Cuerpas y Contundencia: La experiencia de la negritud en la obra de Delphine Desane

She knew it was a matter of time

Delphine Desane (1988) sitúa instantes de su mundo en limbos de colores: desde su experiencia como mujer negra en Europa, lleva situaciones, atuendos, rostros y cabelleras al lienzo. Con fondos de colores planos y miradas penetrantes, Delphine visibiliza las corporalidades negras que la rodean, desde un lugar que involucra lo íntimo, lo meditativo y la contundencia. 

Nacida en Francia e hija de migrantes haitianos, Delphine Desane estudió Diseño de Modas y después de muchos años como estilista en París y Milán, su carrera cambió de rumbo casi inesperadamente. Luego de convertirse en madre, hace casi cuatro años, empezó a pintar como una forma de terapia durante su depresión posparto, hasta que en Enero de este año cubrió una de las siete portadas de la edición histórica de Vougue Italia sobre sostenibilidad, y antes de finalizar el 2020 tendrá su primera exposición individual como artista visual en la Luce Gallery de Italia. Actualmente reside en Nueva York, en donde tiene su taller y realiza la mayor parte de su obra. De allí que sus imágenes dibujen retazos disgregados de sus experiencias como mujer negra, madre, migrante e hija de migrantes.  

Delphine evoca los rostros de la diáspora africana y afrocaribeña, otorgándoles una corporalidad contundente: ver estas pinturas es permitir la interpelación de sus personajes que parecieran mirarnos fijamente, en un gesto que a ratos parece meditativo y a ratos firme, rotundo, inmóvil. Cuando digo que estos personajes constan de contundencia en sus semblantes, me refiero a que Delphine coloca allí sus cuerpos, frente a nosotros, de tal manera que nos es imposible no verles. Son el objeto del cuadro y están allí, mostrándose sin disputa alguna. La imagen les pertenece.  

En una entrevista a ArtNet New, Delphine expresa que a lo largo de su vida y especialmente durante su crecimiento como artista de la moda, no encontró en su entorno artistas negres con les que pudiera identificarse:

“Growing up, I didn’t really know who to look up to. There weren’t a lot of Black artists that we could reference. The only Black art that was part of my life was the Haitian paintings my mother had around the house. We didn’t have a Black power movement in France. I started to learn a lot about Black artists after I moved here. And needless to say, representation is important” 

Hoy en día, Delphine ha sido migrante en Italia y Estados Unidos, y también ha viajado a lugares como Oaxaca, México, a visitar comunidades negras tan invisibilizadas como la suya en Francia. Su búsqueda como artista consiste en mostrar cómo es el entorno de diferentes comunidades negras a un sistema que, aún hoy, considera inexistentela desigualdad racial. De sus palabras en otra entrevista para CFHILL:

“As a black versus a white woman in Paris, you are living in two different worlds. I need you to understand what it feels like to move in the world like I do. What I see and what I experience as a black woman is really different for me than a white person. I think that the artist can and should show that, their personal experience of the world, but just show it on a bigger scale so people can understand and see different things, and bring awareness to what some people might not think could happen to them, because they are privileged.”

Casi siempre con colores planos de fondo y en una paleta vibrante que combina tonos cálidos y fríos, hay tres cosas que destacan en las corporalidades de esta obra: los ojos, sin duda, penetrantes y hieráticos; las pieles oscuras que destacan entre el resto de las tonalidades pasteles; y las cabelleras, largas, rizadas, onduladas, negras. Tal y como afirma la artista acerca de las mujeres negras de Oaxaca: “hair and women are a really big subject matter” 

Nunca está de más recordar que para nosotras, las mujeres negras, la decolonización de nuestras melenas es una lucha que abrazamos desde el autocuidado, la sororidad, la deconstrucción de los estándares de belleza y la pelea por la representación de nuestras cuerpas. Sin embargo, a menudo se asume que el pelo tipo “afro” (4b, 4c) es el único racializado, o que es el pelo “negro” por excelencia, cuando la realidad es que en nuestras cabelleras existe una diversidad maravillosa de rizos, texturas, porosidad, volumen, etc… Y eso es algo que Delphine representa bellamente: algunas de sus mujeres tienen melenas largas y onduladas, mientras que otras muestran bucles entornillados o afros redondos.

Esta diversidad en su obra se debe a que traza una suerte de genealogía visual  entre mujeres afroestadounidenses, afroeuropeas, afrolatinas y afrocaribeñas, lo cual nos sirve para recordar que las mujeres negras tenemos una identidad política común, pero también una gran diversidad en nuestras culturas, en nuestras ascendencias, en nuestras mixturas. Existimos y resistimos en esta hermosa constelación de tonos, texturas y rizos que nos une y diversifica hasta el infinito. 

Fuentes consultadas:


Mariana Álvarez Castillo

Feminista decolonial, diaspórica y caribeña. Licenciada en Artes por la Universidad Central de Venezuela y Magíster en Estudios de la Imagen por la Universidad Alberto Hurtado de Chile. Actualmente Productora Audiovisual en Ciudad de México. 


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