Dejar vivir, hacer morir. Las personas afro morimos como vivimos

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En los último días han circulado algunas noticias relativas al impacto de la pandemia coronavirus en la población afrodiaspórica. Y se vuelve a leer comentarios del tipo: “es terrible”  “no puedo creerlo” etc, etc, todos comentarios tibios, que reflejan que a pesar de las aberraciones a las que estamos expuestas las personas afro el antirracismo aún es considerado una exageración. 

En un artículo publicado por la BBC news el 8 de abril el portavoz de salud pública del gobierno norteamericano y cirujano general  Dr. Jerome Adams manifestó: «Muchos estadounidenses negros están en mayor riesgo ante el covid-19″, y agregó: “me rompe el corazón”. Sorprendente declaración de un profesional médico, pero, he aquí un detalle: el Dr. Adams se identifica como afrodescendiente. Y, eso señrxs, opaca la sorpresa y se vuelve una reafirmación: DONDE NO ESTAMOS, NO EXISTIMOS. 

Tedros Adhanom Ghebreyesus director de la OMS

Lo mismo pasó con el director de la OMS, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, cuando manifestó en conferencia de prensa su desaprobación sobre testear la supuesta cura del covid en África, definiendo ese intento como colonial y racista a través de una afirmación sentenciante: “sinceramente, me horrorizó… este tipo de comentarios racistas realmente no ayudan y van en contra de la solidaridad. África no puede ser ni será un campo de pruebas para ninguna vacuna… Y la herencia de la mentalidad colonial debe terminar”. El revuelo no se hizo esperar, los hashtags, comentarios, videos, notas polularon por el globo y otra vez la sorpresa se apagó ante un hecho de la realidad: el director de la OMS es un hombre negro que se precia de tal. Otro dato:  Estas sinceras palabras no están transcriptas en Alocución de apertura del Director General de la OMS en la rueda de prensa sobre la COVID 19 celebrada el 8 de abril de 2020 disponible en la web de la OMS https://www.who.int/es/dg/speeches/detail/who-director-general-s-opening-remarks-at-the-media-briefing-on-covid-19–8-april-2020, al leerla es fácil notar la ausencia de lo politicamente molesto e incorrecto de sus declaraciones. Simplemente, para la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus nunca se manifestó al respecto. Gracias señorxs de las OMS, por agregar otro aporte al catálogo de ejemplos de racismo institucional. 

¿Qué es lo que desean ocultar?

¿Qué verdades evitan que salgan a la luz?

¿Por qué a pesar de tener conocimiento de la situación epidemiológica de la población negra, su situación no cambia? y, ¿ por qué se agrava?

Si el director de la OMS es silenciado, imaginen lo que sucede con cualquiera de nosotrxs. Si en el mundo la población negra reclama y denuncia  al unísono las mismas condiciones de vida, las mismas carencias, las mismas faltas de oportunidad, las mismas formas de morir, ¿qué y quiénes se encargan de deslegitimar nuestras voces? ¿Para cubrir qué realidades? ¿A través de que mecanismos?. Exigimos saber.

Es bien sabido que pobreza y etnicidad guardan una estrecha relación. Según datos proporcionados por Naciones Unidas (2005), al comparar la situación de salud de las poblaciones afrodescendientes con las no afrodescendientes en la región existen diferencias sustanciales en los indicadores vitales: esperanza de vida al nacer, tasas de morbi-mortalidad, mortalidad materna e infantil, morbilidad de afecciones crónicas no transmisibles (particularmente cardíacas, diabetes, hipertensión y anemia falciforme), y todo esto concatenado al acceso diferencial a la atención médica lo que repercute en la imposibilidad de prevención de estas enfermedades así como la imposibilidad de disfrutar de la calidad de las prestaciones y por ende del mayor estado de bienestar físico, social y mental(1).

A los gobiernos y autoridades sanitarias no les preocupan estos datos: los tienen y los esconden o no los tienen y no desean obtenerlos, ya que en fin, solo estamos hablando de una “minoría”. Pero… qué pasa cuando se trata de seguridad? los gobiernos y autoridades tienen al dedillo el dato sobre quienes somos y dónde estamos las personas negras. Ahí se develan las prioridades, las jerarquías, los privilegios. Ese uso discrecional de cuando son o no útiles y necesarios los datos sobre las poblaciones afro es reflejo de lo que el intelectual camerunés Achille Mbembe denominó necropolítica. Necropolítica se hace desde la colonia, se hizo durante la trata transatlántica, se hizo post abolición y se hace ahora.

