¿BRUJAS? Discriminación y Feminicidio

¿BRUJAS? Discriminación y Feminicidio
Angela Bassett como Marie Laveau en American Horror Story: Coven . 20th Century Fox.

En nuestro devenir histórico, el matriarcado fue afectado por los cambios indetenibles experimentados por la humanidad- propios de los procesos evolutivos- porque al quedar sometido a la división de la sociedad en clases y a los cambios en el seno de la familia, la peor parte le tocó al género femenino luego de tener un papel conductor preponderante, al pasar a degradadas condiciones que le marcaron definitivamente, en la sociedad patriarcal que tuvo lugar en lo sucesivo.

En la propiedad común que surgió en los albores de la humanidad, se conformó la familia matrilineal bajo la conducción de las mujeres, en un contexto comunitario donde eran únicas progenitoras reconocidas, con una determinante posición social y gobernanza, incluso con participación en ejércitos de defensa, en el surgimiento de la agricultura, en el liderazgo que lograron ostentar con pleno dominio de la botánica, para alimentar o sanar y en la fabricación de utensilios, viviendas y todo lo que fuese necesario para garantizar la supervivencia, como prolongación de sí mismas y asociadas al dominio del fuego, en todos sus usos.

Los primeros cimientos del mercantilismo agravaron la pérdida de poder de la mujer y al mismo tiempo surgieron mitos, leyendas y asociación de este género con fantasmas y brujas del mal, para institucionalizar una visión negativa de la condición femenina. La iglesia católica fue implacable al relacionarla con entes demoníacos, cumpliendo su papel ideologizador apuntalando el poder patriarcal en todos los ámbitos. Es evidente que en la división del trabajo, al destacarse la fortaleza física del hombre prevaleciente en la domesticación de animales, dominio del pastoreo, del arado y los cultivos a mayor escala, quedó ubicada la mujer el mayor tiempo en la casa y en el huerto local, junto al papel biológico de parir y criar a los hijos. De esta manera se impuso en lo económico y en las decisiones, el papel preponderante del hombre, que luego fue líder de la tradición oral. Estos hechos fueron determinantes en lo sucesivo, para la formación de la sociedad hasta nuestros días, prevaleciendo como jefe absoluto. Surge la noción de patrimonio que da paso a la propiedad privada, dejando a la mujer relegada y luego poco a poco, sin reconocimiento alguno. Se implantó la familia patriarcal con la imposición de la monogamia a la mujer, para asegurar la herencia con hijos de comprobada descendencia, donde queda establecido el poder del padre, incluso sobre la vida de la madre, al ser concebida ésta, como una propiedad más. Nace así la familia patriarcal, la propiedad privada y la subyugación total de la mujer, la cual pasó al papel de esclavizada en lo sucesivo.

Lo anterior marcó definitivamente el curso de la sociedad hasta nuestros días, al mantenerse intactos esos cimientos los cuales deben ser decodificados por la generación actual y llevados a pensamiento consciente, para materializar los proceso de transformación que se requieren, sanar heridas y dar rienda suelta a la formación de una sociedad más justa, necesariamente asociada al Cambio Social, político, económico, religioso, que está demandando la sociedad en crisis donde nos ubicamos en la actualidad.

Para ir un poco más rápido, vale destacar que desde el nacimiento de la sociedad patriarcal y luego adjunto al modo de producción capitalista, prevaleció el atropello y asesinato de miles de mujeres calificadas como brujas por supuestas prácticas demoníacas, creencias esotéricas que se mantienen hoy día en numerosos cuentos, leyendas, trabalenguas, canciones, refranes, como parte del sedimento ideológico, cuyos intereses coinciden con la necesidad de mantener esas creencias, hoy día a través de los medios de comunicación masiva, el cine, telenovelas, entre muchas otras estrategias. De paso, la iglesia católica desde sus orígenes concentró antiguas influencias que asociaban figuras, mitos y leyendas a una visión negativa de la mujer hasta plasmarle la calificación de bruja casi como nombre propio, con sus respectivos antecedentes mitológicos en el contexto de los intereses económicos del capitalismo naciente. Ese factor religioso en el plano de lo ideológico, es importante tenerlo presente como elemento determinante en la criminalización de la mujer, para minimizar y ocultar todo su potencial, discriminarla y lo que es más grave para justificar la condición de objeto dentro del patrimonio familiar, bajo la propiedad del patriarca.

