Yasmine M’Barek: “Si consideras que el burkini debería estar prohibido, tampoco esperes que tu mujer te reciba depilada”

Foto del Instgram de Yasmine M’Barek

Más de catorce mil veces ha sido cliqueado el botón de “seguir” en la cuenta de Instagram de @ceremonialsofsavage, Yasmine para las amigas. Fotos de pendientes grandes y selfies con casi siempre la misma mirada desafiante  asoman entre textos cargados de antirracismo y feminismo. “I am the independent strong muslim woman they´re scared of![1]“ reza el cartel que llevó a su última manifestación en Alemania. Un mes más tarde nos respondió a las siguientes preguntas:

Tu biografía de Instagram te describe como “Arabic muslim woman who talks and writes about society and political issues. I believe in God and women”[2]. Emoji de jirafa. Colonia. Tu página web. ¿Qué más deberían saber las lectoras sobre ti?

Que no solamente soy aquello que dice la biografía. Esto ahora puede sonar un poco contradictorio, pero en primera línea soy una mujer en Instagram que habla sobre política y publica fotos. Discuto mucho más de lo que hago en las redes sociales. Tengo una opinión mucho más amplia de lo que cabe en una publicación de Instagram de  3000 caracteres. Mucha gente me dice que soy muy abierta, y si bien “lo privado es político”, mis cosas más privadas simplemente no las comparto.

Foto del Instgram de Yasmine M’Barek

¿Cómo empezaste a interesarte por la política? ¿Hubo algún punto de inflexión que te gusta recordar?

Fundamentalmente me influyó mi papá. Él es originariamente de Túnez. Vino a Alemania y pertenecía a quienes se dedicaban a lo académico. Estudió tanto en Túnez como en Alemania. Para él, ser parte de una sociedad y entender que la política nos incumbe a todos , siempre fue muy importante. Y por ello, a los 13 años ya discutía las elecciones con él. Aquello fue ponerme un espejo delante y ver que mi existencia tiene una relevancia política muy importante . Vas por el mundo pensando que tu pelo oscuro, tu piel morena, tu tasbih[3] son asunto tuyo, pero entonces te das cuenta de que otros hacen de ello también un asunto suyo. Eres diferente.  Esa palabra “diferente” creo que me marcó. Es decir, quién es diferente, quienes más son diferentes y quién sufre bajo esta diferencia. Muchos no ven, o no saben, que uno debe absorber todo el sistema para formar parte. Es decir, no puedes existir sin entender cómo funcionan estas estructuras de poder y qué puedes aportar a ellas.

Durante una conferencia

¿Cómo funcionan estas estructuras de poder?

 El mundo no es igualitario y muchos eventos pasados que aprendemos en las clases de historia y que consideramos “archivados”, están mucho más presentes que nunca. Hay que entender que existe una estructura racista. Miremos el neocolonialismo. O en concreto en Alemania el pasado nacionalsocialista, las fases de trabajadores inmigrantes en Europa. Y esto solamente son los “temas grandes”.

Actualmente hay un debate acerca de una propuesta de ley alemana que prohibiría a todas las menores de edad  llevar velo. ¿Lo siguiente va a ser una prohibición de la depilación para que mujeres occidentales no sean oprimidas?

Ambas cosas son estúpidas. No sé a quién se le ocurrió prohibir algo de forma generalizada para prevenir opresión. Una prohibición siempre significa restricción, sin importar el porqué. Una mujer tiene que decidir por ella misma y no puede ser sexualizada, con o sin pelo. Eso es un principio súper sencillo. Pero lo que comentas sí es una buena respuesta para contraargumentar en debates. Si consideras que el burkini debería estar prohibido, tampoco esperes que tu mujer te reciba depilada.

Es la occidental soberanía de la definición, pero en su versión más brutal. Es como aquello de “no soy racista, tengo un amigo negro”. O como el “eso no es islamófobo, allí participa una turca”.

Hablemos de interseccionalidad. Tienes 19 años. ¿Cómo se vive el machismo, racismo y edadismo?

Entendí muy pronto lo que era el feminismo blanco y lo que, por otro lado, es un feminismo abierto, interseccional. Conocí a personas instruidas que me ayudaron y me enseñaron. Durante cuatro años no dije mi edad en Instagram, cuando finalmente lo hice, recibí todo tipo de respuestas. Algunas personas me dijeron que no me juzgaban por ello, a pesar de que no haya finalizado determinado grado académico o no tenga tanta experiencia vital.  Pero también muchos comentarios fueron “¡Solo 19!”.Como si ello fuese indicativo de mi socialización en los acontecimientos políticos. Hay una cierta ingenuidad que se adscribe a persona jóvenes, colectivamente.

