Ni África es un país, ni todos los negros africanos

Chantle White Dudu Images de kabibi magazine

Una de las necesidades del ser humano es la de pertenencia grupal, de no sentirse solo. Y a veces , pasar por circunstancias sobre las que no nos sentimos comprendidos, nos aísla y nos transmite la idea de soledad, sea real o no. Establecer contacto, sabernos comprendidos por alguien que ha experimentado lo mismo que nosotros, reconforta.

 Conocer la experiencia de otros nos permite identificar situaciones, poner nombre a vivencias. Saberse cuerdo permite liberar la culpa y expresarse sin miedo. He ahí la necesidad de abarcar todos los prismas.

A lo largo de los últimos años, colectivos e iniciativas como Afroféminas han supuesto esos puntos de sutura en la brecha que existía en la identidad de muchos afrodescendientes, que crecimos como únicos negros de nuestra realidad social al menos en nuestros primeros años de vida.

Era primordial la llegada de un movimiento antirracista rotundo, y que modificara el imaginario colectivo.  Pero llegados a este punto es hora también de abrir nuestra mirada, percepción e incluso el reflejo que mostramos de nosotros mismos. Uno de los argumentos más sólidos de la lucha antirracista es la rotura de los estereotipos y hemos terminado cayendo en parte en este error.

Ni África es un país, como hemos defendido millones de veces, ni todos los negros son africanos. Es esta una parcela que considero pendiente en esta causa, cuando hablamos de enorgullecernos y reconocernos en aquello que somos -negros- también metemos en el pack un ideario cultural que no representa a toda la negritud y mantiene el estereotipo que es la vinculación a África. Algo demasiado alejado para negros que no solo no han pisado el continente africano en su vida, si no que no han mamado esa cultura jamás, a pesar de su ascendencia, por el motivo que sea.

Las sociedades evolucionan y es por ello que surgen nuevos retos, conceptos que revisar. Vincular la racialidad con inmigración per sé es uno de ellos -sin perder de vista que combatir el racismo es una tarea transversal, y por lo tanto deben plantearse como algo crucial los problemas de los migrantes-es necesario mostrar también una nueva generación de racializados nacidos y criados al 100% en culturas no africanas que sufren un “desarraigo” por no identificarse con la imagen de africanidad que se proyecta de los negros, ni con la imagen clásica de la cultura española -a la que pertenecen por nacimiento-.

Ha llegado el momento de replantearnos y visibilizar una negritud más heterogénea que nos libere también de nuestras propias limitaciones. Es un hecho que las culturas son multirraciales pero también las razas han virado  a la multiculturalidad y eso debe quedar constatado: en los medios de comunicación, en el relato histórico y por supuesto en la lucha antirracista.


Amavi Akakpo

Periodista.Redactora de Afroféminas. Presenta el programa Soultown en Unika Fm.

Instagram:@aatinajero Twitter:@AmaviAkakpo

7 comentarios

  1. te amo por esto y gracias por permitir que las negras y negros tengamos identidad y nos sintamos dueños en el territorio donde nacimos y podamos reclamar no solo nuestras cultura y territorio si no también identidad el padre nuestro mi señor te bendecirá mucho por esto y su gente negra

  2. Querida Amavi,
    (Tu nombre es cien por cien africano,y tu apellido también lo es).
    Que todos los negros no somos africanos es cierto. Como también lo es que gran parte de los negros que se identifican como norteamericanos/canadienses, latinoamericanos y europeos, proceden casi en su totalidad del continente africano. La esclavitud, primero, y las colonizaciones después, son las principales causas de esta realidad. Reconocer de donde venimos es un ejercicio de autoconocimiento importantísimo para forjar nuestra identidad. Miles de norteamericanos viajan cada año a Ghana, Senegal, Nigeria, Benin, y otros países africanos en busca de sus raíces. ¡Y mira que hace siglos que sus ancestros fueron enviados a la fuerza en barcos negreros a América!. Sin embargo gran parte de la herencia cultural africana aún se conserva en algunas de sus comunidades, su música, folklore, su literatura, su gastronomía. Podría decirse lo mismo de otras comunidades afro asentadas en Latinoamérica y Europa.
    Hay un fuerte vínculo que compartimos los negros y negras del mundo. Lo cual se hace evidente en Afroféminas. ¿No te sientes tan cercana a una afro peruana, o a una venelozana, a una afro americana cuando hablas de reivindaciones, de experiencias en tu niñez, de una autoestima herida por una sociedad mayoritaria que te invisibiliza, te criminaliza o te humilla de vez en cuando y de forma constante?. ¿No desearías una sociedad más inclusiva y respetuosa hacia tu raza?. Pues esto en sí mismo es un motivo para que te sientas en parte intrínsecamente africana. Especialmente si alguno de tus padres es 100% africano. Conecta con tu esencia africana. Descubre esa parte de tí que no te resulta tan interesante. Y elige la “multiculturalidad” de forma coherente, desde el autoconocimiento.

    • Querida Analia:
      Encorsetar a alguien a una cultura por su fisionomía me parece una forma más de encerrarlo en una etiqueta. Mi nombre es africano y mi apellido también y he intentado escribir un artículo con sensibilidad para que nadie pueda entenderlo como un rechazo a una parte de mi identidad porque no lo es. La cultura y la idiosincrasia de la misma se va absorbiendo con los años y las sociedades están evolucionando a un ritmo vertiginoso, llamamos afroamericanos a lo americanos negros que han nacido y se han criado en América con costumbres americanas al 100%. No critico a aquellos que busquen su identidad en sus ancestros africanos, pero hay muchos otros que al llegar a ese punto no se identifican con África porque han pasado 2,3 o 4 generaciones y también está bien. Lo que quiero es abrir un espacio para la reflexión para que también encuentren su sitio aquellos que no lo encuentran en el lugar en el que nacieron por ser negros pero tampoco se identifican con África porque les es ajena. De esa culpabilidad quiero hablar. De ese desarraigo. Creo que es necesario que todos encontremos nuestro sitio sin que nos impongan el modo. Por supuesto que me siento identificada con las mujeres negras de otros países pero desde mi forma de vivir ser negra, igual que empatizo con mujeres por el hecho de serlo. Ampliar la mirada y decir que no todos los negros son africanos, no es rechazar África ni mi negritud, es abrir un espacio donde quepamos todos.

  3. No nos aceptan por el color de la piel,por el pelo, por ser mujer u hombre africano o descendiente, pero si exprimen y se reparten las riquezas del continente negro.,desde siempre,,y hasta cuando? Hipócritas,hipócritas!!!!!

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