
Afeni Shakur está de pie en la sala del tribunal del Condado de Nueva York. Es septiembre de 1970. Tiene veintitrés años, ningún título en derecho, y un embarazo que empieza a notarse bajo la ropa. Frente a ella, un equipo completo de fiscales del Estado de Nueva York. Detrás, la maquinaria del FBI y su programa de contraespionaje COINTELPRO, diseñado para destruir al movimiento negro desde dentro. La acusan de conspirar para volar estaciones de policía, grandes almacenes y el Jardín Botánico del Bronx. Enfrenta 156 cargos y una condena potencial de 300 años de prisión. La fianza se ha fijado en 100.000 dólares por cada acusado. No hay dinero para abogados. Así que Afeni decide defenderse a sí misma.
Esta imagen, que parece sacada de una película, es el momento más conocido de su vida. La serie documental Dear Mama, estrenada en FX en 2023 y dirigida por Allen Hughes, devolvió su figura al centro del debate público. Afeni aparece en ella como lo que siempre fue más allá de ser la madre de Tupac Shakur, el rapero asesinado en 1996 cuya música sigue marcando generaciones. Afeni fue una intelectual, una revolucionaria, una superviviente.
Nació como Alice Faye Williams el 10 de enero de 1947 en Lumberton, Carolina del Norte, un pueblo del Sur profundo donde la segregación racial lo impregnaba todo. Su padre, Walter Williams Jr., era camionero. Su madre, Rosa Belle, trabajaba en casa. Afeni recordaba su infancia con rabia contenida. En sus propias palabras, creció resentida con su padre porque era violento con su madre, y pensaba que su madre era débil por no enfrentarlo. A los once años, Rosa Belle tomó a sus dos hijas y huyó al Bronx, en Nueva York. Allí comenzó otra vida igual de precaria.
En el Bronx, la joven Alice mostró talento académico. Escribía para el periódico escolar, ganó un premio de periodismo por el que recibió felicitaciones del alcalde Robert F. Wagner, y aprobó los exámenes de acceso a dos de los institutos más prestigiosos de la ciudad. Eligió el High School of Performing Arts porque creía que los artistas tenían espíritu libre. Duró un semestre. No podía pagar el material escolar. Se sentía fuera de lugar. Abandonó.
Lo que vino después fue la calle. Se unió a una pandilla femenina en Harlem, las Disciple Debs. Buscaba protección, algo que nunca había tenido. «Todo lo que quería era sentirme segura», diría años después. «Eso es lo que toda mujer quiere. Sentirse a salvo». Fue en esa época cuando empezó a consumir cocaína, una adicción con la que lucharía durante décadas.

El giro llegó en 1968, cuando escuchó hablar a Bobby Seale, cofundador del Partido Pantera Negra, en una esquina de Harlem. Tenía veintiún años. Cambió su nombre a Afeni Shakur. Afeni significa «amada por el pueblo» en yoruba. Shakur significa «agradecido» en árabe. Se casó con Lumumba Shakur, líder de la sección de Harlem de los Panteras, y se convirtió ella misma en líder. Reclutaba nuevos miembros, coordinaba el programa de desayunos gratuitos para niños, organizaba huelgas de alquiler contra caseros abusivos, redactaba artículos para el boletín del partido.
«Nunca en mi vida había conocido hombres que no maltrataran a las mujeres», escribió en su biografía, publicada en 2004 con la periodista Jasmine Guy. «Ellos canalizaron mi rabia. Educaron mi mente y me dieron dirección. Con esa dirección llegó la esperanza, y los amé por darme eso. Porque nunca antes había tenido esperanza en mi vida».
El 2 de abril de 1969, a las cuatro de la madrugada, la policía de Nueva York ejecutó redadas simultáneas en los domicilios de veintiún miembros del Partido Pantera Negra. Entre los detenidos estaban Afeni y Lumumba Shakur. Los cargos eran tan numerosos como inverosímiles. El caso, conocido como Panther 21, se convertiría en el juicio más largo y costoso en la historia del estado de Nueva York hasta entonces.
Afeni pasó casi dos años en la Women’s House of Detention, la prisión de mujeres de Manhattan, frente a Greenwich Village. Fue allí donde, según ha documentado el historiador Hugh Ryan en su libro The Women’s House of Detention (2022), Afeni estableció vínculos profundos con otras presas, incluidas mujeres queer. En sus propias palabras, recogidas en el periódico del Partido Pantera Negra, ella «comenzó a relacionarse con las hermanas gays en la cárcel, a entender su opresión, su rabia y la fuerza en ellas y en toda la gente gay». Tras su liberación, participó en talleres organizados por el Gay Liberation Front y abogó contra la homofobia dentro del movimiento Pantera. Su relación con Carol Crooks, una activista negra y lesbiana que conoció en prisión, ha sido documentada por varios investigadores. De hecho, el primer nombre de Tupac al nacer fue Lesane Parish Crooks, en honor a Carol.
El juicio comenzó en octubre de 1970. Afeni fue la única de los acusados que actuó como su propia abogada. Realizó su propia investigación legal, preparó sus propios interrogatorios, y se enfrentó a los fiscales con una elocuencia que dejó perplejos a quienes la observaban. En un momento crucial, contrainterrogó al detective Ralph White, uno de los tres agentes infiltrados por la policía de Nueva York en el partido. Afeni sospechaba de él desde hacía tiempo porque solía incitar a la violencia. Le hizo admitir bajo juramento que él y sus compañeros infiltrados habían organizado la mayoría de las actividades ilegales de las que se acusaba al grupo. Le preguntó si había traicionado a la comunidad negra. Él respondió que sí.
«Era joven. Era arrogante. Y fui brillante en el tribunal», recordó Afeni años después. «No habría podido ser brillante si hubiera pensado que iba a salir de la cárcel. Fue porque pensé que era la última vez que podría hablar. La última vez antes de que me encerraran para siempre».
El 13 de mayo de 1971, el jurado deliberó durante apenas cuarenta y cinco minutos. El juez pronunció «no culpable» 156 veces seguidas. La absolución de los Panther 21 expuso ante la opinión pública las tácticas ilegales del FBI y la policía. Un mes después, el 16 de junio de 1971, Afeni dio a luz a su hijo. Lo llamó inicialmente Lesane Parish Crooks. Un año más tarde, lo rebautizó como Tupac Amaru Shakur, en honor al líder indígena que encabezó una rebelión contra los españoles en Perú en el siglo XVIII. Su padrino fue Geronimo Pratt, otro Pantera Negra encarcelado injustamente durante 27 años. Su madrina fue Assata Shakur, la revolucionaria exiliada en Cuba que moriría en 2025.





