Diario de una mujer negra en el mundo del trabajo

Es innecesario decir que casi siempre en el mundo del trabajo no he podido hablar de lo que me pasaba. En muchas ocasiones mis jefes o incluso mis colegas se dedicaban a hacerme más pequeña, a hacer invisible mi esfuerzo, o a poner muchas barreras para que yo no pudiera  tener un avance natural.

¿Eres una persona blanca y a veces te molestan algunas cosas de la lucha contra el racismo? ¡Este mensaje es para ti!

Como mujer negra militante que está en lucha me encuentro con aliados blancos y siempre hay una postura de algunos de ellos, que se disfraza de precaución, pero que en realidad es silenciamiento. Así que si usted es una persona blanca que te sientes incómoda con lo que se llama «los excesos de los movimientos negros», por favor lee este texto, probablemente estoy hablando para ti.

¡Quien manda en mi pelo soy yo!

Nuestra vida de gente negra no es fácil y si eres mujer entonces peor aún. Todo lo que se refiere a nuestra existencia tiende a ser capturado, dominado, estereotipado, animalizado e incluso cuando pensamos que estamos siendo apoyados, hay que prestar atención: no todo es lo que parece ser.

Las mujeres negras y su camino a la felicidad

Una historia que nos une en el camino. Una historia de lucha, pero también una historia de apoyo a su pelea … una historia que le permite conectarse con su fuerza, su grandeza, construir sus certezas, ya que a veces eso es lo que las mujeres negras en la diáspora pueden ofrecer las unas a las otras… la certeza de que nos encontraremos en el camino y a pesar de que todas las dudas del mundo están sobre nosotras, en nuestro proceso de empoderamiento, nos apoyamos mutuamente para averiguar lo que somos y separamos lo que es nuestro de lo que es de otros. Para tener la seguridad de ser mejores y desarrollarnos más, y por lo tanto no tener que ser confirmadas por el aspecto y los parámetros de otros. Unidas, como se dice en «La Marcha de las mujeres negras: una empuja y lleva a la otra»

Sí hay racismo en la niñez, y no es una broma

Muchas personas tienen el recuerdo de haber sufrido la violencia del racismo. Los dolorosos apodos que les deshumanizaron, las frases que siempre evocaban el color de su piel para despedirte, la animalización de los dibujos que lo representaban, las bromas sobre su boca y nariz… El racismo estaba ahí.

No es protección, es sexismo y racismo

Hoy quiero reflexionar sobre las experiencias cotidianas de las que las mujeres están rodeadas por lo que se entiende como «el cuidado y protección». Revisando un episodio presenciado en los últimos días, quiero hacer un esfuerzo por comprender lo que hay detrás realmente de la atención y protección de que son objeto las mujeres.

No, no estoy exagerando. Es racismo

Una atención racista de la gente que trabaja cara al público opera sobre la certeza de la inferioridad de los negros: como inferior no tiene que tener el mismo cuidado, la atención y el respeto que a otros cliente. Todo vale.

No es cosa de tu cabeza. Es racismo

Son cosas que pasan en la vida de todas las mujeres negras, y enfrentadas a ese asedio, a esa violencia, nunca más una mujer negra dude de sí misma sino que tenga la certeza de que no es cosa de su cabeza: es racismo.