lunes, enero 19

El Día de Martin Luther King Jr. en Estados Unidos: cuarenta años de conmemoración y disputa por su legado

Cada tercer lunes de enero, Estados Unidos se detiene para honrar al pastor baptista de Atlanta cuyo liderazgo en el movimiento por los derechos civiles transformó la historia del país. En 2026 se cumplen cuarenta años desde la primera celebración federal de esta fecha, un aniversario que invita a revisar cómo nació esta conmemoración y qué tensiones persisten en torno al significado de su figura.

La idea de un festivo nacional en honor a King surgió apenas cuatro días después de su asesinato el 4 de abril de 1968 en Memphis. El congresista demócrata John Conyers, de Michigan, presentó el primer proyecto de ley, que encontró una resistencia feroz durante quince años. La oposición argumentaba el coste económico y la tradición de no conceder ese honor a ciudadanos particulares. En 1979, con el apoyo del presidente Jimmy Carter y 300.000 firmas, el proyecto llegó al pleno de la Cámara. Perdió por cinco votos.

El impulso definitivo vino de una alianza entre activismo y cultura popular. El músico Stevie Wonder compuso en 1980 la canción Happy Birthday como himno de la campaña. Junto a Coretta Scott King, viuda del líder y fundadora del King Center en Atlanta, reunieron seis millones de firmas. En enero de 1983, más de 100.000 personas marcharon hacia el Monumento a Washington exigiendo la aprobación de la ley.

El debate en el Senado fue áspero. El senador republicano Jesse Helms, de Carolina del Norte, presentó un dosier de 400 páginas acusando a King de vínculos comunistas, el mismo argumento que el FBI había utilizado para perseguirlo en vida. El senador Daniel Patrick Moynihan arrojó el documento al suelo y lo pisoteó, calificándolo de inmundicia. El 19 de octubre de 1983 la ley fue aprobada por 78 votos contra 22.

Ronald Reagan firmó la ley el 2 de noviembre en la Casa Blanca con Coretta Scott King a su lado, pese a haber sido un opositor declarado. En una carta privada escribió que el apoyo al festivo se basaba en una imagen de King, no en la realidad. Cuando un periodista le preguntó por las acusaciones de Helms, respondió que lo sabríamos en treinta y cinco años, cuando se desclasificaran los archivos del FBI. Según el historiador Christopher Petrella, su firma formó parte de una estrategia para cooptar el legado de King y vaciarlo de contenido radical.

La primera celebración nacional tuvo lugar el 20 de enero de 1986. Aquel día, solo diecisiete estados habían adoptado el festivo. Arizona lo rechazó en referéndum en 1990 y perdió la sede del Super Bowl de 1993, con un coste estimado de 500 millones de dólares. New Hampshire fue el último estado en sumarse, en el año 2000.

En Alabama y Mississippi, el festivo nació unido al Robert E. Lee Day, una conmemoración del general confederado cuyo cumpleaños cae el 19 de enero. Ambos estados celebran conjuntamente al líder de la lucha contra los vestigios de la esclavitud en Estados Unidos y al comandante de los ejércitos que la defendían. Los intentos legislativos para separar ambas fechas han fracasado repetidamente. En 2025, el representante demócrata Kabir Karriem presentó una vez más un proyecto de ley en Mississippi que no llegó a votación.

En 1994, el presidente Bill Clinton firmó la ley que convirtió el MLK Day en un Día Nacional del Servicio, promovida por el congresista John Lewis. La idea era que la fecha no fuera un día de descanso sin más, sino una jornada de acción comunitaria. Desde entonces, millones de voluntarios participan cada enero en proyectos de educación, salud y vivienda. Filadelfia, donde nació la iniciativa en 1996, sigue siendo el epicentro de estas actividades.

Las conmemoraciones de 2026 se extienden por todo el país con marchas, desayunos de oración, conciertos y actos académicos. En Atlanta, la Historic Ebenezer Baptist Church, donde King predicó junto a su padre, acoge el servicio conmemorativo oficial. El King Center ha elegido como tema Misión posible II: construir comunidad, unir una nación por el camino de la no violencia.

Junto a las celebraciones oficiales persiste una corriente crítica que denuncia el suavizamiento del legado de King. El pastor que en 1967 condenó la guerra de Vietnam como una aberración moral, que denunció el capitalismo como un sistema generador de pobreza y que organizó la Campaña de los Pobres para exigir una redistribución radical de la riqueza ha sido reducido a una frase del discurso I Have a Dream. Como escribió la teóloga Candace Benbow, blanquear su legado sirve para aliviar la conciencia de un país que prefiere creer que ya es posracial.

King murió con un índice de aprobación del 25%. El FBI lo consideraba el hombre más peligroso de América. Hoy, el 96% de los estadounidenses valora positivamente su figura. Entre esas dos cifras hay cuarenta años de conmemoración institucional, pero también de disputa por el sentido de su lucha. Cada tercer lunes de enero, esa disputa vuelve.

Marián Cortés Owusu

Pedagoga



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