Afeni no volvió al Partido Pantera Negra tras el juicio. Trabajó como asistente legal en el South Bronx Legal Services, ayudando a otras personas encarceladas. En 1975 se casó con Mutulu Shakur, con quien tuvo a su hija Sekyiwa. Se divorciaron en 1982. A principios de los años ochenta, Afeni cayó en la adicción al crack. Vivió de la asistencia social. Se mudó con sus hijos a Baltimore y luego a California, tratando de escapar de sí misma. En 1989, Tupac abandonó el hogar familiar a causa de la adicción de su madre. Pasaron años sin hablarse.
En 1991, Afeni regresó a Nueva York y comenzó a asistir a reuniones de Narcóticos Anónimos. Logró la sobriedad. Se reconcilió con su hijo. En 1995, Tupac publicó «Dear Mama», una canción que reconocía los problemas de adicción de Afeni al tiempo que expresaba un amor incondicional. «Incluso siendo adicta al crack, mamá, siempre fuiste una reina negra, mamá. Finalmente entiendo que para una mujer no es fácil criar a un hombre. Siempre estuviste comprometida, una madre soltera pobre viviendo de la asistencia social, dime cómo lo hiciste. No hay manera de devolverte todo, pero el plan es demostrarte que entiendo, eres apreciada».
Un año después, en septiembre de 1996, Tupac fue asesinado en Las Vegas. Tenía veinticinco años. Afeni quedó devastada, pero canalizó su dolor en trabajo. Fundó Amaru Entertainment para gestionar el legado musical de su hijo. Creó la Tupac Amaru Shakur Foundation, dedicada a ofrecer programas artísticos para jóvenes. Abrió el Tupac Amaru Shakur Center for the Arts en Stone Mountain, Georgia. Supervisó la publicación de álbumes póstumos, libros y documentales. Luchó en los tribunales para proteger el catálogo de su hijo de sellos discográficos que querían explotarlo.
En 2004, se casó con Gust Davis Jr. Ese mismo año se publicó su biografía, Afeni Shakur: Evolution of a Revolutionary. Viajó por Estados Unidos dando conferencias sobre superación personal y activismo. En febrero de 2009, pronunció el discurso principal en la conmemoración del Mes de la Historia Negra en la Universidad de Vanderbilt.
Afeni Shakur murió el 2 de mayo de 2016 en el condado de Marin, California, tras sufrir un paro cardíaco. Tenía sesenta y nueve años. La noticia de su muerte generó una ola de tributos en todo el mundo. Para muchos, ella había sido invisible durante demasiado tiempo, eclipsada por la figura de su hijo. La realidad es que Tupac fue quien fue porque su madre le enseñó a serlo. Ella le dio los libros, la poesía, la conciencia política, la rabia transformada en palabra. La madre parió al hijo, y el hijo inmortalizó a la madre.
Hay una imagen que condensa todo lo que fue Afeni Shakur. Una mujer negra, pobre, sin formación legal, embarazada, de pie frente al aparato judicial de un Estado que quería destruirla. Una mujer que ganó.
Redacción Afroféminas

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