
El verano suele presentarse como el momento perfecto para «desconectar» y consumir destinos paradisíacos. Sin embargo, detrás de las postales tropicales y las playas de ensueño, muchas comunidades afrodescendientes locales y del Sur Global enfrentan las consecuencias del extractivismo vacacional: un modelo que encarece la vida, privatiza los recursos y reduce su cultura a un mero producto de consumo exótico.
Si quieres que tus viajes de este año dejen de ser una extensión de la mirada colonial y se conviertan en un acto de respeto y conciencia, ten en cuenta estas 5 claves:
1. Elige dónde dejas tu dinero: Apoya la soberanía económica local
El turismo de masas suele beneficiar a grandes corporaciones transnacionales y cadenas de hoteles all-inclusive que exprimen los recursos del territorio y pagan salarios precarios.
- La acción alternativa: Rompe el circuito corporativo. Hospédate en posadas familiares, come en negocios locales y compra directamente a artesanos y productores afrodescendientes. Asegurarte de que tu impacto económico se quede en la base de la comunidad es el primer paso para una redistribución justa.


2. Las personas no son el paisaje: Practica el consentimiento ético
El consumo exótico tiende a infantilizar o folclorizar a las poblaciones afrodescendientes, tratándolas como si fueran parte de la decoración o un «atractivo turístico» más para fotografiar.
- La acción alternativa: Nadie es el telón de fondo de tus redes sociales. No saques fotos a personas, a sus viviendas o a las infancias locales sin un permiso explícito y respetuoso. El viaje debe basarse en la horizontalidad y el reconocimiento mutuo, no en la captura de imágenes para validar un estatus de viajero «consciente».


3. Escucha la historia contada por sus propios guardianes
Muchas guías de viaje tradicionales romantizan el territorio o borran los procesos históricos de resistencia, cimarronaje y lucha comunitaria de las poblaciones locales.
- La acción alternativa: Si vas a contratar un recorrido histórico, un tour ecológico o una experiencia cultural, asegúrate de que los guías sean personas de la propia comunidad. La memoria histórica y el relato de su realidad presente deben ser narrados en primera persona, respetando su derecho a contar su propia historia.


4. Consume recursos, no los agotes: Respeta los límites del territorio
El turismo extractivista opera bajo la lógica de que pagar por un servicio da derecho al consumo ilimitado, lo que a menudo colapsa los servicios de agua, energía y gestión de residuos en comunidades costeras o rurales.
- La acción alternativa: Viaja con la conciencia de que tus comodidades temporales no pueden construirse a costa del racionamiento de los habitantes locales. Modera el uso del agua y la electricidad, minimiza tus residuos y entiende que los bienes comunes del territorio pertenecen a quienes lo habitan todo el año.

5. Cambia la mentalidad de conquista por la de invitada
La mirada colonial asume que el viajero del norte global tiene derecho a acceder a cualquier espacio, experiencia o conocimiento simplemente por haber pagado un billete.
- La acción alternativa: Entiende que eres una invitada en un territorio ajeno. Esto implica respetar los espacios privados, sagrados o de organización comunitaria que no están abiertos al público general, y asumir que no todo está en venta ni diseñado para el entretenimiento del turista.
El turismo decolonial no consiste en dejar de viajar, sino en desmontar el privilegio de la mirada que consume y conquista, sustituyéndolo por un intercambio humano real, consciente y políticamente responsable.

Viajar puede seguir siendo un placer, una forma de aprendizaje y un puente entre culturas. La diferencia la marca la postura con la que se cruza esa frontera. Quien decide informarse antes de partir, repartir su dinero con justicia, pedir permiso antes de fotografiar y caminar por un territorio ajeno con humildad, transforma su viaje en un gesto de reciprocidad real. Este verano, la verdadera desconexión no está en aislarte del mundo, sino en conectar con él desde el respeto, dejando atrás siglos de mirada colonial para construir, allá donde pises, una relación horizontal y consciente con las comunidades que te reciben.
Redacción Afroféminas

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