
Gerrymandering: la alteración intencional de los límites de los distritos electorales para crear una ventaja política injusta a favor de un partido o grupo.
El 29 de abril de 2026, un fallo del Tribunal Supremo de los Estados Unidos (SCOTUS) anuló el mapa de distritos del Congreso de Luisiana. Un fallo que terminó por vaciar de contenido la histórica Ley de Derechos Electorales. La decisión de 6 votos contra 3 en el caso Louisiana v. Callais determinó que el mapa electoral de Luisiana —que incluía dos distritos de mayoría negra— se basaba en exceso en criterios raciales y, por tanto, constituía constituía una manipulación electoral racista. La decisión debilita gravemente la Sección 2 de la Ley de Derechos Electorales, porque dificulta aún más los recursos contra el gerrymandering racista. Ahora se exige a las partes demandantes que prueben que los mapas han sido trazados con intención racista, en lugar de probar simplemente que el resultado del mapa es discriminatorio. En otras palabras: ya no basta con demostrar que los nuevos límites diluyen la circunscripción no blanca. Esto significa que los estados tienen ahora permiso para manipular los distritos electorales, siempre y cuando no digan en voz alta que su intención —bastante poco disimulada— es privar de derechos a los votantes negros.
La manipulación electoral ocurre cuando los mapas de distritos electorales permiten que los políticos y los partidos escojan a sus votantes, en lugar de que sean los votantes quienes elijan a sus representantes. Opera principalmente a través de dos estrategias:
- «Cracking» (fragmentación): comunidades unidas o bloques de voto opositor son divididos, diluyendo así su poder de cambiar las cosas a través de las urnas.
- «Packing» (concentración): los límites se redesignan para concentrar a los bloques de voto opositor en distritos específicos, restando poder a los distritos circundantes.
La manipulación electoral de los distritos en el Sur es en gran medida un intento de asegurar el dominio republicano en las elecciones al Congreso federal y estatal en las cruciales elecciones de mitad de mandato de este año. La cruzada de años para rediseñar los mapas de distritos es especialmente determinante ahora, cuando el Partido Republicano (GOP) afronta un creciente rechazo en todo el espectro político tras dos años de redadas del ICE, recortes en servicios sociales, favoritismo hacia los ultrarricos y las corporaciones, y una guerra en Irán, Líbano y Palestina profundamente impopular. En lugar de hacer concesiones para reconducir a su propia base «America First» MAGA o ceder terreno a la oposición liberal, progresista o de izquierda radical, los republicanos han apostado por la vieja fórmula: represión del voto, propaganda, privación de derechos a la población negra, encarcelamiento masivo y terror de Estado para mantener su dominio. Esta es la estrategia sureña, una táctica que ha servido a las agendas supremacistas blancas y de derechas desde el aplastamiento de la Reconstrucción Radical en el siglo XIX.
Aunque el gerrymandering racial es una estrategia típicamente asociada a las tácticas de represión electoral de la derecha republicana, los demócratas han lanzado sus propias campañas de redistritación para ganar terreno político en las elecciones federales, estatales y locales de mitad de mandato de 2026. Los demócratas de Virginia tomaron la delantera al lograr un referéndum que permitió a los ciudadanos votar sobre la posibilidad de iniciar un proceso especial de redistritación a mitad de década que, de haberse aprobado, habría podido transformar los once distritos del Congreso del estado de su actual mayoría republicana de 6 a 5 en una mayoría demócrata de 10 a 1. Sin embargo, el intento fue derrotado el 8 de mayo pese al voto popular, después de que el Tribunal Supremo estatal dictaminara que los legisladores no cumplieron con los requisitos de notificación pública antes de incluir la enmienda en las urnas de primavera. La decisión hundió las campañas de numerosos candidatos demócratas al declarar nulos e inexistentes los nuevos distritos en los que se presentaban.
Mientras Virginia y Utah fracasaban en su intento de sustituir los mapas dominados por los republicanos, los demócratas de California sí lograron adoptar un nuevo mapa que podría reportarles hasta cinco nuevos escaños en el Congreso. Los esfuerzos de California fueron una respuesta directa a Texas —vanguardia en todo lo que tiene que ver con violencia estatal y represión—, que rediseñó su mapa para conseguir hasta cinco nuevos distritos para el GOP. Aunque ese mapa fue bloqueado en noviembre de 2025 por un tribunal federal que lo declaró gerrymanderizado, el juez Samuel Alito concedió al estado una suspensión temporal que permitió su uso en las primarias de 2026. El 27 de abril, el SCOTUS revocó la decisión del tribunal inferior, haciendo el mapa permanente.
Al igual que Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization desencadenó las leyes de activación en materia de aborto, Louisiana v. Callais desató una ola de estados que se apresuraron a aprobar mapas gerrymanderizados en todo el Sur. En Mississippi, el fallo anuló los avances conseguidos cuando Dyamone White presentó y ganó una demanda impugnando el mapa vigente por violar la Ley de Derechos Electorales. En el inmediato aftermath de Louisiana v. Callais, el gobernador de Luisiana, Landry, suspendió las primarias de la Cámara de Representantes al día siguiente del fallo. En Tennessee, el estado convocó una sesión legislativa especial y se convirtió en el primero de muchos estados sureños en aprobar un nuevo mapa que divide Memphis —antes el único distrito de mayoría negra del estado— en tres distritos de mayoría blanca, para reflejar la visión de los legisladores conservadores del estado: un Tennessee blanco y conservador. Los legisladores republicanos de Alabama aprobaron un plan para celebrar nuevas primarias si al estado se le permite aplicar el mapa gerrymanderizado aprobado en 2023 pero nunca promulgado. Tres días después, el Tribunal Supremo despejó el camino para que el estado conocido como el «Yellowhammer State» adoptara un nuevo mapa que eliminará uno de los dos distritos electorales negros del estado. El 26 de mayo, un panel de tres jueces federales bloqueó el intento, fallando a favor de la decisión de 2023 que declaraba el mapa trazado con intención discriminatoria racial y, por tanto, inconstitucional.
Mississippi, al igual que Alabama y Tennessee, convocó una sesión especial para aprobar su mapa de distritos modificado y, mientras tanto, presentó una medida cautelar para impedir el uso de los distritos actuales en las primarias estatales. En Georgia, el gobernador Brian Kemp firmó el proyecto de ley HB 369, una legislación que convierte en no partidistas todas las elecciones en los condados del área metropolitana de Atlanta —Fulton, DeKalb, Gwinnett, Cobb y Clayton—, excepto las de sheriff y forense. En las elecciones sin filiación partidaria explícita, los republicanos tienden a ganar. Los condados afectados son bastiones demócratas, muchos de los cuales han virado al azul o al púrpura en la última década a medida que la gentrificación y la migración interna han aumentado las poblaciones no blancas y progresistas en muchos suburbios del área metropolitana.

