hondureñas feministas y antirracistas, organizadas en red por todo el Estado Español, construyendo y tejiendo redes y alianzas comunitarias de hermandad con otros colectivos migrantes y feministas que luchan por los derechos humanos de nuestra comunidad.

Por último, Feminismo Comunitario Antirracista Anticolonial, somos una organización conformada por mujeres migrantes de distintos territorios de Abya Yala. Organizadas y articuladas con organizaciones de lucha de nuestros territorios de origen, luchamos contra este sistema patriarcal,  colonial, racista, capitalista, extractivista y neoliberal que explota nuestros pueblos, nuestros cuerpos, nuestros territorios de vida. Abrazando el legado de nuestras madres, abuelas y ancestras proponemos la comunidad como un tejido político, más allá de las fronteras y desde el cual luchar, acuerpando y creando alianzas.

Las tres organizaciones nos hemos encontrado en diferentes ocasiones en la lucha antirracista y anticolonial, y surgió la oportunidad de no solo recaudar fondos (que ya de por sí estaba resultando insuficiente para la cantidad de personas que lo necesitábamos) sino también de articular una alianza política pensando en otras formas de autogestión ante el inicio de esta nueva crisis. Una alianza política, no puede realizarse sin  reflexión política, la nuestra, fue en torno a la autogestión de nuestrxs hermanxs de lucha y organizaciones, además de sobre las alianzas entre los sures globales.

Mucha gente asume que la población que migra y que está en situación irregularizada vive de ayudas, cuando precisamente por eso se les priva de derechos, ¿podríais explicar cuál ha sido la situación de la gente que forma parte de la iniciativa durante el confinamiento?

El tema de las ayudas resulta agotador, ya que las personas no blancas en situación irregular no entran dentro de la categoría ciudadanxs por lo que sufren un “olvido” institucional consciente. Además, se ha incrementado el control policial y una de las consecuencias del mismo es que ha aumentado el miedo a salir a la calle de  lxs “sin papeles”. 

La situación general durante la pandemia ha sido de precariedad extrema. Personas que trabajaban en B y que no tienen acceso a ninguna prestación, manteros y vendedores ambulantes que no han podido salir a trabajar etc. Adicionalmente, este sector de la población tiene familia en los territorios de origen que dependen de las remesas, por lo que las consecuencias no sólo se han vivido aquí, sino que también han afectado a nuestros territorios de origen.

Nuestras poblaciones han sido olvidadxs dentro de esta situación de encierro cuyo fin era supuestamente cuidar a todo el mundo, cuidar a lxs ciudadanxs, a lxs humanos, ¿entramos nosotrxs en esta categoría?

¿Y qué hay del después? La situación sanitaria ha mejorado pero la económica es desastrosa…

Parte de nuestro trabajo es articularnos con nuestros territorios de origen, ya que no podemos entender un trabajo político anticolonial y antirracista sin dicha articulación.  

En el caso de Abya Yala, la cuarentena continua. La violencia policial allá tampoco cesa, pues no hay que olvidar que los estados neoliberales “latinoamericanos” son también racistas, clasistas y coloniales.  Así, los pueblos indígenas y negros siguen viviendo violencia por parte del estado, con sus decretos para seguir expropiando territorios, las condiciones pésimas sanitarias, la corrupción en las ayudas del estado por covid-19, etc. 

En el caso de África, nosotrxs no podemos hablar de un territorio tan extenso y del que se proyecta tanta opacidad, por lo que indicaremos las situaciones de nuestros territorios de origen. Al vivir día a día y de la venta ambulante, la frase era “no vamos a morir de coronavirus, vamos a morir de hambre”. La situación del confinamiento resulta insostenible ya que supone la aplicación de políticas blancas en territorios que no las pueden sostener. Ha habido enfrentamientos con la policía, con el Estado y las comunidades se han resistido a quedarse en casa, ya que la gente a lo que más teme es al hambre. Además, las ayudas que prometieron los estados jamás llegaron. Por lo que hay dos opciones: morir por covid o morid de hambre.

En conexión con lo anterior, no hay como tal un “después”, lo que hay es una continuación de la necropolítica. Para nosotrxs, racializadxs, aquí y allí, hay un panorama donde el control persiste y donde ya hay una excusa para sacarnos de las calles por seguridad sanitaria y para cerrar fronteras para nosotrxs pero no para lxs turistas europeos. Van a seguir participando en nuestra muerte por el empobrecimiento de nuestras comunidades, tal y como lleva haciendo Europa desde que es Europa con la complicidad de nuestros estados neoliberales, pero ahora con el nuevo lema de cuidar a lxs verdaderxs ciudadanxs. 

