El pueblo de Buenaventura no se rindió

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Tenía muchas ganas de publicar lo que había grabado sobre Nidia Góngora en mi viaje a Cali. Contaba con un montón de información sobre todo su trabajo de recuperación histórica, a través de la música, de la memoria negra de los pueblos del Pacífico Colombiano y de su labor como docente para empoderar a jóvenes de barrios desfavorecidos sirviéndose de sus melodías ancestrales.

Pero hoy no toca. Hoy toca hablar de Buenaventura, un Municipio colombiano del Valle del Cauca, en la costa pacífica, donde se concentra un alto porcentaje de lxs afrodescendientes del país.  Debíamos haber tratado este tema mucho antes, de hecho, antes incluso del paro, antes de que la desesperación hubiera reventado las ganas de seguir calladxs de sus habitantes, porque la injusticia endémica que padecen merecía voces de todo el mundo que lo denunciaran.

Pero han sido ellos y ellas quienes han salido a la calle para reivindicar algo tan justo como la justicia, tan humano como la humanidad, tan normal como la normalidad. 

Buenaventura, que alberga el puerto más importante de Colombia, lugar de entrada de riqueza de todo un país, vive sumida en una pobreza absurda porque nada de la prosperidad que entra se queda ahí.  Y eso es absurdo, triste, feo.

Sin centros hospitalarios decentes, sin trabajo, sin agua, sin una carretera en condiciones que les conectara con el resto del país, algo debía cambiar o, quizá, todo. Así que, unos cuantos, unos muchos (porque no eran pocos), se unieron para exigir otra Buenaventura, de forma pacífica.

Y no se han rendido ni han parado (pese a que el Gobierno haya enviado al ejército para desbloquear el puerto y sofocar el paro que lo mantenía inactivo) , hasta hoy, que llegaron a un acuerdo, poniendo fin a 22 días de obstinación por derecho de un pueblo erguido e inhiesto.

El Gobierno Nacional ha garantizado recursos por 1.5 billones de pesos que irán destinados a vivienda, empleo, agua y saneamiento básico, energía, ambiente, educación, justicia y protección de víctimas y deportes.

Os dejamos con la entrevista a Nidia Góngora, que se realizó el sábado 3 de Junio, a 3 días de la conclusión de la protesta.

¿Qué ha motivado el paro?

Que la gente ya está cansada, muy aburrida y dolida por toda la situación que vive Buenaventura desde hace más de 50 años: No hay un hospital que cubra las exigencias de salud que requiere la región de Buenaventura, no hay servicio de agua potable estable, las instituciones educativas están en mal estado o abandonadas, el alcantarillado es insuficiente, las tasas de desempleo altísimas  y hay problemas de violencia y corrupción.

Así las cosas, no hay ninguna posibilidad de desarrollo, prosperidad ni dignidad para la gente.

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Foto de Jonathan “Mulatho” Ortiz

¿Por qué has dicho hace 50 años?

Porque es una problemática de abandono estatal que no es de ahora. Sólo se han preocupado por fortalecer Buenaventura como puerto, desde la parte económica, pero la parte humana, la que le ha dado vida y construyó ese territorio está abandonada.

La mayoría de inversiones que se han hecho, han sido sólo con fin comercial.

¿Y de qué vive la gente teniendo en cuenta todo eso?

Algunas personas vinculadas a la sociedad portuaria trabajan en el puerto y en comercio; otros están en el sector oficial (maestros, funcionarios… ) ;  hay quien trabaja en empresas privadas, pero, generalmente, allá, la gente vive de la economía informal. De modo que deben buscar la manera de conseguir el sustento diario, a través de múltiples oficios. Eso explica que muchas personas hayan tenido que abandonar el territorio porque no hay empleo para ellos, no hay oportunidades de trabajo.

Es más, incluso los que tienen trabajo carecen de seguridad o estabilidad laboral.

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¿Cuál ha sido la gota que ha colmado el vaso, qué catalizador ha iniciado el paro?

Que no hay agua. Además, la población observa cómo los grandes buques mercantiles lo cargan y se lo llevan, mientras ellos y ellas no tienen acceso a este elemento que es vital para la vida.

Otro detonante ha sido un proyecto que tiene el Gobierno para desalojar a la población que vive en el sector de la isla del Cascajal, con la intención de ampliar el área de actividad portuaria. En ninguna parte del proyecto se detalla la estrategia de reubicación de las personas que residen ahí ni cómo se van a ver afectadas.

La parte humana no se trata por ningún lado.

¿Podrías explicar más acerca del agua?

Hay un acueducto ineficiente que sólo lleva el agua a algunos puntos del país. El mayor porcentaje de esa agua va destinada a los barcos, que vienen a cargarlo en Buenaventura para llevárselo fuera, para usarlo de manera industrial o para sustentar sus actividades dentro de la embarcación.

Sin embargo, en el Municipio, hay un racionamiento de agua constante, no es algo temporal. El problema es que ahora se ha agudizado debido a que hay sectores donde el agua no llega en semanas y, cuando llega  sólo disponen de él durante dos horas. La gente ya no sabe ni qué hacer, hay quien está abriendo huecos en el piso para romper los tubos y poder sacar el agua.

O sea, el saneamiento básico está fatal.

Además hay otros problemas de infraestructuras como el vial, con una carretera que comenzó a construirse hace 6 años y que todavía no ha concluido y eso que es la arteria que conecta al principal puerto con el resto del país.

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Foto de Jonathan “Mulatho” Ortiz

¿El paro ha sido una acción coordinada o espontánea?

El paro fue coordinado por varios representantes de asociaciones en Buenaventura, con entidades afro.  Ellos son los que forman parte del comité de este paro cívico en el que, desde un principio, se dijo que era un paro cívico, que no fuera  agresivo sino pacífico 100%. Y así ha sido, la gente salía a protestar cantando y tocando tambores, hasta que el Gobierno tomó la decisión de militarizar totalmente la ciudad.

¿Qué consecuencias ha tenido el paro para el país y para la ciudad de Buenaventura?

Desabastecimiento. La gente no tiene qué comer. No sólo en Buenaventura sino también en otros pueblos del Pacífico que se abastecían, a su vez, de lo que llegaba a la ciudad principal. Por otro lado, habría que hablar de las múltiples pérdidas en la industria. Hay una cantidad enorme de mercancía represada que no ha podido entrar ni salir.

En la etapa más avanzada del paro, el Estado usó una estrategia por la cual, a través de la militarización, comenzaron a sacar las mercancías de Buenaventura.  Obviamente, el desfalco y las pérdidas son multimillonarias, razón por la que las autoridades, a la fuerza, quisieron reactivar el puerto de Buenaventura, por eso militarizaron la zona y se dieron episodios de violencia por su parte dejando a varias personas heridas.  

¿Por qué no se ha contado lo que estaba sucediendo ahí en casi ningún medio nacional o internacional?

Porque a los medios no les interesa esto, sólo les interesa cubrir los intereses del Gobierno.

Desde Afroféminas damos la enhorabuena a todas las personas de Buenaventura que han logrado que su voz se escuche y esperamos que las promesas sean, pronto, realidades. Estaremos vigilantes para denunciarlo si no es así.

 

LUCÍA

 

Lucía Mbomío

Periodista, actualmente en “Aquí la Tierra” en TVE
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