Sin embargo, estas decisiones han sido contestadas por la ciudadanía, los legisladores y las organizaciones comprometidas con la defensa de los derechos electorales en el Sur. Tras alinearse con las protestas populares durante la sesión especial de redistritación, los representantes de la Cámara del estado de Tennessee Justin Pearson (D-Memphis) y Justin Jones (D-Nashville), junto con el resto de sus compañeros y compañeras demócratas, fueron despojados de sus nombramientos en comités. En Luisiana, la ACLU estatal presentó una demanda solicitando una orden de restricción temporal contra la suspensión electoral del gobernador Landry, que fue denegada a principios de mayo. Jueces federales revisarán el nuevo mapa que ha vuelto a convertirse en ley, dos semanas después del anuncio del recurso el 3 de junio. Se han presentado impugnaciones legales similares en todos los estados sureños contra los nuevos mapas. Además del apoyo jurídico, la ciudadanía sureña se ha movilizado en protesta contra el ataque a los derechos electorales. El 16 de mayo, la NAACP, en coalición con numerosas organizaciones de justicia social, movilizó a miles de votantes negros hasta Montgomery, Alabama, para la jornada nacional de acción «All Roads Lead to the South». Tras esa acción, el movimiento antifascista más amplio continúa organizando a las comunidades para participar en las primarias y en las elecciones de mitad de mandato, con la esperanza de que una alta participación electoral pueda rescatar escaños para la oposición al GOP pese a la representación diluida.
Dado que el gerrymandering y la supresión del voto son estrategias que durante generaciones se han utilizado para privar de sus derechos a los votantes negros, no blancos, pobres, no conservadores y marginalizados en el Sur, Scalawag cuenta con un amplio archivo de cobertura sobre esta cuestión. Como publicación al servicio del movimiento, estamos comprometidas a trabajar en coalición con la prensa progresista y radical que cubre la represión y la censura en la región y más allá. A continuación, una selección de textos sobre la historia reciente de la represión electoral y el gerrymandering en el Sur, publicados por Scalawag y nuestros medios aliados.
*Este texto fue publicado originalmente en Scalawag Magazine

Tea Troutman
Tea S. Troutman (they/them) es abolicionista, propagandista digital, editora y teórica urbana crítica, nacida en Macon, Georgia, actualmente reside en Atlanta. Tea es estudiante de doctorado en el departamento de Geografía, Medio Ambiente y Sociedad de la Universidad de Minnesota, y también tiene una licenciatura en Economía y una maestría en Estudios Interdisciplinarios en Estudios Urbanos, ambas por la Universidad Estatal de Georgia. El trabajo de Tea se basa en gran medida en su experiencia como organizadora comunitaria de larga trayectoria en Atlanta, Georgia, y sus intereses de investigación abarcan ampliamente el urbanismo y la teoría urbana crítica, el afropesionismo, las geografías negras y los estudios culturales negros. Su proyecto de tesis es una crítica de Atlanta, el «Nuevo Urbanismo del Sur», la antinegritud y la circulación global de la idea de la Meca Negra.

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