“Desde que te hiciste militante negra, es muy difícil hablar contigo”

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Recuerdo que en los años 2006 y 2007 es cuando empecé a tomar un mayor conocimiento de la cuestión racial, el acceso a los movimientos negros y la oportunidad privilegiada de conocer y ser invitada a ser parte de las organizaciones de mujeres negras.

En ese momento, yo tomé conciencia de la cuestión racial como quién estrena sus primeras gafas graduadas: yo era una niña muy miope, y recuerdo como si fuera hoy cuando al estrenar mis lentes empecé a notar el detalle de las cosas … ¿esos borrones? Eran las hojas de los árboles ¿La mancha en la pared que vi desde el interior del autobús? Era un diseño tan lindo … Así es como me fui dando cuenta de los detalles, los colores, etc.  y entonces todo cambió. La conciencia racial funciona de la misma manera.

Tener conciencia racial y comprender los mecanismos por los cuales se accionan el racismo y la discriminación, hace que las personas que entran en el movimiento negro empiecen a ver hechos cotidianos, frases, palabras, actitudes, etc de otro modo. O más bien diría que pasan a ser plenamente conscientes de lo que pasa a su alrededor.

Las mujeres negras oyen, ven, sienten … padecen de una serie de situaciones, que a la postre, tratan de subordinación y ejercer el control sobre sus vidas: Se nos invita a reír de los chistes racistas,  se nos ordena aceptar los elogios del tipo” negra, pero muy inteligente”, tenemos que aceptar las miradas indiscretas y el servicio de mala gana de camareros, tenderos, etc. Y para cada uno de estos echos violentos los agresores siempre tienen una respuesta preparada: “Es sólo una broma, ¿porque te molestas?” “Es un cumplido” “No, no es con mala intención” Y mi favorita: “Lo que pasa es que las mujeres negras son hipersensibles”

Obviamente comprendemos que algo malo está pasando, notamos un ligero desnivel, nos empezamos a sentir muy molestas con todas estas situaciones. Sólo que en ese momento muchas de nosotras todavía no sabemos el nombre, o tal vez no nos atrevemos a decirlo. Y así, tal vez por algún tiempo, muchas de nosotras nos han preocupado estos temas, pero en silencio, ya que que no contábamos con herramientas para luchar contra este tipo de violencia.

Experimentando un proceso de sensibilización racial, para entender la dinámica del racismo y las estructuras de dominación, subordinación y opresión imperantes en la sociedad, cada una de nosotras, las mujeres negras, comenzamos a cambiar este juego. Silenciados como interlocutores con problemas, pasamos a ser personas que puedan identificar y nombrar cada una de las situaciones experimentadas: Todo pasa a ser señalado, criticado, cuestionado. Cada broma, falso cumplido y actitud racista serán expuestas inmediatamente. Hoy en día, en la sociedad racista, activistas negros son las personas que sobreviven a la violencia racista y la enfrentan activamente.

Teniendo en cuenta este cambio en nuestro comportamiento, ha sido cada vez más común escuchar a los blancos:  “Ahora se está volviendo difícil hablar con usted, tenemos que pensar antes de decir algo.”

Tenemos que pensar en el verdadero significado de esta frase, como dirían los militantes negros en Recife: desenvolvamos este regalo.

La frase proviene de la incomodidad de algunas personas racistas que les gustaría seguir insultándote, humillándote y privando a la gente negra de la capacidad de reaccionar. Quieren la permanencia de la mentalidad de esclavo, racista. Quieren el derecho a continuar con la dominación racista, ya que tienen la firme convicción de que los negros no pueden reaccionar.

Yo suelo oír este argumento de las más variadas personas, algunas de ellas conocidas por su educación y solidez, algunas que dedicaron y dedican sus vidas a la construcción de un mundo mejor.

Pero parece que ese mudo mejor, educación y solidez no se destinan a las personas negras.

Párate a pensar: ¿Tu realmente sueles ver a esas personas que acusan a las mujeres negras de agresividad e histeria, realmente hablando claro todo lo que les viene a la cabeza, de la manera que le viene a la cabeza cuando habla con otras personas en sociedad? ¿No es verdad que percibimos que esas personas suelen tomar algunos segundos para organizar las ideas, identificar lo que están hablando y buscar expresarse de la manera más justa posible?

No es novedad que personas racistas, incluso aquellas que lucharon por los derechos, nunca reconocieron a la población negra los derechos humanos, nuestra humanidad está constantemente negada, pero nosotros no aceptaremos menos.

Cuando oigo estas frases, percibo dos movimientos muy nítidos: la búsqueda por poder desvelar las injusticias y racismo en el nivel de histeria y agresividad, y la intención de transformar a personas racistas en víctimas de intolerancia, y cambiando radicalmente la lógica de la historia, invitar al interlocutor a sentir mucha pena de la persona racista, que para no tener problemas de convivencia con las mujeres negras, se enfrenta ahora la necesidad de gastar tiempo pensando en lo que se dice para no ser ofensivo a las mujeres negras.

Pero la pregunta que se debe hacer es: ¿Por qué debería ser diferente? ¿No es eso lo que la gente debería hacer? ¿No me miro a mi misma en busca de reprimir contenidos ofensivos y discriminatorios y en la relación de alteridad con los otros, tratándolos siempre de modo respetuoso?

¡Las mujeres negras merecemos respeto, o mejor, exigimos! Y vamos a luchar por eso. La lucha antirracista se constituye de la toma de conciencia y de asumir posicionamiento constantemente, en varios momentos al día, porque en cada jodido momento de nuestro día se nos intenta vilipendiar. Y nosotras luchamos contra ese sistema, de eso depende nuestra supervivencia.

No se puede hacer la lucha de otra manera, no se puede hacer frente al racismo sin la radicalidad que nos haga tomar conciencia y explicitar que es imposible hacer la lucha antirracista sin molestar a las personas racistas.

Entonces yo le digo a los racistas: No se trata de pedirnos que seamos suaves y moderadas en la denuncia del racismo y en la lucha por la construcción de nuestro bienestar. Se trata de entender que me merecedoras respeto. Vamos a seguir exigiendo ese Respeto. Y tu, racista: mide tus palabras, actitudes y posturas.  Si no lo haces seme enfrentaré a ti. Pero te dejamos esta idea:  Transforma esa incómodidad en aprendizaje. Revísate a ti mismo.

 

 

Viviana Santiago

 

Viviana Santiago

Creadora del Blog Palavra de Preta

Este artículo ha sido publicado previamente en Palavra de Preta y cedido a Afroféminas.

Gracias desde Afroféminas

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