Black sheep y el peligro de la masculinidad tóxica

Los padres de Cornelius deciden que lo mejor es abandonar el sur de Londres junto a sus dos hijos después del brutal asesinato de un niño nigeriano cerca de su vivienda que perfectamente podría haber sido uno de ellos. Lo que no sabía Cornelius es que a partir de ese momento cambiaría para siempre el destino de su adolescencia.

Nuestro protagonista pasa de vivir en un Londres diverso y multicultural a estar inmerso en un pueblo rodeado de gente racista y xenófoba.

Cornelius decide no comentar a sus padres los primeros episodios racistas que sufre en el pueblo. No quiere preocupar a su madre que con esmero intenta brindar las mejores condiciones de vida a sus hijos en este nuevo entorno y, por otra parte, decide no decirle nada a su padre por miedo a que piense que es débil. Aquí se encuentra la primera señal de alarma: ¿por qué un padre tendría que estar avergonzado de que su hijo se mostrara “débil”? Y, sobre todo, me acordé de una cuestión que hace tiempo rondaba mi cabeza: ¿por qué perdura la idea de que los padres afrodescendientes son más propensos a ser más rígidos y fríos a la hora de mostrar sus emociones y afecto? Más adelante continuo con esta reflexión.

Cornelius habla de la irreprimible necesidad que sentía de llorar junto a su padre y escuchar de su boca que le protegería. Más adelante vemos cómo esto nunca pasa. El protagonista no se sincera con sus padres y, es más, para sentirse aceptado por los líderes del pueblo empieza a seguir prácticas y rituales para asemejarse en todo lo posible a ellos, aunque estas conlleven riesgos hacia su propia salud e integridad como persona (negra).

Comienza a blanquearse la piel, a alisar el pelo e, incluso, a utilizar lentillas para que sus ojos luzcan azules. Se deshumaniza con la intención de encajar en el entorno hostil que le repudia con sus atributos naturales y decide a aliarse al grupo de jóvenes depredadores para no sentirse solo.

El corto es excelente y recomiendo a todo el mundo que lo vea. Las dos ideas más importantes que extraigo de él es la responsabilidad que tienen los padres a la hora de mostrar de manera constante afecto y apoyo hacia los hijos procedentes de minorías. Hacerles fuertes, seguros y capaces para que el día de mañana sepan cómo defenderse de gente nociva y, sobre todo, brindarles una base sólida para que confíen en ellos mismos y su dignidad.

Retomaré el tema anteriormente mencionado y que, a mi parecer, ha de tratarse con suma delicadeza e importancia: la concepción de la masculinidad que todavía persiste en muchas esferas de la comunidad negra contaminada por la herencia colonial europea y, sobre todo, la urgencia de desmitificar ideas sobre cómo es o cómo se comporta el hombre  negro.

Black Sheep documentary trailer from The Guardian on Vimeo.

Si bien es cierto que en algunas culturas africanas ciertos comportamientos machistas y patriarcales están presentes  y se ha de trabajar para que esto no sea así (en muchos países ser gay o queer es tabú y está penalizado). Mayores son, no obstante, las ideas y prejuicios que existen acerca de cómo es el hombre negro/afrodescendiente/africano y eso es contra lo que se ha de trabajar y protegerse. Estas concepciones son peligrosas porque no solo encasilla a los hombres racializados injustamente, sino que hace estragos directos en su psique y, por ende, afecta a todas las personas que estamos alrededor.

Soltar frases  como “eso es típico del hombre negro” o “los hombres negros no son de fiar” a la ligera conlleva mucho riesgo pues están llenas de prejuicios y toda una serie de ideología detrás. Estas ideas afectan a niños, jóvenes y hombres que a lo largo de su vida se ven obligados a cargar con un saco que se les ha impuesto a la fuerza y hace falta mucha claridad, valor y fuerza de voluntad para querer “demostrar” que no entran en ese estereotipo de hombre.

Se han de dar herramientas para que estos hombres o futuros hombres no tengan miedo a destaparse y simplemente sean y se entreguen, ese es el verdadero reto que tienen frente a una realidad que los quiere ausentes, despreocupados y esclavos de un sociedad que solo los quiere ver fracasar o perpetuar un modelo de hombre repleto de cánones negativos.

Necesitan menos miedo y más seguridad. Es urgente que se fomenten y reproduzcan en los medios más maharshalás alíes y menos xxxtentaciones.


Gabriella Nuru 

Tengo 24 años y soy nacida en Madrid aunque actualmente resido en Barcelona. Escribo poesía y estoy graduada en Sociología, actualmente cursando un Máster de Cooperación. Estoy interesada en las culturas ancestrales no hegemónicas y considero el arte como máxima arma y expresión de lucha.

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