¿Negras o afrodescendientes? por Shirley Campbell Barr

No había querido hasta ahora  entrar  en este debate sobre ser negra o afrodescendiente al cual me vienen invitando con insistencia desde hace un tiempo para acá. Estas auto-denominaciones sin embargo,  me tocan  directamente porque las he asumido, y  me he declarado poética y públicamente “Rotundamente Negra” y  lo he manifestado  una y otra vez  poética e irreverentemente “Porque me da la gana”.   

La verdad sin embargo,  es que tiendo a mantenerme al margen de estas discusiones que para mí, no conducen a ninguna parte, no solo porque  promueven encasillamientos, divisiones  y rupturas, sino que además, ningún favor le hacen a la construcción de nuestros movimientos alrededor del mundo.  Por el contrario,  creo que con estas polémicas, a menudo innecesarias,  le hacemos un servicio al juego orquestado por el colonialismo cuyo objetivo es la profundización de  las diferencias y  de las divisiones ya existentes  dentro de nuestros movimientos.

Y es que para nadie es un secreto, que en el curso de los últimos  500 años,  hemos  sido nombrados y etiquetados  con  denominaciones y apelativos  que los “otros” han escogido e impuesto sobre “nosotros”. Fuimos negados de llevar  nuestros propios nombres,  de establecer nuestras propias definiciones y de ser seres humanos portadores naturales de derechos,   con las consecuencias  históricas por demás conocidas.  En algunos de nuestros países, se establecieron  sofisticadas listas que  jerarquizaban  a los descendientes de africanos según tonalidades  de piel y/o mezclas raciales. Era de acuerdo a la posición que ocuparan en esa escala, que  eran sujetos de determinados  derechos o favores particulares o les eran negados algunos  de sus derechos básicos.

La llegada de los europeos al continente africano  convirtió  seres humanos  en “negros”.  Previo a este nefasto acontecimiento  el continente africano estaba poblado por personas con diversas tonalidades de piel y  agrupadas geográfica, cultural  o  étnicamente.  Los africanos no sabían  que eran  negros hasta que entraron en contacto con los europeos. A partir de entonces,  la denominación “negro” o “negra”  significó  deshumanización,  mercancía  y todo lo que implicó  el proceso de trata,  esclavización y la subsecuente marginalización de las poblaciones de origen africano  en el nuevo mundo.   El término negro entonces conllevó  una  profunda carga ideológica  negativa  que fue colocada sobre las espaldas de esta población y que fue sustentada  con argumentos seudocientíficos,  leyes diversas y mantenida por siglos, historia por todos conocida.

Me preguntan si me llamo negra o afrodescendiente? Y yo respondo que llamo a mi misma “como me da la gana”.  Porque mi historia,  las luchas de liberación sostenidas por mis ancestros y  las luchas que seguimos librando, me otorgan el derecho de decidir la forma como quiero ser llamada. Soy negra,  porque me identifica con el  término.  Es un término del cual me apropie y porque ya ha sido resignificado y habla de una historia de opresión y de lucha de la que soy parte y que me define hoy como parte de una comunidad global. Y si quiero seguir llamándome negra, es mi prerrogativa. Porque para muchos auto definirse como negro o negra, se ha constituido en un acto de afirmación política y  está asociado no solamente con pertenencia étnica,  sino que está revestido de una alta dosis de conciencia y activismo. Soy la mujer negra que quiero ser y respondo a los dictados de mi conciencia.

Soy afrodescendiente porque  este término es el producto de la concertación y porque me da la oportunidad de pertenecer.  Porque los seres humanos necesitamos pertenecer. Necesitamos ser parte de algo mucho mayor que nosotros para sentirnos de alguna forma validados. Porque la mayoría de nosotros crecimos “sin madre”, sin antecedentes, que es como crecer sin nada, sin raíces y sin referentes.  Porque cuando yo crecía nunca pertenecí. Ahora puedo contarle a mis hijos una historia asociada a un gran continente que se llama África. Porque ahora sé de dónde vengo y entiendo que mi historia tiene un valor que quiero transmitir y propagar y heredar. Porque me siento orgullosa de representar esa legado maravilloso.  Porque quiero ser parte de cualquier término que me defina como militante por la igualdad, por el  respeto a las diversidades, por  igualdad de oportunidades,  por  la lucha por los derechos básicos de todos los seres humanos y que implique mi derecho a ser lo que yo quiero ser.

