“Las mujeres merecen, por derecho, ser iguales a los hombres”, Asha Ismail, activista contra la MGF

Asha Ismail Hussein. Foto de Gustavo Queipo de LLano Instagram: @gq_fotografo

Asha Ismail Hussein, presidenta de la ONGD Save a Girl Save a Generation, experimentó en su infancia uno de los hechos que marcaría el resto de su vida: padeció una mutilación genital femenina  (MGF). Sin embargo, su naturaleza, la misma que le llevaba a meterse en muchos líos por cuestionar los “porque sí” o los “porque siempre ha sido así” desde niña, le llevó a emprender un camino tan difícil como necesario: el de la lucha feminista. Feminista, sí, puesto que, tal y como ella indica, esta práctica “está en el vértice de la pirámide de desigualdad entre mujeres y hombres”. 

Con todo, su labor comenzó mucho antes de fundar la ONG.  Asha está en marcha  desde siempre, sin saber que sus pasos certeros estaban dejando cada día más romo el pico de esa pirámide, y con la modestia de las grandes, la que provoca que, de manera constante, recuerde que el trabajo que lleva a cabo no es solo suyo sino conjunto. 

Por suerte, parece que no piensa dejar de caminar hasta llegar a la meta: que no queden excusas para que esa tradición execrable desaparezca, que la educación acompañe a las leyes y que su dolor no tenga eco en más cuerpos. 

¿Cómo estás de salud en tiempos de COVID19? ¿y tus seres queridos?

Muy bien de momento Gracias

¿A qué se dedica tu ONG? 

En España, nuestro trabajo es informar y formar acerca de la MGF y los matrimonios forzados (MMFF) , de cómo abordar su tratamiento por parte de los profesionales del servicio público (personal sanitario, trabajadores/as sociales, jueces, policía, etc.) y, también, abarcamos la intervención social directa con mujeres procedentes del continente africano, proporcionando herramientas para su autoestima y autonomía. Todo ello con un enfoque de género e intercultural.

En África, concretamente en la capital de Kenia, Nairobi, llevamos a cabo un trabajo de participación en la creación de tejido social frente a la MGF, con el objetivo de construir una casa de acogida a mujeres jóvenes en situación de riesgo para su formación integral.

Eres una de esas mujeres que está transformando el mundo con su lucha, en este caso, en contra de la MGF, ¿cuándo comenzaste tu labor de concienciación?

Ojalá nuestro trabajo sirva para transformar la vida de algunas mujeres. Con eso ya estaríamos más que contentas. El mundo solo se podrá transformar con la participación de muchas más personas, mujeres y hombres, que comprendan y defiendan la igualdad y la libertad real de todas y todos. 

Mi transformación a nivel personal empezó hace muchos años, concretamente cuando nació mi hija. Eso me cambio totalmente, empecé con las que tenía más cerca, que eran mi familia, amigas y vecinas. En Dar es Salaam conocí mujeres que tenían hijas más o menos la edad de la mía y juntas hicimos un trabajo de sensibilización importante en el que involucramos a líderes religiosas, padres, madres de familia, etc… Tuvo mucho éxito.

¿Siempre fuiste rebelde o desarrollaste tu rebeldía a raíz de que te practicaran la infibulación?

La verdad es que no sé cómo sería mi vida si no hubiera pasado por la MFG y si no hubiera tenido una hija. Es verdad, también, que he sido un poco diferente, en el sentido de que me costaba mucho aceptar las cosas por el mero hecho de que siempre hayan sido así o que no se debería cuestionar la tradición. Eso me metía en muchos líos de pequeña.

¿De dónde crees que sacaste el carácter? ¿Cómo era la Asha niña? 

Jajaja, difícil contestarte… Creo que todas nacemos con carácter, lo que pasa es que luego la sociedad va rompiendo ese espíritu en pedazos, que si la religión, que si la cultura, que si la política, etc… Cualquier mujer que hubiera pasado y sentido lo que me pasó a mí, estoy segura de  que hubiera hecho lo mismo, la prueba está en que, hoy en día, aquí y allá, existan tantas mujeres y hombres que están haciendo mucho para cambiar la sociedad. 