De acuerdo a lo planteado, también vale destacar que la caza de brujas fue un fenómeno nacido y sostenido en Europa que no tiene comparación en ningún otro espacio del planeta, con sus desmedidas consecuencias en la mente humana hasta nuestros días, tanto entre los europeos, como en los territorios invadidos con las prácticas colonizadoras, que convirtieron en esclavizados a miles de personas, en ciudadanos de segunda, en discriminados y en víctimas que todavía cargan a cuestas como herencia terrible, simbólicas e invisibles cadenas de miedo.

Por la profundidad del tema y por la necesidad de un abordaje interdisciplinario mucho más detenido, hoy apenas puedo agregar algunos elementos relacionados al sedimento ideológico presente en nuestra sociedad, por lo que en esta ocasión aportaría de manera ilustrativa lo que suele ser un lugar común, como aparente expresión amorosa del hombre hacia la mujer (que conlleva una connotación particular) como lo es la afirmación “ERES MIA” y que a la vez puede justificar no sólo la posesión cosificada, sino el maltrato físico, psicológico y el feminicidio, como un hecho natural que costó penalizar como un crimen y que por mucho tiempo estuvo justificado para “lavar” el honor del hombre y lo que es más grave, que sigue costando cantidad de movilizaciones de mujeres alrededor del mundo, para poner en la palestra este fenómeno de graves implicaciones sociológicas, que tiene sus especificidades en cada contexto y que ha popularizado la consigna de “Ni una Menos” en diversas latitudes: nada más actual!

A manera de reflexión, pareciera un hecho natural que la discriminación sea una condición intrínseca de la mujer, así como su minusvalía para ejercer cargos de poder en diferentes ámbitos, donde la principal toma de decisiones sigue en manos de los hombres fundamentalmente, sin obviar el nivel de participación que aparenta darle la sociedad actual en algunos países, pero que no ha podido cumplir con la gran demanda mundial de igualdad de género y equidad en el poder, que implica remover desde lo más profundo, los cimientos de una sociedad en crisis que requiere una transformación imprescindible. En este sentido, la lucha de la mujer coincide con la necesidad de confrontar todo tipo de discriminación, desde la perspectiva del antecedente de esclavizada por su género, que de muchas maneras la puede llevar a comprender la terrible consecuencia de la supremacía del hombre blanco dominador, que se ha proyectado como “raza superior” aún cuando la raza humana sea única, apenas diferenciada por los fenotipos de cada región del planeta. Visto así, la mujer puede ser un símbolo de equidad, de justicia y de la paz que requiere con urgencia nuestra sociedad, pero cuando sea plenamente consciente de lo que representa históricamente. Sirva para la reflexión de todas y todos.

Por ahora, me complace que muchos hombres se hayan declarado “Feministas” y se empeñen en serlo; que en algunos países haya aumentado la participación política de la mujer incluso desde la presidencia, junto a la convicción de much@s de que en aquellos espacios donde ha tenido lugar una mayor equidad de género, los avances hacia la construcción de una nueva sociedad, son más promisorios… Aquí les dejo ésto, hasta un nuevo encuentro.

 

 

Obdulia Molina, Afrodescendiente-1Obdulia Molina Jara

Soy escritora de prosa, cuentos y poesía, estoy profundamente identificada con la madre África, y con la lucha contra el racismo y la discriminación de cualquier tipo; mi poesía está identificada con esa lucha y me encantaría compartirla; tengo 66 años, estoy jubilada y me he dedicado más que todo a escribir lo que me gusta, esposa y madre de afrodescendientes. De Venezuela.

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