Mi cabello es expresión de mis raíces

“Esa pasa[1] está en candela”. “¿Y tú vas a salir así con ese pelo?”, y yo me pregunto, ¿acaso tengo que pedirle permiso a alguien para lucir mi cabellera, por qué a la gente le molesta cómo es mi pelo, por qué mi cabello afro aun en el siglo XXI, sigue siendo sinónimo de distinción y discriminación?

FOTOGRAFÍA WENDY SAMA

Amar mi cabello, tal y cómo es me costó mucho, ¿saben por qué?, pues porque el ideal de belleza que siempre se nos ha impuesto a tenido al pelo lacio como protagonista, y el cabello afro ha sido relegado constituyendo para muchos “símbolo de desorden y suciedad”. La discriminación que ha sufrido la mujer negra a través de la historia ha tenido implicaciones simbólicas y estéticas, su  imagen ha sido excluida de los esquemas estéticos tradicionales.

¿Te puedo tocar el cabello? ¿Te puedes peinar bien con ese pelo? ¿Deberías estirártelo?, son algunas de las preguntas frecuentes que esconden discriminación. Esta mirada despectiva hacia el cabello rizado se asocia al racismo. Desde la época de la esclavitud se obligaba a las esclavas negras a disimular su afro recogiendo sus cabellos o trenzándolos, ya que era considerado “desorganizado” y “poco vistoso”.

El orden socio racial impuesto desde el período colonial ha erigido el estereotipo somático blanco como modelo hegemónico de belleza, y lo negro se asoció con la ignorancia y la fealdad.

El pelo afro esconde una historia que representa la resistencia que atravesaba la mujer negra. Detrás de cada peinado había un símbolo que reflejaba la tradición cultural que existía en sus territorios.

Las mujeres en condición de esclava en su cabello afro encaraban una lucha por liberarse de la opresión, convirtiendo sus cabellos en una memoria en el cuerpo; y hoy la lucha perdura sobre la estigmatización de mi cabello, de tú cabello, de nuestros cabellos, al ejercerse sobre ellos la presión social de alisarlos con productos químicos que niegan nuestra propia cultura.

Reproducir constantemente estos estereotipos ha provocado que muchas niñas crezcan con el deseo que les impone la sociedad de querer modificar su cabello para ser “socialmente aceptable”. Muchas mujeres en la actualidad persisten en la idea de querer cambiar su cabello para satisfacer las exigencias de  la gente, “para darle orden a su pelo”. Es así como estos estereotipos se adentran en sus mentes, como resultado de la invisibilidad que se impuso al cabello afro en la época de la esclavitud, que trajo consigo  que las mujeres en la actualidad desconozcan su cabello y la historia que hay detrás de él.

Mi cabello es expresión de mis raíces, no tiene el porqué categorizarse de una forma o de otra, no tiene el porqué estar estéticamente aceptado, es más ningún cabello debería someterse a un patrón específico de belleza, el cabello debemos lucirlo con la convicción de que es representación de nuestra  identidad, es la conexión con nuestra esencia.

Ama tu cabello, y estarás amando tu historia.


[1] Denominación que se le da en Cuba al cabello afro.


Zaida Fabars

Cubana, estudiante de Periodismo y amante de la radio.


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