El hecho de que ofrezcáis a les ganadores del sorteo productos elaborados por personas de los diferentes colectivos es importante e imagino que tiene un porqué, ¿cuál es? 

Generalmente este tipo de propuestas requieren una donación de lxs artesanxs. En nuestro caso, ellxs son hermanxs que luchan en nuestras organizaciones contra un sistema basado en la explotación de nuestrxs cuerpxs y nuestro trabajo. La idea no es sólo realizar el bote, sino también crear otras formas de economía comunitaria para la autogestión de nuestras comunidades, trabajo que llevamos realizando desde mucho antes de la pandemia.

Para nosotrxs, como dijimos anteriormente, la reivindicación de la manta, la venta ambulante y el trabajo informal como forma de resistencia ancestral es vital en esta actividad. En este caso no son donaciones, pagamos un precio justo por el trabajo de nuestrxs hermanxs. Obsequiamos con artesanías y otros productos con los que se suelen autogestionar nuestras colectivas. Pensábamos que si la recaudación no iba bien, siempre nos quedaría que se había colaborado con eso.  Así mismo, en nuestras redes siempre mencionamos que pueden contactarnos para comprar algún producto a lxs artesanos.

De esta forma, incentivamos que la gente contribuya a nuestras economías comunitarias de resistencia.

¿Cómo está funcionando? 

No teníamos muy claro el recibimiento de esta propuesta, aparte de ser distinta y tal vez más compleja de explicar, también nos preocupaba que fuera muy tarde a los ojos de la población que conserva trabajo y privilegios. Para ellxs,  el confinamiento ya ha acabado y, por tanto, se acabó la precariedad, el no tener trabajo y el no tener qué comer. Es como si de repente, ese mundo ya no existiera cuando la realidad es bastante diferente: sigue siendo prácticamente imposible vender en la calle, a lxs que trabajan en B les dicen que no hay beneficios como para que vuelvan a  ser contratadxs y todo esto sin tener ningún sistema que les ampara. 

Y nosotrxs, de nuevo, más invisibilizadxs y precarizadxs. El confinamiento sólo ha hecho más evidente el privilegio blanco.

Nosotrxs creemos que todas las cajas de resistencia e iniciativas siguen siendo fundamentales para la subsistencia de nuestras comunidades.

Cada vez se insiste más en que se trata de una cuestión de justicia y no de caridad, ¿qué encierra esta afirmación? 

Este sistema se ha construido a lo largo de más de 500 años a costa del genocidio, esclavitud y el empobrecimiento de nuestras comunidades. Hemos heredado la pobreza y la deshumanización que han sufrido nuestrxs abuelxs y ancestrxs. Esta no es una cuestión de caridad, sino de justicia. La sociedad española sigue justificando el colonialismo y, por tanto, la esclavitud, sin siquiera plantearse políticas de reparación. Sin embargo, somos conscientes de que hay daños irreparables, ¿cómo se repara el genocidio? ¿la muerte constante y diaria de nuestras lenguas y ancestralidades? ¿cómo se reparan nuestros territorios? ¿cómo se repara nuestro dolor? Y así podríamos seguir eternamente. 

Con este proyecto caminamos con nuestra memoria larga siempre despierta y pensamos en iniciativas de justicia y redistribución de las posibilidades de vida.

¿Que más tendría que tener en cuenta la población? 

Que esta crisis para muchxs no ha hecho más que empezar, que necesitamos que la gente se involucre más en la autogestión de las comunidades migrantes y racializadas y que apoyen las reivindicaciones antirracistas y anticoloniales por las que llevamos trabajando siglos, pues cualquier discurso y acción política que no las tenga en cuenta seguirá sosteniendo el sistema racista en el que vivimos. 

¿Hasta cuándo mantendréis en activo la iniciativa? 

Los obsequios de cestas continuarán hasta el miércoles 22 de julio hasta medianoche, y el jueves se dirán los nombres de lxs ganadorxs.

Sin embargo, la redes y gofundme seguirán abiertos ya que la necesidad de autogestión nunca acaba. En septiembre organizaremos un evento de cierre, cuya información la encontraran en nuestras redes cuando llegue el momento. 

Gofundme: https://www.gofundme.com/f/bote-antirracista

Paypal:  :https://www.paypal.me/sindicatomanteros

Nuestro Twitter: https://twitter.com/BAntirracista

Nuestro Instagram: https://www.instagram.com/boteantirracista/

Nuestro Facebook: https://www.facebook.com/resistenciadesurasur/

Suerte con todo 


Lucía Mbomío

Periodista, actualmente en “Aquí la Tierra” en TVE
Twitter @luciambomio 
Istagram: luciambomio


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