martes, junio 23

La Casa Encendida programa voces de la diáspora africana, Palestina e Irán este verano

La Terraza Magnética 2026 vuelve a La Casa Encendida de la Fundación Montemadrid con una propuesta que cartografía la noche desde sus márgenes más potentes. Del 26 de junio al 1 de agosto, el ciclo propone cine los viernes y conciertos los sábados al atardecer, al aire libre, bajo el lema Cartografías de la noche: la noche como territorio de tránsito, pérdida y transformación.

El programa se extiende también a Casa San Cristóbal y se enmarca en el proyecto TMLAB, cofinanciado por la Unión Europea.

Conciertos: voces de la diáspora y la experimentación

Los conciertos de los sábados están comisariados por Acacia Ojea y reúnen algunas de las propuestas más singulares de la escena experimental internacional. Abre el ciclo el 27 de junio la artista palestina Bint Mbareh, cuya música construye narrativas de celebración y resistencia mezclando ritmos electrónicos con memorias sonoras del mundo árabe. Su trabajo entiende el sonido como un archivo vivo atravesado por historias de desplazamiento, territorio e identidad, y ha sido presentado junto a TBA21 en espacios como la Tate Modern o el Unsound Festival.

El 4 de julio actúa Violeta García, violonchelista argentina y cofundadora del sello discográfico TVL-REC, dedicado a la publicación de música nueva y experimental latinoamericana. Su práctica expande el instrumento más allá de sus límites clásicos hacia territorios de improvisación y noise experimental.

El 11 de julio llega Ava Rasti, artista iraní que construye paisajes sonoros donde el ambient y el drone se cruzan con una sensibilidad narrativa profunda. Pianista y bajista, Rasti trabaja desde 2020 en la intersección entre la música clásica contemporánea y la electrónica, y ha compuesto bandas sonoras para películas presentadas en la Berlinale. Su trabajo más reciente, The River, fue publicado por el sello postclásico 130701 de FatCat Records.

El 18 de julio es el turno de RenzNiro, artista y productor de Manchester que se mueve en los márgenes del grime, género nacido en el este de Londres que combina rap, electrónica y ritmos acelerados. Su propuesta mezcla producción electrónica subversiva con una escritura afilada sobre la fe, la identidad y el crecimiento personal.

El 25 de julio actúa Amanda Mur, compositora cántabra que plantea un diálogo entre texturas sintéticas y orgánicas desde un territorio de fusión y transculturalidad, con influencias que van desde los órganos de iglesia hasta la música contemporánea de concierto. Ha presentado obras en el Auditorio Nacional de Música y el Teatro de la Zarzuela.

Cierra el ciclo el 1 de agosto Adrasha, artista sonora y performer de origen etíope afincada en Barcelona, cuyo trabajo es especialmente relevante para quienes seguimos las músicas de la diáspora africana. Sus sets fusionan géneros como el Gqom —nacido en Durban—, el Singeli —surgido en los barrios populares de Dar es Salaam— y el afro-punk con la electrónica experimental contemporánea. Formada en Relaciones Internacionales, Adrasha investiga la música como archivo vivo y explora la complejidad de las experiencias diaspóricas a través de la memoria colectiva.

Cine: noches de deseo, memoria y transformación

Los viernes el ciclo propone un recorrido cinematográfico por la noche desde ángulos muy distintos. Abre el 26 de junio con Noche en la tierra de Jim Jarmusch (1991), un retrato de encuentros nocturnos en taxis de cinco ciudades. El 3 de julio se proyecta Retrato de una alcohólica. Billete sin retorno de Ulrike Ottinger (Alemania, 1979), parte de la Trilogía de Berlín de la directora alemana.

El 10 de julio llega Una chica vuelve sola a casa de noche de Ana Lily Amirpour (2014), el primer western vampírico iraní, rodado en blanco y negro con influencias de Sergio Leone y David Lynch. El 17 de julio se proyecta Angel’s Egg de Mamoru Oshii (Japón, 1985), obra de culto del anime experimental con diseño visual de Yoshitaka Amano. El 24 de julio, Largo viaje hacia la noche de Bi Gan (China, 2022), una película que se adentra en los espacios inconexos de la memoria. Y el 31 de julio, The African Desperate de Martine Syms (2022), una sátira del mundo del arte contemporáneo que ya hemos recomendado en Afroféminas por su mirada crítica sobre la experiencia de las mujeres negras en los espacios culturales hegemónicos —puedes leer más sobre este tipo de narrativas en nuestra sección de cine y cultura negra.

En Casa San Cristóbal, el programa se amplía con dos películas de vampiros para públicos distintos: Petit Vampire de Joann Sfar (Francia, 2020, 23 de julio) y Abierto hasta el amanecer de Robert Rodríguez (Estados Unidos, 1996, 30 de julio).

La Terraza: un jardín en las alturas

Los conciertos y proyecciones tienen lugar en La Terraza de La Casa Encendida, un jardín natural en una azotea ubicada entre Lavapiés y Arganzuela, con vistas y cafetería. Además, este verano La Casa Encendida funciona como oasis climático con programación para todas las edades: juegos de mesa, biblioteca, espacio para primera infancia, exposiciones gratuitas y la cafetería Refugio, proyecto social impulsado junto a CEAR.

Para quienes seguís en Afroféminas la agenda cultural con perspectiva antirracista y feminista, os recomendamos especialmente los conciertos de Bint Mbareh y Adrasha, y la proyección de The African Desperate.

Toda la información en lacasaencendida.es

Redacción Afroféminas



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