Hay veces que la tradición no se cuestiona, se mantiene sin siquiera preguntarse si tiene un porqué, ¿cuál ha sido tu estrategia para desmontar algo tan implantado?

Las tradiciones proporcionan identidad a los pueblos y a las personas, por eso son tan difíciles de cambiar, pero, precisamente por ser tradiciones, vienen de tiempos en los que las sociedades eran muy distintas a las de hoy. Por lo tanto, si no evolucionan, su práctica queda muy atrasada con respecto a la evolución social. Las tradiciones son humanas, no divinas, es decir, las construimos las personas, de modo que somos las personas las que tenemos en nuestras manos poder cambiarlas, rechazarlas o conservarlas. 

Mi estrategia para desmontar la MGF ha sido muy sencilla: Darme cuenta de que, hoy en día, y desde hace ya un tiempo, las mujeres merecen, por derecho, ser iguales a los hombres, así que merecen respeto a su integridad,  a disfrutar de su sexualidad, a decidir con quién se han de casar o no, cuántos hijos tener y cuándo, etc… La MGF está en el vértice de esa pirámide de desigualdad entre mujeres y hombres, sean cuales sean los mitos o creencias que la sostienen. Por lo tanto, mi estrategia es luchar por la igualdad y la libertad de las mujeres y ofrecer herramientas de información y concienciación para que sean ellas mismas quienes, como yo hice en su día, decidan abandonar esa práctica, luchar contra ella y recuperar su libertad y la de sus hijas. Obviamente, para esto que suceda tiene que ser comprendido y aceptado por toda la sociedad.

Un día asistí a una charla sobre el tema y comentaban que había niñas nacidas en el Estado español a las que mutilaban cuando se iban de vacaciones a la tierra de sus progenitores, las agentes de transformación comentaban que para acabar con la práctica es importante hablar con las madres, por supuesto, pero también con los hombres de la familia, que son quienes tienen la última palabra en muchos casos ¿has ido cambiando tus “aliados” y tus formas de hacer pedagogía? 

La lucha contra la MGF y los MMFF debe ser liderada por las mujeres y principalmente por las mujeres que la han sufrido, ya que son las que mejor pueden entender y explicar el sufrimiento que esa tradición provoca en ellas. Además, y puesto que ambas prácticas son una expresión cruel de la desigualdad sexual y de género, las mujeres están en mejores condiciones de conocer y experimentar lo que van a ganar con el cambio. Por eso, las mujeres deben liderar esa lucha, como lo hacemos en el movimiento feminista.

Sin embargo, y dado que la lucha por la igualdad de género no podrá conseguirse si buena parte de la población no la apoya (traducida en concienciación, cambios de relación social, leyes, medidas políticas, económicas y sociales, etc.), se debe contar con los hombres, primero como aliados de esa lucha y luego como posibles agentes de una masculinidad opuesta a la hegemónica actual. (A los hombres hay que educarles para apoyar siempre y no para imponer).

¿Y el contexto de actuación?, hay niñas nacidas en Europa que están enfrentándose a la misma problemática…

Con toda seguridad hay y habrá niñas en Europa que han sufrido y sufrirán la MGF o  MMFF, porque en este continente hay más de medio millón de ciudadanos procedentes de otros países, algunos de los cuales son prevalentes en estas prácticas. La gente cuando emigra no solo trae en su maleta sufrimiento y esperanzas sino también costumbres y tradiciones que, cuando llegan a un país desconocido, se empeñan en conservar ya que es lo que les une a su familia y su tierra. De ahí que la MGF se haya implantado en lugares en los que no formaba parte de sus tradiciones autóctonas. Es precisamente eso lo que justifica el trabajo de sensibilización y formación para la prevención y erradicación de la MGF y los MMFF en esta parte del mundo.

Sudán acaba de penalizar la MGF, ¿qué supondrá esta medida?

La penalización es la consecuencia de la prohibición. Toda prohibición, si no se acata, tiene como resultado una penalización. En todos los países en los que se prohíbe legalmente la MGF, existen diferentes tipos de penalización.

