“Nadie más volverá a decir que no somos bellas”. Montserrat Anguiano, pintora

Montserrat Anguiano

A veces, los lienzos se quedan pequeños. No tiene nada que ver con el tamaño sino con que tienen límites, se acaban sin más y, quizá, son demasiado perfectos. Les faltan curvas y poros y cicatrices y vello y también la respiración, el latido, la calidez y, en definitiva, la vida de un cuerpo. De ahí que Montserrat Anguiano, a quien ya entrevistamos en este medio, haya optado por pintar en ambas superficies, manteniendo siempre una identidad artística muy personal que mezcla conciencia negra, memoria, feminismo y color. 

Desde la última vez que hablamos no has parado, sin embargo, las mujeres negras continúan ocupando un espacio muy importante en tu obra, ¿por qué?

Porque en cada una de esas mujeres, de esas referentes, detrás de esas mentes empoderadas, estoy yo. Son el  espejo de una realidad, son inspiración. Cada uno de esos retratos relata una historia singular, única, y a la vez un relato conocido para mi, y para las mujeres afrodescendientes. 

Es necesario contar sus historias, nuestras historias, y es fundamental, obligatorio diría, que las contemos nosotras mismas.

Y permanece, también, tu apuesta por el uso del color…

El color, la fuerza, es lo que me define, lo que caracteriza mi obra, queda intrínseca mi raíz africana. Cuando observas mi obra, no cabe duda de que reside la mirada y corazón africano sobre el lienzo y sobre el cuerpo.

Sin embargo, tienes colecciones nuevas, como la de las “Reinas de África”, inspirada en la obra de Sylvia Serbin, ¿qué hay detrás de esta serie de pinturas, homenaje, agradecimiento o invitación a que aprendamos quiénes fueron?

La serie “Reinas de África” es una amalgama de todas las cosas que has citado, es un homenaje a la autora,  a cada una de esas reinas, de esas guerreras que nos inspiran para empoderarnos; a la mujer africana en esencia, de raíz y también una forma de agradecimiento por ser, por contar sus historias, y por existir, por dar sentido a mi lucha, a mi camino. Cada vez que leía una de sus historias, me sentía orgullosa de pertenecer a lo que soy, a un todo que es la mujer africana, su origen. Además, es una invitación a conocer más de estas amazonas, de estas vestales africanas. Esta vez, es un homenaje a la Madre, vuelvo a citar la raíz, es reconfortante ver que a lo largo de los años, la mujer afrodescendiente ocupa espacios, pero nos limitamos a occidente, o como mucho a la mujer afroamericana…He querido homenajear y visibilizar a la mujer africana.

¿Y a ti qué historia de qué reina te impresionó más? ¿por qué?

Por quedarme con una, quizás elegiría la dramática historia de Sara Baartman, apodada la “Venus Hotentote”. Su historia nos muestra los límites de la crueldad del racista, del supremacista a tenor de cómo ridiculizaron y estereotiparon su cuerpo, y su esencia.

Esas formas de las que hacían mofa son la representación, el símbolo de la feminidad, y de la fertilidad.

Pero no puedo quedarme con una historia solo…destacaría el poder y el liderazgo de Nefertiti, de Anne Zinga, de la reina Pokou, de Yalla y de Ranavalona III, todas mujeres poderosas e influyentes, en la misma línea se encuentra Madame Tinubu, figura de negocios y política en su época.

Con esto quiero decir que hay infinitos relatos, infinidad de realidades de mujeres que han sido relevantes para la construcción de la historia universal, como la conocemos a día de hoy. Sin embargo, han sido tristemente silenciadas, invisibilizadas pese a haber existido. La autora les ha puesto el foco a todas ellas en este libro, y yo os animo a investigar y descubrir más, pues aportan luz a la construcción de la historia de nuestra comunidad.

Lo que es impresionante es que conocer esos capítulos de la Historia no resulte una tarea fácil, que ese tipo de figuras no suelan aparecer en los libros de texto de Historia Universal…

Nos intentan silenciar, pero… ¡aquí estamos nosotras para contar nuestras historias, y compartirlas con el mundo!

Aparte, has decidido retratar a varias personas de la comunidad afro de aquí, ¿con qué intención? 

Porque, como he dicho, somos nosotras las que tenemos el deber de contar nuestras historias, nuestras vidas, ponerlas en común, porque todas y cada una de nosotras somos referentes, nos lo creamos más o menos. Todas somos ejemplos de vida, somos relatos diversos, historias que son espejos para cada una de nosotras. En vidas que nos vemos reflejadas, nos empoderamos a través de nuestras historias. 

Entiendo que es un proyecto sin fin porque… en realidad, hay un montón de referentes, pero no nos conocemos entre nosotrxs ¿a qué se debe ese desconocimiento?

 En mi caso, hasta los treinta y algo años no deparé en dejar de mirarme mi ombligo, y pensar que era única. Nos lo cuestionamos cuando en bocas ajenas encontramos similitudes en cuanto a nuestro relato vital, es entonces cuando empiezas a plantearte quién eres y qué representas. En el egocentrismo reside una flagrante soledad y qué bello es mirar, observar, y reconocerte en otras mujeres, qué grato es compartir vivencias. En definitiva, qué fantástico es pertenecer a una comunidad. 

¿Consideras que es falta de interés, ausencia de foco o no saber reconocer el valor de las personas de nuestro propio entorno, como familiares, etc…? 

Es una mezcla de todo, es un yoísmo exacerbado, es no tener un pensamiento común y tenerlo individual. Cuando empezamos a creer en nosotras, en que pertenecemos a un colectivo, a una comunidad, es cuando llega el reconocimiento. Cuando te sientes parte de un todo es cuando empiezas a brillar como parte de un conjunto e individualmente.

