Charlene Mitchell, la primera mujer negra en presentarse a las elecciones presidenciales de Estados Unidos

Charlene y Angela davis. Archivo del Partido Comunista de Estados Unidos

Charlene Mitchell fue una defensora inquebrantable de los oprimidos y marginados, y nunca vaciló en su defensa de los derechos civiles. Se la recuerda por su compromiso para liberar a Angela Davis cuando esta fue encarcelada y su militancia en el Partido Comunista de los Estados Unidos. Mitchell falleció el pasado 14 de diciembre en una residencia de ancianos de Nueva York. Tenía 92 años.

Angela Davis dijo de ella: “Habiendo conocido a Charlene Mitchell a través de victorias y derrotas políticas, a través de tragedias y triunfos personales, puedo decir con total seguridad que ella es la persona a la que estoy más agradecida por mostrarme el camino de la vida”

“Lo que más he apreciado durante estos años es su asombrosa capacidad para descubrir conexiones éticas entre lo político y lo personal, lo global y lo local”, continuó Davis. “Creo que nunca he conocido a alguien tan consistente en sus valores, tan colectiva en su visión de la vida, tan firme en su trayectoria como luchadora por la libertad”.

Nacida Charlene Alexander el 8 de junio de 1930 en Cincinnati, Ohio, la segunda hija de ocho hijos, sus padres fueron Charles Alexander y Naomi Taylor. Al igual que sus padres, que eran sindicalistas, Charlene en su adolescencia participó en campañas antirracistas. Tenía 16 años cuando se unió en Chicago al Partido Comunista. Sus habilidades de organización fueron rápidamente reconocidas por el Partido y se le asignaron responsabilidades y liderazgo, incluso mientras criaba a su hijo, Steven, quien nació en 1951, un año después de casarse con Bill Mitchell.

Uno de sus puestos más destacados fue al frente de la sucursal del Partido Comunista en Los Ángeles, ampliamente conocida como el club Che-Lumumba, en honor a los dos revolucionarios, donde ayudó a organizar una serie de actividades comunitarias que incidían en la vivienda, el abuso policial y los derechos civiles.

En 1968, se convirtió en la primera mujer negra en postularse para la presidencia de los EE. UU. con la candidatura del PC. Su plataforma incluía planes para luchar por la justicia racial y económica, y el apoyo al feminismo. Cuando Mitchell aceptó la nominación de su partido, lo hizo bajo una pancarta que rezaba: “Blancos y negros unidos para luchar contra el racismo, la pobreza y la guerra”.

Aunque su candidatura sólo apareció en las papeletas de algunos estados durante las elecciones de 1968, y solo obtuvo unos 1.000 votos, Mitchell abrió el camino a otras candidatas negras. 

Cuando Angela Davis fue incriminada y acusada de asesinato en California, Mitchell, junto con Henry Winston y otros, se convirtió en el principal organizador de su histórica defensa, asegurando la primera fianza y luego la absolución después de una larga lucha.

En la campaña para liberar a Angela Davis, Charlene fue infatigable, hablando en mítines y foros en todo el país. También habló sobre otras víctimas de la represión racista y política, particularmente en la lucha para liberar a Joan Little, quien en 1975 finalmente fue absuelta del cargo de asesinar a un guardia de la prisión de Carolina del Norte que intentó violarla. Cuando los Diez de Wilmington fueron condenados por error, Charlene era una líder indispensable en su lucha por la libertad.

A principios de los años 90, Charlene se mostró tan enérgica en las causas como siempre y fue elegida líder de los Comités de Correspondencia por la Democracia y el Socialismo. Su lucha por la justicia fue extensa y muy apreciada internacionalmente, especialmente en la lucha contra el apartheid. A partir de esta participación forjó posteriormente una relación con Nelson Mandela.

Aunque algo afectada por un derrame cerebral en 2007 que paralizó e impidió parcialmente su habla, siempre encontró formas de prestar su figura a la lucha por la libertad, la justicia y la liberación total de los oprimidos.

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