Ni clara ni oscura: una crítica personal al colorismo
Han sido muchas las ocasiones que he comparado el tono de mi piel con el de alguien más… ¿qué sentido tiene esto? ¡No lo sé! ¡Tal vez ninguno! Entonces, ¿por qué lo hago? Quizá espero que la certeza de mi origen se encuentre ahí, entre los poros y los vellos.
Ilustración de Makenna Roy
Cuando era pequeña, me excluían de los juegos y los espacios recreativos por ser negra. Yo lo único que hacía era llorar y correr a los brazos de mi mamá quien, sintiendo mi dolor me apapacha fuerte y a veces derramaba lágrimas conmigo.
Con el tiempo entendí que no lloraba por tener la piel oscura, lloraba por las consecuencias que esto traía consigo; sentirme rechazada, anormal, no merecedora.
Cuando decidí aceptarme negra y trabajar activamente desde esa enunciación, comencé a recibir comentari...




















