¡No seré interrumpida! Marielle Franco

Crédito da foto: Daniel Arrhakis/Flickr, CC-BY-NC 2.0

La pregunta sigue siendo: ¿quién mató a Marielle?

La pregunta a la que aún no tenemos una respuesta del estado brasileño y de las instituciones que lo mantienen, debe repetirse hasta el agotamiento hasta que se investigue, juzgue y penalice el delito.

Mucho se ha dicho y se ha escrito sobre Marielle Franco, su trayectoria y agenda política. La importancia real y concreta de su presencia en la legislatura y su movimiento con las bases. Aquí, en estas breves líneas sobre Marielle, quiero emprender un viaje que desafíe la forma en que las personas, no solo en Brasil y también en el mundo, traducen y comienzan a incorporar la presencia, la memoria y el legado de Marielle.

En la noche del 14 de marzo de 2018, las primeras noticias comenzaron a circular en grupos de activistas de WhatsApp. Llegó a través de un asesor al «grupo colectivo» del partido con el que Marielle estaba afiliada, es decir, no era una noticia falsa. Pero, era la terrible realidad: Marielle había sido asesinada. Destacó en los viejos moldes con los que los activistas políticos de derechos humanos son asesinados en Brasil y en el mundo.
Esa noche me fui a la cama, con una mezcla de miedo, inseguridad, angustia y pesimismo sobre nuestra frágil y problemática democracia. Porque si, después de un cierto período en el que tuvimos en el contexto político brasileño espacio para debates y la presencia de las ideologías políticas más diversas, veo asustada por el túnel del tiempo que la dictadura militar nos arroja sus sombras, descaradamente los sectores más atrasados, conservadores y fascistas ponen a la vista su modus operandi, es decir, matar a sus antagonistas.



La noche se rompió cuando el sueño no nutría mi cuerpo. Me levanté y me fui de inmediato para encontrar más noticias y me sorprendo con varias publicaciones que aparecieron durante la noche cuando personas que representan diferentes movimientos sociales y segmentos políticos reclamaron el cuerpo de Marielle. Su cuerpo en la materialidad de su raza, su orientación sexual, su género, su geografía periférica de favela, su ideología de partido político, su denuncia de la violencia perpetrada por grupos paralelos al Estado. La disputa sobre el cuerpo de Marille se había lanzado en unas pocas horas con cada segmento reclamando una participación como propia. Estos marcos hicieron a Marielle reducible, cuando su presencia en el mundo reveló el tránsito a través de la violencia revelada en las injusticias y desigualdades sociales.

Al mismo tiempo que evidenciar el brutal asesinato en todo el mundo, fue muy importante para nosotras hacer que la escalada de la extrema derecha también fuera visible en Brasil, sin excusa de algunos cuidados necesarios. Como, por ejemplo, traer y recordar al conductor Anderson Gomes, quien también perdió la vida ese día y dejó a su esposa e hija. Marielle fue representada abundantemente en camisetas, pancartas, chapas, carteles. El mundo de los hashtags difundió su imagen y la retórica de la pólvora: «Todos somos Marielle» vibró de esquina a esquina en el mundo.

¿Somos todos Marielle»? ¿Es cierto realmente?

¡Ciertamente no!

Es en esta medida que sus agendas corren el riesgo de ser secuestradas por cuerpos que nunca han experimentado el repertorio de vida que se ha constituido a lo largo de sus vidas como mujer, negra, lesbiana, de favela y madre. También me gustaría agregar la importante y peligrosa posición del representante de aquellos que votaron por su candidatura a la legislatura municipal en la ciudad de Río de Janeiro. Peligroso, porque las fuerzas poderosas reaccionan aniquilando cualquier tipo de resistencia a su arbitrariedad. Y con Marielle no fue diferente.

El discurso en el que Marielle construye el lugar donde actúa es tan singular que no podemos decir que todas las mujeres puedan vivirlo o comprenderlo. Poner los hashtags y limitarse a ser activistas en sus redes sociales, está lejos de ser el terreno por el que Marielle pisó y caminó. Ser inspirada por su trabajo es ciertamente posible y recomendable.

Sin embargo, la agencia que pertenece a cada uno debe ser examinada. La agencia de las mujeres blancas debe basarse en cuestionar y deconstruir sus privilegios de raza y clase y no tratar de hacerse cargo de la agenda de las mujeres negras. Porque incluso las mujeres negras somos plurales, múltiples. Me refiero a las mujeres blancas porque las vi en una gran proporción adoptando un lugar de expresión que no les pertenece y con eso eliminan la densidad de las pautas no solo de Marielle sino también de muchas mujeres negras que trabajan en el anonimato, que luchan por la garantía de los derechos de las mujeres. Personas negras de las diferentes denominaciones de sus experiencias.

El 27 de julio de 1979 es el día en que la energía de Marielle Franco comienza a vibrar entre nosotros. Energía que pulsó la vida, la lucha y la belleza. Es necesario construir la acción de celebrar las fechas de nacimiento de nuestras referencias de lucha y no solo las fechas de sus muertes. Es muy desalentador ver a los nuestros caer por la fuerza y ​​la violencia de los enemigos de la vida y la justicia social.

Sobre todo, recuerda, vivimos y expandimos la energía y la memoria con que Marielle emocionó en este mundo. Que su sangre no se derrame en vano, una vida que fue puesta a favor de agendas urgentes, porque están compuestas de existencias sistemáticamente negadas en su humanidad. Dejemos el frente de las pantallas de la computadora, el teléfono celular y conoceremos personas concretas, con vidas concretas y que viven en un estado permanente de amenaza. Para actuar más allá de las camisetas impresas con la imagen de Marielle, pero para sentir y transmitir el legado que nos dejó tan prematuramente, ¡su continuidad es urgente!

La pregunta sigue siendo: ¿quien mató a Marielle?


Carmen Gonçalves

Educadora. Master y Doctora en Educación – Trabaja con temas étnicos-raciales y educación antirracista.


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