La temeridad del relato único: El racismo en los medios de comunicación

Cuando empecé a estudiar Periodismo pocas veces antes me había cuestionado efecto que los medios de comunicación, y su forma de tratar ciertos temas, podía tener en la sociedad.

Sin embargo, poco a poco fui siendo consciente de que la gran mayoría de prejuicios que existen en la sociedad provienen de los discursos, normalmente básicos, etnocéntricos y profundamente simplistas que promueven los medios, contribuyendo a alimentar el racismo y el machismo latente ya en nuestras sociedades, y promoviendo un discurso del odio que se traduce en pensamientos, ideologías y, consecuentemente, también en políticas excluyentes con ciertos colectivos.

Desde que la pandemia causada por el COVID-19 azotó España, los medios de comunicación (todos) han demostrado, nuevamente, su falta de profesionalidad y escasez de perspectiva en derechos humanos y antirracismo.

Dichos medios han vuelto a mostrar su cara más antigua y casposa y su escasa capacidad de estar a la altura en un contexto de crisis sanitaria, pero también social.

Esta pandemia ha dejado fuera de la agenda a muchos colectivos, en los cuales no se ha pensado a la hora gestionarla: Mujeres maltratadas, familias monoparentales, adolescentes y, por supuesto, inmigrantes en situación administrativa irregular, han quedado eclipsados/as por las necesidades y las quejas de “los de siempre”.

Así, enseguida nos pusimos a hablar de los pobres niños y niñas que no podían salir a la calle y los medios de comunicación se inundaron con las voces de aquellos catalanes y españoles que, en medio de sus viajes de reencuentro consigo mismos a la India y a las américas se habían quedado atrapados en el país.

Sin embargo, poco se habló de las personas que se encuentran durmiendo en la calle, muchos de ellos migrantes, o de quienes estaban trabajando sin contrato o en condiciones insalubres e inhumanas.

Hasta que, de repente, nos explotó la bomba en la cara y nos tocó poner el foco en una problemática que diversos colectivos y personas ya habían denunciado públicamente antes: Las condiciones laborales y de vida de los jornaleros.

Moha Gerehou, periodista en eldiario.es y miembro se SOS Racismo. Referente de la lucha antirracista en el estado español. Foto Cuartopoder.org

Nada más detectarse el primer rebrote de COVID-19 en la comarca catalana de El Segrià, entre sus discursos innecesariamente alarmistas, la primera imagen que se apareció ante mi retina al encender la televisión fue la de un chico negro caminando por la ciudad de Lleida (una imagen que, por lo visto, a los profesionales de ciertos medios de comunicación les resultó representativa de los hechos).

Esto me hizo cuestionarme, de nuevo, el claro posicionamiento parcial y sesgado que los medios de comunicación adoptan a la hora de tratar temas que involucran a las personas no-blancas, sin contar con la representación ni la voz de estas personas a la hora de informar.

Mohamed Gerehou, periodista en el diario.es y ex miembro de SOS Racismo, explica la responsabilidad que tienen los medios de comunicación a la hora de combatir el racismo, o perpetuarlo: “La realidad se está contando de una manera que no tiene en cuenta las visiones de una parte de la población, como puede ser la población migrante y racializada. Más allá de que podamos ser victimas de desgracias,de hambre de pobreza, de miseria… O de ser gente que lo hace todo mal. Ahora es el virus, pero los migrantes siempre han sido acusados de robar y de muchas otras cosas negativas. Y eso, a través de los medios de comunicación, ha tenido muchísimo impacto.”

“Los medios de comunicación pueden hacer mucho para construir la realidad, y para construir la realidad tienes que contarla completa”, añade.

En el contexto de la pandemia, los medios de comunicación de masa han tenido claramente un papel criminalizador de las personas que trabajan en estas condiciones, como simples portadores del virus, sin cuestionarse el por qué ni contextualizar al respecto.