La necropolítica es la forma de gestionar la vida y la muerte de las personas negras y afrodescendientes pues, históricamente nuestros Estados nacionales se han dedicado a legislar y desarrollar herramientas jurídicas que den un marco legal (nunca ético) sobre quién vive y quién muere, cómo vivimos y morimos. El resultado está a la vista: el proyecto racial de jerarquización humana ha llevado a una estructura en la que luego de 132 años de la última abolición de la esclavitud seguimos estando en la base de la estructura social, sumergidxs en una situación de desigualdad e inequidad estructural, reclamando poseer y gozar derechos humanos y  ciudadanos, para otres obvios, inalienables e incuestionables. 

Que las únicas personas que se hayan expresado con tal claridad ante estos acontecimientos sean personas negras autodefinidas como afrodescendientes lleva a pensar sigue siendo la convicción identitaria de lo que significa ser AFRODESCENDIENTE la forma más eficaz (hasta el momento, por que si la sociedad dejara su tibieza y se declarase antirracista el cuento sería otro) de visibilizar, identificar y actuar sobre el racismo y sus manifestaciones. Lamentablemente.

Pero, el racismo es un problema de salud pública endémico y es la pandemia más antigua de la humanidad. Y, no olvidemos: esta pandemia fue originada por la “ciencia”, refutada por la ciencia pero mantenida durante siglos por la misma ciencia. La misma que se jacta de ser objetiva, lejana a la ideología e infraqueable ante las creencias populares. ¿Por qué? Por que la salud es sólo en el discurso un derecho inalieble pero en la práctica se comporta como un beneficio al que sólo se logra acceder mediante intercambio económico. Múltiples son las prácticas médicas que evidencian con claridad hasta qué punto la salud es un elemento más del sistema mundo capitalista,y concuerdo con el politólogo Joan Benach cuando plantea que ”no es posible entender la salud sino entendemos el capitalismo” pues, las inequidades a las que hemos hecho referencia son en primer lugar desigualdades estructurales entre grupos poblacionales con diferentes ventajas y/o desventajas sociales. Esta desigualdad es por tanto, el fundamento por el que se sigue planteando, a la salud como un derecho humano para intentar que se cumpla.

Entonces, ¿qué mecanismos institucionales fomentan la propagación de esta pandemia? En principio, la reproducción de la noción de raza como criterio médico válido. En primer lugar por que los hilos de la blanquitud han sido tan fuertemente tejidos en las estructuras sociales, cognitivas e institucionales que aún sin pruebas científicas y datos empíricos, comprobables, mensurables, objetivos, incluso los científicos duros del siglo XXI actúan en pos de esta doctrina, construyendo discursos y prácticas de la verdad única que  inhabiliten la posibilidad de reconocimiento de que la etnia conlleva mucho más que el pigmento de la piel o las tradiciones culturales. Y en este caso, enfocados a la salud hablar de etnia significa hablar de los aspectos culturales y/o antropológicos más allá de las particularidades (reales y ficticias) a nivel biológico. 

La crisis producida por el  Covid-19 ha sido una nueva demostración de la vigencia del proyecto racial colonialista: los más expuestos somos lxs más vulnerables, empobrecidxs, las minorías étnico-raciales. Negrxs e indígenas en todas sus diversidades e intersecciones. 

Ojalá el sistema de salud global comience a verse como lo que es: el principal responsable de producir y reproducir la noción de raza, elemento fundante del proyecto racial que determina las desigualdades multidimensionales y nos continúan sentenciando a morir como vivimos.


1.Este es un extracto de un texto propio publicado en un documento titulado Programa Afrosalud publicado por la Intendencia de Montevideo en marzo 2020 donde se recoge la experiencia del primer año del primer programa focalizado de atención a la salud afrodescendiente, del cual soy integrante.

2.Extracto de texto inédito  de mi autoría. En espera de publicación.


Fernanda Olivar

Antropóloga Social
Especialista en Políticas Sociales
Integrante del  Colectivo Mujeres y discapacidad.
Docente universitaria Tallerista en afrodescendencia y derechos humanos.  


Desde hoy y hasta que termine la crisis al final de los artículos de Afroféminas encontraréis esta imagen. El enlace da acceso al mapa interactivo de recursos que ha puesto en marcha @CEAntirracista Cualquier ayuda, aporte y recurso es necesario para personas en especial estado de vulnerabilidad. Puedes entrar a través de este enlace:

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