Mitos sobre la mujer negra
Este chico era de piel trigueña, su piel no tenía un solo accidente, es como si usara base M.A.C. todo el día. Barba abundante y de hebra gruesa, a veces prolija, otras, no tanto. Sus rasgos puede que pasen por exóticos, pero, si lo pienso bien, todos somos exóticos en algún lugar. La primera vez que lo vi llamó mi atención, y desde que supe que pronto portaría el anillo aquel en su anular izquierdo, viré la página, que de hecho no tenía nada escrito y me olvidé del asunto.
Para mi sorpresa, tiempo después, me vi siendo abordada por este sujeto. Al principio era sutil, delicado, se valía del humor y de cualquier cantidad de holas y buenos días. Yo, que soy de naturaleza expansiva, sonreía y saludaba, pero ya sabía que el huevo quería sal. Poco tiempo faltó para que la gentileza y la sutile...




