¿El edadismo tiene que ver con una concreta imagen de la generación millennial?

Creo que en Alemania tiene que ver con la percepción de cómo debería desarrollarse tu vida. A los veintitantos tienes tu Abitur[4], te vas un año al extranjero, sales mucho de fiesta y en algún momento empiezas a estudiar, mientras te encuentras a ti misma y tienes 820 parejas.

También creo que existe una visión específica de cómo transcurre la vida de una mujer musulmana. Parece que nosotras tardamos más en ir el camino académico. Se cuestiona nuestro currículum. La gente se pregunta “¿Cómo serán sus padres? ¿Cómo puede tener 19 y ya tener su Abitur?” Las mujeres musulmanas siempre somos estereotipadas, parece que todas llevamos hijab y tendremos como mínimo tres hijos.

Yasmine M’ Barek

¿Qué impacto crees que tiene el activismo online?

Creo, que el activismo online está overhyped. Parece ser ahora un objeto de prestigio para condecorarte. Es fácil, puedes teclear algo rápido y cosechar inmediatamente likes. Pero también es trabajo pedagógico gratuito que muchas personas maravillosas realizan para educar, conectar y organizarse. Con el activismo online puedes enterarte de cosas que no aparecen en los medios de comunicación tradicionales, que Unicef no es la organización a la que donar dinero, por ejemplo. Y también para dar visibilidad a las pequeñas personas, aquellas realmente afectadas. Muchas veces aparecen personas que son usadas para representar a un colectivo marginalizado, cuando esas personas no tienen nada que ver con dicha opresión. Un ejempo: considerar a Seyran Ateş un referente del feminismo en Turquía, cuando Ateş no tiene nada que ver con feminismo.

¿Tú a ti misma te considerarías activista?

No. Este término no me lo apropio, hay demasiadas personas a las que respeto que se dedican a ello 24/7. Sí, claro, tomo acción. Eso pueden ser pequeños detalles: donar dinero, ayudar a personas refugiadas o apoyar a personas cercanas cuando han vivido un incidente racista.  Pero yo siempre me considero autora y estudiante.

Esta entrevista va a ser leída por personas que no viven en Alemania, un país que para muchos significa progreso y poder económico. ¿Qué opinas tú de eso?

Es cierto que existe esa imagen que describes, de facto somos una gran potencia económica. Junto con Francia definitivamente estamos en la “liga superior” europea y eso se traslada rápidamente a otros temas colectivos. “Alemania, el gran país automovilístico con tantos trabajos que ha salvado al Euro y superó la crisis económica” – lo cual no es cierto, pero bueno- . Tenemos a la mujer más poderosa del mundo, porque jolín, nuestra canciller, ¡Una mujer! ¡Un país feminista! Eso es todo lo que la gente ve, y tampoco pueden ver otra cosa, porque no proyectamos otra imagen en los medios. Pero la verdad es que ya solo en cuanto a educación, hay países “no tan desarrollados” que tienen mejores sistemas educativos.

El alemán ha tenido que adaptarse a su realidad migratoria y ahora dispone de conceptos que no tienen traducción a otros idiomas. MeMiSiMi, Mensch mit sichtbarem Migrationshintergrund, persona con trasfondo migratorio visible, por ejemplo no existe en español. ¿Qué te parece este concepto?

Creo que lingüísticamente se ha desarrollado de esta manera para mantener la exclusión. Es decir, que un migrante no se convierta directamente en alemán, sino que el idioma introduzca un paso intermedio. Porque permite decir que alguien no es una persona puramente inmigrada, sino que pertenece a la segunda generación, quizá incluso haya nacido aquí o tenga una madre totalmente alemana – a saber lo que significa eso-. Y creo que eso es beneficioso para Alemania en tanto que es, de alguna manera, muy políticamente correcto. Idiomáticamente, te puedes escaquear con eso. Cuando alguien dice que tienes un trasfondo migratorio, eso es un hecho. Yo soy de segunda generación de padre inmigrante y madre alemana.

En la lingüística funciona así. Este efecto de la repetición conlleva a que la gente asocie palabras con determinadas cosas. Cuando ahora pronuncias la palabra Islam, la gente piensa automáticamente en el término “terror”. Lo mismo ocurre con la migración, no importa en qué contexto aparezca la palabra, se asociará con el abismo social, poco dinero y que los alemanes son mejores. De ahí que todo lo alemán sea bueno y todo lo migratorio malo.

