Coromoto: “El humor es la manera cómica que encontré para contar mis dramas”

Coromoto tiene 29 años, vive en Caracas y es comediante. Su nombre hace honor a la virgen y Patrona de Venezuela: Santa María de Coromoto en Guanare de los Cospes…. Coromoto tiene nombre de virgen católica pero en su forma de existir, no hace sino descolonizarlo. En un país con emergencia humanitaria y en plena pandemia, Coromoto trabaja como creadora de contenido, humorista y host. 

Ya que todxs buscamos cosas ¿cuáles son esas búsquedas que te constituyen?

C: Empecé a hacer contenido y comedia por una necesidad de que se me escuchara, pero para llegar ahí tuve que pasar por un proceso de reconocimiento personal. Soy una mujer caraqueña con una búsqueda artística e identitaria de lo desconocido, de lo que me hace ruido. En búsqueda de la negritud, de lo político, lo social y lo económico. Todo lo que hago tiene que ver con mi identidad como mujer negra, de clase baja y caraqueña. 

Coromoto vive en Gato Negro, Catia, una de las zonas de mayor antigüedad y densidad poblacional al oeste de Caracas. Su trabajo consiste en presentarse en bares, teatros y eventos, en una de las ciudades más azotadas por la violencia y la delincuencia en Latinoamérica. 

Insistes en que una parte fundamental de tu identidad consiste en habitar Caracas, en vivir caraqueñamente… ¿Cómo es eso?

C: Caracas es agresiva, pero no siempre es violenta. No siempre es puro plomo (disparos). 

Es una ciudad de mucha velocidad y he aprendido mucho de esa velocidad, de esa agresividad. Es una dinámica que determina nuestra forma de ser. Para trabajar en el medio cultural caraqueño, hay que tener coraza, autoestima y velocidad, porque es duro. Tengo la seguridad y la constancia de hacer esto para desafiar al mercado que en ocasiones me ha dicho “tu no puedes hacer esto”, porque el nicho del stand up en Caracas es clasista y blanco. Lo cual no es nada fácil. 

Entonces esa velocidad que has aprendido de la ciudad ¿se ha convertido también en una forma de resistencia?

C: Claro. Yo empecé a hacer stand up después de competir en un concurso para mujeres.

Ganó otra muchacha que era como una modelo, una Miss Venezuela, pero también me premiaron con un lugar destacado y eso me demostró que tenía un camino que recorrer en el que por un lado estaría mi talento y por otro, una constante demostración de ese talento. Una defensa y una justificación de ese talento. Yo he tenido que demostrarle a Caracas que sé escribir, que sé leer, que sé hacer comedia, que tengo algo que decir.

Caracas, como el resto del mundo, te da oportunidades de acuerdo a dónde vivas o con quién andes y sabemos que hay gente que no tiene que estar constantemente en esa demostración. La gente que me subestimó ahora se sorprende de lo que he logrado, como si no hubiese tenido la capacidad de hacerlo… Y yo me quedo pensando “pero si soy esta mujer desde hace 5 años… ahora de otra forma, pero la misma en esencia”

Comoroto

La comedia y el humor ¿fueron destinos que escogiste porque así lo soñabas o fueron oportunidades que te surgieron en el camino?

C: Estudié Educación Ambiental, pero luego empecé a trabajar en una agencia creativa. Me di cuenta de que disfrutaba el humor porque me gustaba echar chistes en los estados de Facebook y en fiestas. Mis amigos se reían de mí y conmigo, y decidí usar eso y convertirlo en mi trabajo, pero es muy difícil si vienes de ciertas carencias reconocer que tienes dones. Estaba acostumbrada a otro tipo de dinámicas y me costó darme cuenta de que tenía algo que ofrecer. Eventualmente, en parte gracias a mis amigas, entendí que tenía talento y luego entendí que lo podía involucrar a mis búsquedas de identidad. 

