Rompiendo el silencio: hablemos de raza, identidad y desigualdad

Manifestantes frente a la embajada de Estados Unidos en París. Fuente Tasnim News Agency

En los últimos días se habla mucho y con mucha razón del suceso de racismo en Estados Unidos que acabó con la vida de George Floyd. También es hora de hablar del silencio blanco. Sí, el mismo que enseña a aceptar la diferencia, pero no sabe cómo enfrentarse a los hijos o a sí mismos cuando están cerca o hacen parte de un acto de discriminación.

Sobre George Floyd y la ira que sacude a Estados Unidos

Hace poco leí un artículo de Jennifer Harvey para CNN, donde aborda el tema de racismo desde su propia perspectiva, con un caso distinto pero con igual importancia del que por estos días ha desatado una ola de manifestaciones en Estados Unidos. Yo escribo también desde la mía, desde un análisis muy minucioso para no contribuir en la división entre negros y blancos, que aunque innegablemente existe, debe ser disminuida desde el ideal de igualdad.

George Floyd, era un hombre afroamericano de 46 que murió cuando un policía de Minneapolis, Minnesota se arrodilló en su cuello mientras se encontraba esposado, acostado e indefenso. El aberrante hecho ha desatado una serie de protestas que se extiende a unos 21 estados, con manifestaciones en unas  140 ciudades haciendo que se despliegue la guardia nacional.

Asimismo, ha desatado todo un movimiento en redes sociales, en donde diferentes artistas como Beyonce, Billie Elish, LeBron Jame, se han pronunciado y promovido discursos antirracistas.

Aunque la muerte de Floyd sea un acto totalmente racista y nos enfurezca un montón. Este análisis parte también desde otra mirada, una que pensé que era solo mía, hasta que  me di cuenta que personas cercanas compartían el mismo pensamiento.

Como lo mencioné antes, si uno mira las redes sociales hoy, todavía sigue siendo noticia Floyd, porque hay una identidad compartida, que permite que se extiendan las protestas. Y en nuestra era digital esa extensión se da también a través de instagram por ejemplo.

Identidad compartida frente a la desigualdad

Sin embargo, ¿Quiénes son las personas que comparten esa identidad? ¿Las personas negras? ¿Las personas que alguna vez se han sentido subyugadas por la supremacía blanca?

No se me hace difícil entender por qué el 99% de las personas que comparten y se sienten conmovidas por la historia de Floyd son personas racializadas. Gente que como menciona Jennifer Harvey. “Empieza a aprender desde muy temprana edad sobre las duras realidades del racismo y las estrategias para responder a él».


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No digo que todo el mundo deba estar hablando de Floyd o de Alicia Ordoñez, una joven colombiana que no fue aceptada en su trabajo por llevar el cabello afro, o de la chica que por su color de piel pensaron que entraba a un centro comercial a robar o de aquél que fue señalado y juzgado de manera despectiva por ser indígena, negro, gitano.

Por supuesto que se debe hablar, ¿por qué no? Se debe dar fin al silencio blanco. Sí, el mismo que enseña a aceptar la diferencia, pero no sabe cómo enfrentarse a los hijos o a sí mismos cuando están cerca o hacen parte de un acto de racismo.

El silencio blanco y su repercusión en la sociedad

Así como las personas racializadas les enseñan a sus hijos cómo caminar sobre los clavos que simbolizan una sociedad racista. “Cuando no se rompe el silencio blanco con una enseñanza continua y explicita sobre raza y racismo y modelos activos y persistentes de antirracismos, terminamos  criando a los próximos (en este caso) Derek Chauvin de la próxima generación.

¿Se ha sentado a hablar alguna vez de raza con sus hijos? Si es usted una persona blanca o blanco-mestiza, esa charla puede desarrollar una gran diferencia en la crianza de sus hijos. No se debe propiciar el tabú de que la gente blanca hable de raza y entonces tenga miedo de decir negro porque se cree que la palabra ofende. 

Es una conversación que se debe tener desde la niñez. He visto como algunas personas se quedan cayadas cuando alguien, dentro del mismo entorno dice algo racista. “El silencio enseña que la mejor respuesta al racismo es evitar los ojos y evitar conflictos a toda costa”. Paradójicamente es justo lo que le da fuerza.

Mi reflexión también es a que hablemos de raza, en cualquier espacio  y a cualquier hora. Las personas negras lo hacemos con demasiada persistencia porque así nos ha tocado vivir. Usted como persona blanca o blanco-mestiza lo debe hacer. Nunca es demasiado tarde.


Yenni Córdoba Palacios

Comunicadora social y periodista de la universidad Minuto de Dios, Diplomado Mujeres y Politica de la Universisdad Nacional de Colombia. Promotora de la preservación y educación ambiental.


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