En Sudán pasará lo que pasa en muchos otros países africanos en los que la MGF está prohibida y penalizada: podrá tener cierto efecto disuasorio, pero no servirá por ella misma para parar la MGF. Primero, la gente tendría que estar informada, luego, establecer medidas educativas, formativas, que las niñas vayan a la escuela, que sus familias comprendan que no deben casarlas pronto, que cortar los genitales solo provoca dolor y daño y ningún beneficio. Todo eso no lo consigue una ley, sino la educación y otra idea del papel que deben jugar las mujeres en la sociedad.

Cuando escuchas/lees noticias así, ¿qué sientes?

Siempre es una alegría saber que otro país más prohíbe la MGF. Es un avance. Con todo, tengamos en cuenta que la mayor parte de las leyes contra la MGF son impuestas por decisiones internacionales que, siendo positivas, tienen el problema de que se quedan en el papel, sin medidas políticas y económicas concretas que las desarrollen efectivamente. Por lo tanto, se mezcla la esperanza con la desesperanza.

¿Y escuchas suficientes noticias similares a esta o todavía queda mucho para que el problema de la MGF concluya en el continente? 

Bueno, son muchos ya -25- los países africanos que tienen leyes que prohíben y penalizan la MGF. Pero no nos cansaremos de decir que, mientras no haya unas políticas de educación, de lucha contra la pobreza, de cambio de mentalidades, de información sobre los daños que estas prácticas producen sobre el cuerpo y la mente de las mujeres, etc… el “problema” de la MGF no terminará del todo. 

Es importante la MGF, pero entiendo que es un punto de partida, puesto que aborda más ámbitos: disfrute de la sexualidad, emancipación femenina, cuestionamiento de la tradición, etc… ¿no?

Es un punto de partida y, al revés, un punto al cual llegar. Llegar al convencimiento de que hay que erradicar la MGF puede hacerse desde la decisión de evitar a su hija el mismo dolor que una madre ha sufrido al ser mutilada, o puede llegarse desde la comprensión de que las mujeres tenemos derecho a nuestra integridad y sexualidad y que ninguna persona ni tradición tiene el derecho a privarnos de ello. Se empiece por donde se empiece, hay que recorrer el mismo camino que, al final no es otro que la igualdad y la libertad de las mujeres. 

Eres un referente importantísimo para muchas de nosotras ¿quiénes son los tuyos?

Mis referentes son muchos y creo que no podría poner todos aquí, pero te voy a nombrar a mujeres y hombres valientes que están en la lucha para cambiar la norma social: 

  1. Hawa Touré, de la Asociación de Mujeres de Mauritania DIMBÉ (Fuerteventura)
  2. Aissatou Diallo, de AHCAMA, Asociación Humanitaria contra la Ablación de la Mujer Africana (Barcelona)
  3. Fátima Djarra Sani, de la Asociación de Mujeres Africanas en Navarra «Flor de África»  
  4. Mbaye Babacar Diouf Enfermero (Bilbao)

 La lista sería interminable, así que lo dejamos aquí.

Trabajas con tu hija en la ONG, ¿ella ha heredado tu espíritu luchador?  ¿Qué ves en ella que a ti te hubiera gustado tener?

Ella ha tenido una libertad que yo no he tenido y eso se refleja en la seguridad y determinación que tiene.

¿Cómo es trabajar en familia?  

Bueno, yo no trabajo en familia, aunque una buena parte de mi familia comparte y participa en el trabajo que desarrolla Save a Girl Save a Generation. Afortunadamente, nuestra organización se ha desarrollado lo suficiente como para poder abordar proyectos diversos que son llevados a cabo por personas voluntarias de diversos orígenes, tanto africanas como españolas, sin las cuales nuestra organización no podría alcanzar los objetivos que se propone.

¿Qué te queda por hacer en la vida? 

 “Todo por aprender y mucho por hacer”.

¿Cuáles serán tus próximos pasos? 

Hay muchos sueños por cumplir, de momento desear que estemos todas a salvo de los que nos ocupa en este momento y aprovechando este espacio me gustaría mandar mis más sinceros pésames a todas y todos aquellos que han perdido a algún ser querido y animar a quienes están luchando por superarlo.

¡Mil gracias!


Lucía Mbomío

Periodista, actualmente en “Aquí la Tierra” en TVE
Twitter @luciambomio 
Istagram: luciambomio


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