Soy partidaria de cualquier término que nos defina en el marco de una hermandad Universal, que nos convoque a abrazar esa comunidad ancestral y nos invite a caminar juntos hacia los objetivos de libertad, de participación  e igualdad plena. Para mi, cualquiera que sea el término:   negra, afrodescendiente, afro latina, afro costarricense, etc., me identifican.

En mi opinión, no debemos perder el norte  y dejar que otros lucren de esta discusión. Enfoquémonos en lo que es realmente importante, busquemos puntos de encuentro y construyamos a partir de ellos.  Hay quienes usufructúan de esta polémica y no son necesariamente quienes se alegran de ver mejorar  en las condiciones de los afrodescendientes/negros. Por el contrario, son esos mismos,  quienes de una u otra forma se han encargado de atizar y  colocar obstáculos en detrimento de nuestras  luchas. No les hagamos el juego. Nuestras comunidades están sedientas de cuestiones que edifiquen y que aporten al mejoramiento de sus condiciones de existencia, y es en esa dirección que tenemos que dirigir nuestras discusiones.

Shirley Campbell Barr

Enero 2015 

19 comentarios en “¿Negras o afrodescendientes? por Shirley Campbell Barr

  1. Sigo muy de cerca sus lineas de pensamiento, su sólida autodeterminacion y clara idea de identificación y definición de si mismos.Indudablemente hay un despertar en la conciencia de una minoría, que ojala y a través de esta Revista pueda llegar a aquellos que siguen muy confundidos y altamente perturbados…..

  2. Nunca mejor dicho. Quien es consciente de su historia y decide heredarla no le tiene miedo ni pavor al nombre con el que le tilden. Negra, afro, afrodescendiente, morena, chocolate, café. Cada una de esas palabras entierro una historia. La historia es nuestro ayer. De dónde vengo, en dónde estoy y hacia dónde voy , dudas existenciales de todos los tiempos, cuanto mejor sepas dar respuesta estas cuestiones mejor aprenderás a vivir más que sobrevivir.

    • Nunca mejor dicho. Quien es consciente de su historia y decide heredarla no le tiene miedo ni pavor al nombre con el que le tilden. Negra, afro, afrodescendiente, morena, chocolate, café. Cada una de esas palabras encierra una historia. La historia es nuestro ayer. De dónde vengo, dónde estoy y hacia dónde voy , dudas existenciales de todos los tiempos, cuanto mejor sepas dar respuesta estas cuestiones mejor aprenderás a vivir más que sobrevivir.

  3. a mi me parece una tonteria decir afro no se que. si has nacido en españa eres español, seas del color que seas. luego por tus rasgos te podran decir gitano, moro, arabe, asiatico. pero no eres asiatico-italo-español-visigodo-germanico. esas tonterias me parecen un complejo

  4. Para mi el termino “afro-descendiente” no es apropiado. En términos explícitos lo que hace el termino afrodescendiente es decir: Todos los negros del mundo son la misma cosa. Si los coges a todos y los metes en una isla ellos se entienden porque tienen mucho más en común de lo que los distingue. Mentira, mentira, mentira, mentira. Toma una pareja de hombre y mujer del Congo, otra de Australia (de la tribu de los Negritos), De India (donde están los hombres con la concentración más alta de melanina, y otra Negro Americanos y finalmente otra de Negros Puertorriqueños. Esta gente no va a tener casi nada en común. No tendrán un lenguaje común, ni comida común, ni patrones culturales comunes, casi nada en común. Al estar solos en una isla y sin tener un gobierno razalisado y mayormente blanco, ya no tendrían ni siquiera la misma lucha.

    Los negros del mundo no tienen una cultura común. Los negros del mundo no necesariamente tienen una historia genética común (el congones, el indio y el de la isla australiana no tendrán afinidad genética alguna). Ahora si hay una cosa que todos tenemos que en enfrentar en nuestros distintos y propios paíces, el discriminen de piel por ser Negros. ¿Cuantas Miss Universo de Chile, Puerto Rico, Republica Dominicana, India, Australia, EU son Negras? ¿Esto quiere decir que estos paices no hay negras? ¿O que estos en estos paices las negras no son tan hermosas como para ganar una corona de belleza?