Según Moha, a la hora de informar, los medios han omitido informaciones tan importantes como el hecho de que hace tiempo que se viene denunciando la falta de material de protección que estas personas tienen para trabajar (no se les proporcionan guantes, ni gel hidroalcohólico). Además de las condiciones en las que viven, ya que muchos de ellos cobran tan poco que ser ven obligados a convivir en pisos con mucha más gente e incluso muchos de ellos viven en la calle o en asentamientos.

“Esto son matices que los medios no han tenido en cuenta. Se han dedicado a decir que han habido brotes en temporeros  y migrantes, sin tener en cuenta las causas reales de esto”, explica Moha.

Ahora sería un buen momento para buscar soluciones a la situación de estas personas, las cuales, segú  Moha, deben pasar por la Ley de Extranjería: “Que estas personas puedan reclamar sus derechos y no tengan que trabajar en esta esclavitud moderna, tantas horas y a precios tan miserables para un servicio esencial”.

Es necesario tumbar la Ley de Extranjería y hacer una revisión exhaustiva de cómo los empresarios se están comportando en el campo”, añade.

Sin embargo, lejos de buscar soluciones, parece que los reclamos de colectivos y personas movilizadas en favor de la regularización de estas personas no han sido escuchados. La regularización no es una opción.

Y, entretanto, los medios de comunicación se siguen nutriendo de la situación de estas personas para poder señalar a alguien como culpable de la existencia de un rebrote, que ha llegado mucho antes de lo previsto por los expertos, en una sociedad que presume de “avanzada” y de ser modelo frente a las sociedades del sur global.

Con este tipo de discursos, los medios de comunicación, lejos de representar por igual a todas las personas y, por tanto, un modelo de sociedad ejemplar, lo único que consiguen es fragmentarla.

Según Moha, la representación de las personas racializadas o no-blancas en los medios pasa por la deshumanización de migrantes, la hipersexualización de las mujeres negras o la representación de las personas negras como víctimas o verdugos.

¿Cuál es la solución a esto? Según el periodista, es necesario hablar con las personas migrantes y racializadas, haciendo una aproximación que evite la perpetuación del racismo.

Además, añade: “Tenemos que estar en las redacciones. No puede ser que se cuenten nuestras historias sin nosotros mismos. Por esto también es importante que no dependamos de estos medios de comunicación para contar nuestras historias.”

“Cada vez que aparecemos (en los medios de comunicación) lo hacemos de una manera muy parcial, muy sesgada y que no representa en toda su amplitud todo lo que hacemos.

Por ejemplo, las personas negras no aparecemos en temas de economía. Solamente cuando se habla de personas negras o racializadas.

La realidad de las personas negras no está solamente vinculada al racismo, aunque el racismo tenga mucho que ver en cómo se articulan nuestras vidas, pero no estamos encasillados allí. Sí que hacemos muchas cosas que merecen ser contadas”, explica Moha.

Esta deshumanización pasa también por el hecho de no respetar la propia privacidad de las personas, siempre que estas no sean blancas. Así, tal y como explica Mohamed, no tenemos tanto reparo a la hora de mostrar la muerte y el sufrimiento de las personas negras. Sin embargo, existe un debate constante sobre si está permitido mostrar imágenes de personas blancas fallecidas o agonizando.

Y esto, añade Moha, “por no hablar de todos los salvadores blancos que violan todas las leyes internacionales sobre protección de menores, exponiendo sus caras, sus imágenes que no son precisamente imágenes en sus mejores momentos y que lo usan luego para sus intereses personales, para ligar o para presumir.”

En definitiva, en palabras del periodista, el discurso de los temporeros en Lleida como portadores del virus a la comarca de El Segrià, además de ser un grave error, es una temeridad. Al fin y al cabo, tal y como explica Mohamed, este tipo de discursos “quitan la responsabilidad sobre quienes tienen que garantizar sus condiciones de vida. Y esto va desde el Estado hasta los empresarios que les contratan.”


Clara E. Mengual

Periodista especializada en Estudios Migratorios y Género. Lucho por un periodismo antirracista, interseccional y feminista. Instagram: @ claraemengual / Blog https://claraemengual.com/


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