Carta a mi hermana escondida

Foto Pexels / Edson de Asis

Es curioso que jamás me habían preguntado de dónde venía, se debe que tener el pelo lacio te interioriza y no te excluye, plancharse el pelo no tiene que ocultar tus raíces, no te niegues a algo tan valioso. Esto que hoy conocemos como asimilación cultural de plancharse o ponerse una peluca, además de variar el peinado y sentirnos lindas, es una herramienta básica para que nos consideren Argentinas o al menos de provincia.

Si tienes rasgos indígenas no sos argentina, debes ser boliviana. A los argentinos de capital les da vergüenza que atrás de esa ciudad estén los pueblos originarios levantando la bandera wiphala. Y no, no es porque soy diferente y que en Argentina, el único negro es el inmigrante senegalés de la calle. Si tanto conoces tú país, y las inmigraciones que tuvo, tendrías que saber que Argentina fue y es levantado por negros. Ayer esclavizados, hoy olvidados y negados por la sociedad.

Ser negra en Argentina, es ir a estudiar sabiendo que posiblemente no vas a encontrar a una hermana en ese espacio, suelo recordarme estudiando y en todo el colegio ser la única afrodescendiente.


La tienda de Afroféminas



Hoy sé que mi pelo es político y un símbolo de resistencia. Hoy te invito a la visibilidad, aunque llevar el pelo lacio te de seguridad alrededor de tantas blancas eurodescendientes. Sé que estás escondida, así, como yo alguna vez lo estuve, que cada día te planchas el pelo porque no te gustan tus rulos, porque no sabes cuidarlos, porque no sabes peinarlo, te invito que veas a la lucha como una amiga que te fortalezca. Te propongo ser audaz y amarte, es difícil la transición, nadie dice que no. Yo me rapé y utilice pelucas los primeros meses, al año use las trenzas, acá en Argentina las activistas no encargamos de hacer conocer la apropiación cultural.

Me llene de amor hacia mí misma por lo que me estaba proponiendo. Hoy después de casi dos años mi pelo está por los hombros lleno de rizos y sobre todo comentarios.

Hoy escribo porque hace falta, lo que nunca falta son los comentarios, “te veías mejor lacia”, «¿Así es tu pelo natural?» o «¿Que te hiciste?» “No puede ser así tú pelo” “igual vos no sos tan negra”.

No soy exótica, tampoco negrita de cariño, ni menos mulata, esos apodos son racistas, nunca escuché decirle a una blanca azúcar en polvo, pero si a una negra canelita.

Ser negra al natural implica educar y más si vivís en un país que se autoproclama blanco por excelencia, negando su historia. Hasta el día de hoy Argentina blanquea los hechos, este blanqueamiento sumado a prácticas racistas desde la niñez con el blackface con corcho quemado en cada 25 de mayo.

Es nuestra responsabilidad enseñar y abordar estos temas en tu lugar de trabajo. Con solo mostrarse ya haces la diferencia hermana, por que te niegan la existencia, pero tu voz se hace presente.


Camila Nago

“Hecha por y para mujeres racializadas”. Soy afro, tengo 20 años, mi mamá es de república dominicana, resido en Argentina y soy estudiante de medicina.


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