El humor es la manera cómica que encontré para contar mis dramas. Yo soy existencialista bandera (contundentemente) y el humor ha sido mi salvación, mi forma de desahogo, de no meterme en problemas, de pensarme a mí y a las dificultades de mi vida sin estar triste. Las cosas que llevaría a terapia, las llevo a mis rutinas de humor para que la gente se ría de eso. 

¿Entonces la comedia ha terminado siendo una forma de sanación?

C: Totalmente, porque todo mi trabajo consiste en reflexionar cómo la gente percibe a lxs pobres, a la mujer, a lxs millenials. Todo eso está vinculado conmigo, con mi negritud, con mi identidad. 

Me gusta que a través de la comedia las personas se terminan riendo de sus propios prejuicios y estereotipos, de la manera que tiene de ver al otrx y muchas veces yo soy esa otra. Tenía tanto que decir sobre eso que si no hiciera comedia, me metía a política y no quería…

Pero lo que haces también es político…

C: Sí, porque me pienso mucho, todo mi trabajo es pensándome en un contexto que puede ser muy cruel con una mujer negra pelabola (pobre). Los temas que trabajo son cosas que me tocan, cosas que tienen que ver con la forma en la que me molestaban en el colegio por ser negra. Más joven eso me tenía molesta con el mundo y me estaba convirtiendo en bully, hasta que pude canalizar todo eso en el contenido y en la comedia en vez de seguir reproduciendo ese trauma. He tratado de construirme una nueva narrativa para mí misma. 

Muchxs de los comediantes en Venezuela que no nacieron con plata, se desclasaron, emigraron a hacer los mismos chistes de siempre, crueles, clasistas y racistas. Yo más bien estoy interesada en burlarme de esa clase y de los estereotipos y clichés que producen. La 

comedia de Caracas está acostumbrada a burlarse de la señora de servicio (empleada doméstica) y darle vuelta a ese chiste es difícil.

Una parte de tu contenido lo expresas en tus shows de Stand Up, pero otra parte está presente en el trabajo que presentas en tu Instagram a través de fotos, textos y sobre todo a través de la serie de publicaciones con el nombre de #MarginalCollective…. ¿De dónde surge eso? ¿Con quién estás dialogando en esas publicaciones?

C: Yo trabajo lo marginal, lo que a la gente no le gusta ver y por eso rechazan. Me gusta trabajar con lo que está fuera del margen, de lo establecido. Yo también soy marginal, porque soy negra, soy pobre, soy mujer y mi trabajo busca la defensa de esas cosas que no tuvieron ordenamiento territorial. Marginal Collective surge porque entendí que lo marginal es colectivo y porque quería burlarme de lxs artistas plásticos que agarran imágenes del barrio, las trabajan para que sean estéticamente bellas y así lo convierten en algo aceptado, pero si no pasa por ese proceso de embellecimiento, es rechazado. Entonces pensando en lo marginal y en cómo embellecerlo, busqué un nombre en inglés inspirado en la banda Animal Collective y funcionó. 

El trabajo de Coromoto bromea muy seriamente sobre los estereotipos de clase, sobre las deconstrucciones de género, sobre los privilegios y la empatía. Su contenido es una respuesta contundente para lxs que insisten en que no somos más que la generación de cristal y un grupo de jóvenes ofendidxs. Coromoto no sólo narra la existencia de una mujer negra y pobre, sino de una persona tratando de sobrevivir a un país en crisis, con precariedad laboral y con una propuesta escénica autogestionada, en medio de una gran hiperinflación tan agresiva como la ciudad y sus habitantes. 


Mariana Álvarez Castillo

Feminista decolonial, diaspórica y caribeña. Licenciada en Artes por la Universidad Central de Venezuela y Magíster en Estudios de la Imagen por la Universidad Alberto Hurtado de Chile. Actualmente Productora Audiovisual en Ciudad de México. 

Imstagram @desvariotropical

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