¿Para cuándo un autorretrato?

En alguna ocasión, cuando alguien ve mi retrato de Angela Davis, me pregunta si soy yo, digo que no, pero con la experiencia me doy cuenta de que en cada mujer que retrato hay una parte de Montserrat Anguiano, en cada una reside algo de mí. Puede ser ese el motivo por el que no he tenido la necesidad de autorretratarme, porque, a decir verdad, ya estoy allí.

Pero, aparte de lo anterior, le has dado un giro a tu pintura y ya no te conformas con pintar lienzos sino que también dibujas sobre cuerpos, ¡cuéntanos más!

La función del artista es contar historias, a través del arte. Mi labor es expresar, y quiero hacerlo desde una  mirada crítica, subir un peldaño más, darle otra vuelta de tuerca y trasladar la belleza latente en el lienzo sobre la piel, darle sentido al cuerpo femenino, razón de ser, romper estereotipos sobre la sexualización de nuestros cuerpos, mostrarlos bellos, mostrarlos libres. Es pues el cuerpo un instrumento de poder, convirtiéndose en el lienzo perfecto. El cuerpo es expresión.

¿Por qué decidiste dar ese salto y por qué consideraste que era importante que fueran feminidades negras? 

Cuando empecé con el bodyart, fue con una modelo blanca, aún así, su cuerpo no era heteronormativo, el buscar un lenguaje poético, un discurso que definiera mi obra me llevó a evolucionar. A medida que yo crecía como ser humano, como artista, como mujer, como negra, lo hacía mi obra y aparte de querer mostrar plasticidad, quise que mi obra me representara a mí y a todas y cada una de las mujeres que me constituyen  como ser. Lo hice desde la necesidad, por deuda con ellas, porque nadie más volverá a decir que no somos bellas. Transgrediendo más allá de la belleza estática del cuadro, una obra de arte en movimiento, que siente, que baila, que te mira, que te desmonta, que respira, respira, igual que tú.

¿Qué ambiente se genera en los espacios en los que realizas las performances de body art?

Un ambiente único, mágico, maravilloso, aunque sea multitudinario, es muy intimo, es seguro, un ambiente de cuidados, un entorno amigo, femenino, un ambiente que si no has participado de él, te invito y animo a que lo vivas, al menos una vez en tu vida. 

Pero ninguna es igual que otra, cada una de las performances es peculiar, es propia. Cada una me define y es singular.

Cabe decir que sin mi maravillosa modelo esta atmosfera no sería igual, ella consigue que mi mensaje de color, cobre sentido y forma.

Ya llevas años pintando, ¿cómo sientes que has evolucionado como artista? 

Considero que mi arte ha ido creciendo al mismo ritmo que lo he hecho yo, dándole sentido a mis aprendizajes, cada día es una lección de vida para mí que me da la oportunidad de aprender de mis experiencias como mujer negra española. Primero, con mis cuadros contaba historias bellas, historias sin más. Con el tiempo, quise llenarlas de significado, de sentido y de motivo de reflexión. La evolución es no quedarse en la carcasa, es acercar esas figuras a la humanidad, es caer en la cuenta de que como artista, tengo el deber moral de denunciar, visibilizar, transgredir e informar. Mi obra ha ido creciendo conmigo y dota de significado mi intención y trabajo. 

Técnicamente, es obvio que hay una evolución, después de tantos años de trabajo y de investigación, y es reconfortante saber que has influido en vidas ajenas con tu lenguaje plástico, con tu arte, que hay gente a la que le interesa tu trabajo, que lo valoran, es entonces cuando me doy cuenta de que lo que hago, lo que creo, sirve de algo, es ahí cuando siento que he triunfado.

¿Y cómo ha cambiado tu vida el hecho de apostar por el arte?

Mi vida siempre ha girado alrededor del arte, ya sea a valiéndome de la lírica, la palabra, la forma o la figura…Yo siento la necesidad de crear, de expresar a través de este canal, de esta vía,  no podría hacer otra cosa, porque entonces moriría mi esencia. Es un camino arduo a veces, pero en muchas otras ocasiones gratificante y esa luz me compensa.

Dado que estás en permanente evolución, ¿cuáles serán tus próximos pasos?

Ahora mismo estoy trabajando en mi nueva web, ya disponible, www.montserratanguiano.com donde quien no me conozca todavía puede adentrarse en mi universo, también estoy inmersa en la creación de mi tienda virtual, en la cual se pueden adquirir mis obras. Estoy centrada en esto y en mi marca de camisetas y totebags afropop, cuyo motivo principal es Ángela Davis. En la actualidad, estoy dirigiendo toda mi energía  a estos proyectos, sin embargo eso no obsta para que continúe investigando quién soy y cuáles son mis orígenes, descubriendo cuáles son mis miedos y combatiéndolos, creando sinergias con otrxs artistas a lxs que admiro y siempre, siempre,  creando, y evolucionando.

Antes has dicho la palabra “afropop” ¿qué significa ese concepto exactamente? 

Para mí, este concepto define mi estilo, es coger iconos de la lucha antirracista,  y feminista, los más relevantes, los más conocidos y reinventarlos a través de la cultura pop, de una visión sutilmente más comercial, mostrándolos así al mundo. Es este el paso para, tras haberlos acercado, abrir puertas para que la gente ansíe saber más acerca de otras luchadoras menos conocidas. Es una herramienta, una puerta abierta.

¡Pues que jamás se cierren las puertas al conocimiento!


Lucía Mbomío

Periodista, actualmente en “Aquí la Tierra” en TVE
Twitter @luciambomio 
Istagram: luciambomio


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