Yo y mis trenzas (Parte 2)

Yo y mis trenzas

Mi primer post en Afroféminas trató sobre las trenzas, pero como vengo experimentando mas con ellas decidí hacer otro, también queriendo compartir lo que he aprendido en mi nuevo proceso de reconocimiento como mujer afrodescendiente.

Como muchos ya saben, en República Dominicana el pelo es un tema muy presente desde que somos muy niñas. El famoso pelo bueno y pelo malo, los pasadías en la peluquería y el estar siempre ¨arreglada¨ son cosas que todas conocemos.

El estar arreglada significaba invertir todas las semanas aproximadamente 5 horas en la peluquería. Esperar atenta a que llegara tu turno fijándote siempre en que no te ¨brincaran la tablita¨, expresión que utilizaba mi mamá cuando se refería a que te saltaran tu turno.

Este tiempo invertido era dividido así:

Lavado de cabello: Mínimo 3 veces el uso del shampoo con masajes super fuertes que practicamente sacaban brillo al cuero cabelludo, obviamente con todos los sulfatos y parabenos que existían! Aint nobody got time for that! Luego el rinse o acondicionador, utilizado para desenredar el pelo y ahí venían los masajes placenteros, siempre y cuando la peluquera estuviese de buen humor.

El arte de los rolos: Dividir el pelo bien era clave para que el cabello quedara como debía de quedar, no todo el mundo manejaba con precisión dicho arte. Mientras mas grande el rolo mas rápido secaba el pelo, así que aunque tuviese un corte bob rogaba por que los hicieran siempre lo mas grande posible. Seguimos con la peor parte de todo esto, mínimamente 45 minutos bajo el secador de pelo: un aparato que sigue aterrandome, no solo por que los pinchos de metal que me sujetaban el pelo se recalentaban ahí dentro y me quemaban, sino también porque era solo a mi a la que le tocaba dicha tortura. Estar dentro del secador significaba que tu pelo era malo y necesitaba ese proceso obligatoriamente. Mi hermana y mi mamá lavaban su pelo y pasaban directo al blower. Era el momento de ver las revistas y justamente seguir el patrón de lo que veía ahí, mujeres esbeltas, rubias y con un pelo tan lacio que parecía baba. Aunque en el salón había música, y se dialogaba eternamente de todo, en ese momento me sentía totalmente sola. El ruido de este aparato no te permite comunicarte con los demás y tampoco escuchar el chisme del momento del que hablaban todas las que estaban fuera.

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Pasar el blower: Aquí reside la magia, esto cambia todo. Es el antes y el después en tu vida. Sales del secador, achicharrada, cansada, agotada y aun así tu pelo necesita mas calor para que por lo menos aparente ser bueno. El truco era pasarlo bien en las raíces así el crecimiento de mi pelo natural sin alisar se notaba lo menos posible.

El Tubi: Tanto tiempo invertido debe de ser cuidado, entonces para evitar que la humedad de la isla nos infle el pelo nos hacíamos un tubi. Es un peinado que envuelve todo tu pelo solo con pinchos que lo sostengan. Nunca supe hacerme uno sin que se me marcara, el punto de este peinado es justamente que no quede marcado nada, ni siquiera la onda natural que le puede dar el clima al cabello.

Describo todo esto para explicar cómo pasaba todas mis tardes de los sábados en el Salón Elena, frente a casa de mi abuela. Esto sin entrar en detalles de los días que tenía que hacer todo esto más el desrrizado, mechas, manicura o depilación de cejas…

Mujer dominicana al fin, sigo invirtiendo tiempo en las peluquerías pero esta vez de una manera distinta.

Primeramente no invierto más tiempo en cambiar lo que soy, en sufrir y poner en riesgo mi salud física y mental por entrar en los estereotipos de la belleza. Mi inversión va más de la mano con descubrirme, conocerme y sobre todo entender mi cabello, ahí volvieron las trenzas a mi vida. Puedo hacerme en todo el pelo, proceso que dura aproximadamente 6 horas y las dejo por 2 meses, o puedo hacerme variaciones como las que llevo ahora que me toman 30 minutos. La cuestión es no torturarme mas en ser otra más, si no mas bien aprender de mis ancestralidad negro-africana.

Hace unos días leí un hermoso articulo en INTOTHEGLOSS sobre las trenzas en el que varias mujeres comparten sus diferentes puntos de vistas y experiencias con ellas. ¡Me encantaría armar un grupo en Buenos Aires para compartir estos temas! Aquí comparto 2 vídeos que me parecen interesante para seguir conociéndonos entre todas.

 

 

Por mas aceptación, entendimiento y amor por nuestro pelo, pues no es solo pelo, es nuestra corona!!!

 

Leticia Sánchez GarrisLeticia Sánchez Garris
Dominicana viviendo en Buenos Aires.
Publicista y RRPP por profesión, coolhunter y bloggera por decisión.

4 comentarios

  1. bello tu artículo y más el cierre, creo que como muchas yo también fui victima de lo que para la mayoría es “estar arreglada”, pero rápido me safé de esa tortura, desde los 13 años decidí no pasar más por esos tormentos y comencé a ponerme mis trenzas… hoy en día soy una mujer feliz capaz de decidir mi peinado. si van mis afro suertos o trenzados.. no es que halla dejado de arreglarme sino que ahora lo hago a mi manera y sigo siendo bella

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