Poliamor y negritud

Hace poco, buceando un poco en Internet, vi que anunciaban, el estreno de un programa de hora y media, por tv3, la cadena pública de Cataluña. Que hablaba sobre poliamor, y otros tipos de maneras de relacionarse, que escapaban a la monogamia, y al estilo más tradicional de querer. Me emocioné bastante, me emocioné muchísimo. Siempre he encontrado conflictivo, describirme en positivo.  Supongo que la autocrítica, hace que sea más indulgente y maternal con los defectos. Pero nunca me ha dado miedo decir en voz alta, que me define la palabra Libertad. La busco desde niña. 

Aún no sé con treinta y dos años, lo que es. La deconstruyo, la rompo, la intento recomponer de nuevo y le voy pegando piezas. La pinto en grandes cuadros, la intento atrapar en letras, o en abrazos entre hermanes negras. Sigo sin saber que es. La intento retener en suspiros de madrugadas, y se me escapa con los primeros rayos, de la mañana. Pregunto a todo el que se me cruza. ¿ Que es? ¿Acaso es libre albedrío? ¿Acaso es no tener miedo?¿Pero no tener miedo, en si, no es un privilegio? ¿Acaso ser libre es un privilegio? No lo sé. 

El caso es, que cuando me senté delante de la Tv aquella noche, ansiosa por adentrarme en el aprendizaje de ese mundo, encontré efectivamente libertad. Pero como de costumbre lineal, blanca, eurocentrista, burguesa. ¿Dónde quedamos las minorías cuando hablamos de poliamor?¿Donde quedamos las personas negres?

La pensadora y escritora, Kim Tallbear, habla en varios de sus libros y charlas, como el colonialismo también nos afecta en la intimidad, esa que resguardamos para quienes queremos. La imposición de la monogamia y el matrimonio como manera de dominación de la tierra y la vida de las minorías no es nada nuevo. Los pueblos indígenas, antes de la colonización practicaban el amor libre en todas sus manifestaciones. A  la llegada de los colonos, esto cambió, y de manera inteligente, hubo una imposición de la sexualidad heteronormativa y de la estructura familiar, sobre la tierra. La iglesia, el estado, la ciencia, todos trabajando en conjunto, para arraigar la idea colonial de la propiedad privada. 


La Tienda de Afroféminas



Nativos de  Guinea-Conakry en el continente Africano, la tribu amazónica Huaorani, en Ecuador, o la tribu del pueblo Mosuo, en el Himalaya, han practicado la polifidelidad, las relaciones jerárquicas, las relaciones y matrimonios grupales, los clanes o tribus, las relaciones mono-poliamorosas, entre otras, desde la ancestralidad. 

La concepción de alcanzar otros modelos nuevos (que ya hemos visto que no son tan nuevos) de relacionarnos, de abrazar otras identidades, de querer alejándonos de la tradicionalidad impuesta, como opción política, de perdernos en más de unos ojos, y más de mil besos, y cuidados para el otre; siguen estando vetados a las minorías, que resistimos, a terminologías complejas, que excluyen desde las academias a las pobres, las negras, las mismas. Nos abrimos a codazos, a través de la fetichización y exotización de nuestros cuerpos, que siguen siendo vistos, como carnadas de una noche para satisfacer la fantasía de turno, y migajas de días, a las que no querer,  a las que no cuidar. Nos abrimos paso como podemos, porque también queremos querer como nos plazca y que nos quieran de otras maneras también. 

La sexualidad le da la mano a mi libertad. Esa que no me canso de hurgar sin descanso. Es inevitable, es mi sueño dorado particular. Y aunque los medios, nos sigan excluyendo, y nos sigan retando a la invisibilización, seguiremos resistiendo.  Seguiremos deconstruyendonos desde nuestras historias/ memorias individuales, que son historias/memorias colectivas.  Nos seguiremos definiendo como queramos, porque si no lo hacemos, la blanquitud, lo hará por nosotres. 

Seguiremos escribiendo líneas en esos mapas, que la historia nos robó y de la que la blanquitud, se ha apropiado sin piedad.  Seguiremos queriendo y estando. Les guste o no. Poliamorosos, Libres, Cimarrones y Negres.


Dayana Catá

‌Educadora especial y escritora. Ante todo humana, negra, cubana, mujer y activista. Todo en ese orden y con el mismo grado de intensidad.


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