¿Se te ocurren otros conceptos que fueron usados en este sentido?

Un tema que he tratado mucho últimamente es la terminología inglesa “POC” o “BIPOC”. En el alemán existen términos como: dunkelhäutig, andersfarbig,mehrfarbig, starkpigmentiert. Oscuro de piel, de diferente color, de diverso color, fuertemente pigmentado. La gente realmente piensa que es políticamente correcto porque ha sido tan usado. Después de los movimientos negros de Estados Unidos en los años 60, nos llegó el mensaje que no podemos referirnos a las personas negras con el N-word. ¿Qué hacemos ahora? Okay, miramos a una persona negra, miramos a una persona blanca. Una es más oscura, una es más pigmentada.

Pero el referente sigue siendo la persona blanca.

Exacto. Este lenguaje del “piel oscura” siempre recuerda a esa hegemonía definidora blanca. Porque “ella es diferente” o “ella es de otro color” que nosotros. Sigue siendo una segregación.

Otro ejemplo son los términos islam e islamismo. Muchas personas dicen “ella es islamista”, cuando islamista se refiere a lo terrorista. Incluso en periódicos serios aparece esta confusión que te hace preguntar: ¿Cómo este periodista podía formular esto así? Islamista y musulmán son dos términos diferentes. Evidentemente esto viene de los medios que nos hablan de terrorismo, Estado Islámico, ISIS. El Estado Islámico ya no existe, ya solo existe ISIS. La gente simplemente está confundida por el constante uso de estas palabras, incluso cuando no hace falta porque no ha ocurrido nada.

¿Qué ocurrió durante la Nochevieja de 2015 en Colonia?

Nadie lo sabe realmente. Nos despertamos aquella mañana, con esa noticia en periódicos serios como Die Zeit. Y luego también en periódicos como la Bild, o sea el People´s Magazine alemán, que tituló aquello como “1000 Africanos del norte acosan a mujeres y las violan”. La cosa es que como migrante lo primero que piensas es: ¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo ha ocurrido? ¿Cómo llega a darse un titular como este?.

También se dijo que varios trenes regionales llenos de africanos del norte- cómo mola, eh, que a personas no blancas se les considere colectivamente como “africanos del norte”-llegaron a la ciudad, cargaron contra la policía y acosaron a las personas que festejaban delante de la Catedral. Esto es una pregunta muy estúpida, pero dije: ¿Dónde estuvieron los hombres alemanes? ¿Dónde estaban sus voces? No apareció ningún hombre en los medios diciendo “No pude rescatar a mi novia”.

Quiero decir, yo como colonesa, que vive aquí, no te puedo decir qué ocurrió. Solo te puedo decir que todo el mundo lo usó para vender lo suyo. Eso es lo único que sé.

Suele darse el caso que, cuando quien agrede es extranjero, eso aumenta la probabilidad de que aparezca en los medios, mientras que, si la víctima es extranjera,  esa probabilidad se reduce. ¿Crees que eso fue el caso?

Creo que desde luego fue el caso. Desde aquel suceso los medios han exagerado la criminalidad de los, entre comillas, extranjeros. Ha llegado a un punto en el que los delitos son asociados a determinadas nacionalidades. Apuñalamientos son por regla general árabes. Violaciones en grupo son refugiados de Siria. Una maleta abandonada suele ser un joven alemán que se ha pasado al ISIS. Cuando leo la palabra “terror”, incluso yo llego a tener estos pensamientos. Es como cuando te dicen que no pienses en un elefante y lo haces. Incluso antes de aquella Nochevieja ocurría.

En Alemania unas 133.000 mujeres sufren violencia doméstica cada año. De esa cifra, un 30% son mujeres con “trasfondo migratorio” -si todavía queremos hablar en esos términos- y el resto son “alemanas”. En este último caso se dirán cosas como: “Bueno, le dio un cachete en el culo, lo normal en un matrimonio”. Genial, allí estás legitimando violencia contra mujeres para limpiar tu nacionalidad.


[1] ¡Soy la mujer musulmana fuerte e independiente a la que tienen miedo!

[2] Mujer árabe y musulmana que habla y ecribe sobre la sociedad y temas políticos. Creo en Dios y la mujer.

[3] Serie de cuentas o bolitas unidas por un hilo, similar a un mala o rosario, que usan las personas pertenecientes al Islam.

[4] Examen de finalización de la educación secundaria que permite el acceso a la Universidad en Alemania


Anna Fux

Hija de tercera cultura residente en Madrid. Escribe y fotografía sobre antirracismo, feminismo y todo lo millennial.

@annafuxx en Instagram

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