
Durante muchos años pensé que no era española, a pesar de haber nacido en El Bierzo (Bembibre), una comarca del noroeste de España, caracterizada por sus paisajes, su gastronomía y sobre todo, por sus vinos. Soy hija de Marlis (São Nicolau, Cabo Verde) quien emigró sola a España a los 19 años, y de Octavio (Santo Tomé y Príncipe), que llegó a España a los 10 años con su madrastra, y sus hermanos. Soy el fruto de dos identidades, la sampadjuda y la badia, que históricamente han mantenido una rivalidad.

Lo cierto es que vivir en un entorno en el que continuamente se me repetía que no era española hizo que acabara creyéndomelo.
La doble pregunta, “¿De dónde eres?” seguida de “pero ¿de dónde eres de verdad?”, junto con otras situaciones, me hizo creer que yo, como mujer negra, no podía ser española. En 2022 viajé a Cabo Verde, a “mi tierra”. ¿Y sabéis qué? Allí también me hicieron la doble pregunta. Entonces entendí que la cultura no depende de dónde naces ni de dónde vienen tus padres: está en cómo te vistes, cómo te relacionas, cómo hablas, cómo gesticulas, cómo comes…
Y la pregunta es ¿Qué sucede cuando tu cultura es una combinación de ambas? ¿Qué sucede cuando emigras y buscas adaptarte?
Crecer entre dos culturas es una experiencia enriquecedora, como lo fue vivir en Barcelona, Reino Unido y actualmente en Italia. Todas estas experiencias me han llevado a reflexionar mucho sobre el sentimiento de pertenencia y el papel que tiene la lengua cuando empiezas una nueva vida en otro país. De ahí surge el proyecto de Spanish Human Lab.
SHL nace de la idea de que aprender un idioma va mucho más allá de la gramática. Es un espacio donde las personas pueden aprender español de una forma cercana, y humana, conectando su contexto social y cultural con su forma de relacionarse con el mundo.
A lo largo de estos años he acompañado a personas migrantes e internacionales en procesos de aprendizaje e integración, y eso me ha permitido comprender muchos de los retos que supone empezar de cero en otro país. Desde esa experiencia construyo mi forma de enseñar: poniendo a la persona en el centro y creando un entorno seguro, respetuoso e inclusivo.
Hubo una experiencia que me hizo reflexionar especialmente sobre esto. Cuando decidí buscar una terapeuta racializada, me pregunté si tener al otro lado a una persona como yo haría que todo fuera más fácil, porque no tendría que explicar ciertas vivencias desde cero. Esa idea me llevó a plantearme si en el aprendizaje de un idioma puede ocurrir algo parecido. ¿Puede la representación generar confianza? ¿Puede influir en cómo vivimos el aprendizaje?
Soy nómada, viajera y educadora social, y este recorrido ha marcado profundamente mi forma de enseñar. Para mí, aprender un idioma no consiste únicamente en memorizar reglas gramaticales, sino en acompañar a las personas para que ganen confianza, entiendan la cultura y se sientan de algún lugar, aunque sigan siendo de todas y de ninguna parte.
Quizás no podamos elegir como nos perciben los demás, pero si podemos crear espacios donde las personas no tengan que justificar quienes son para sentirse parte de algo.
Este es el núcleo de Spanish Human Lab: un espacio donde cada persona, con su historia, su identidad y su propia relación con el idioma, pueda sentirse escuchada, respetada y acompañada en su aprendizaje.

Vicky Monteiro Delgado
Vicky Monteiro Delgado, nacida en 1992. Educadora Social y creadora de Spanish Human Lab, un proyecto de aprendizaje de español que pone en el centro a las personas, sus experiencias y la conexión intercultural.
Instagram: @SpanishHumanLab

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