    Las definiciones son importantísimas. NOs ayudan a definir donde están los problemas que queremos trabajar y quienes sufren de ellos. Yo no sufro racismos por ser Puertorriqueña en Puerto Rico. Yo sufro racismo porque me hablan en ingles en la calle y en mi mismo país hay gente que me identifica como una posible extranjera. ¿Eso lo padece un Dennise Quiñones en PR? No! ¿Porqué no si también es una Puertorriqueña en Puerto Rico? Porque hay una categoría socialmente construida en la sociedad puertorriqueña que nos separa. Identificar esas categorías y tomar un lado en ellas (no intentar mantenerse neutral al respecto) es importante. Por eso estoy totalmente en desacuerdo con este articulo.

    • Totalmente de acuerdo con Kathy. En historia es un anacronismo aplicar problemas y categorías identitarias del presente al estudio del pasado. Y un problema que se deja de lado es qué pasa con el mestizaje al que solo se concibe como propio de indios y blancos. Y qué pasa con los negros que se mestizaron racial y culturalmente?

  5. Nos llamamos negros o negras…, porque tal postura nos permite reivindicar las luchas de liberación sostenidas por mis ancestros, epónimos negros americanos y europeos, así como las luchas que seguimos librando, nos otorgan el derecho de decidir la forma como quiero ser llamada. Somos negros o negra, porque nos identificamos con el término. El cual lo internalizamos, apropiamos, además que ha sido resinificado y cada vez que me llaman negro o negra, siento mis legado se impone y me hace apoderarme de su paciencia para comprender que el que me lo dice como un apelativo negativo, me hace recordar de una historia de opresión que la tengo marcada en piel y de lucha, de la que soy parte y que me define como parte de las américa y de la Europa de hace quinces centurias, reforzándoseme en mí, ese orgullo de llevar esa carimba que ahora el término afro descendiente quiere esconder y negar para oscurecer la participación de los africanos en el Sistema de la Trata Negrera y me sigo reconociendo como negro/negra, americano y caribeño, porque tal reconocimiento, se ha constituido en un acto de afirmación política, social, ideológico y cultural que se encuentra asociado, no solamente a mi sentido de identidad americano, sino que está revestido de una alta dosis de conciencia y activismo.
    Y no me reconozco •afro descendiente”, porque ya mi piel no siente la africanidad, porque siento que los africanos nunca nos quisieron y reconocieron como humanos o hermanos y porque, a pesar de que necesitamos tener sentido de pertinencia, la descendencia de nuestra herencia histórica se desarrolló sin sujetos sociales universales (padre o madre) para dejarnos unos shermacios, donde nuestros descendientes se desarrollaran (hijos e hijas) y tuvo que recrearse con sustitutos, que es como crecer sin nada, sin raíces y sin referentes históricos;, del cual, nos sentimos orgullosos, porque no solamente son negros y negras que acompañan nuestra piel, sino tambiíndigena y europeos que hacen parte de lo que soy y delo que me define como negro o negra y porque comprendo que toda esa herencia, tiene un valor, que puedo transmitir y difundir, sin que me impongan la etiqueta de lo africano.

  6. Nací en Panamá. Soy panameño. Mucha gente me describe físicamente como un chino, asiático, oriental. Cuando me preguntan qué soy, les respondo desde la perspectiva jurídica: nací en Panamá, soy panameño. Una cosa es “ser” y otra “sentirse”. Un individuo es su nacionalidad. Socialmente, un individuo puede sentirse “como le da la gana”. He elegido pronunciarme primero jurídicamente, porque la nacionalidad es algo que puedo compartir con el resto de la población de mi pais y decirles, somos iguales. Luego, cuando quieren saber de mis facciones físicas, les digo a manera explicativa y entre paréntesis: panameño (de ascendencia china), (descendiente de chinos (de cuarta generación)).

    Algunos grupos privados se autodenominan “chinos panameños”. Para mí es un término ambiguo, que crea confusiones y falsos sentimientos de identidad. Se confunde nacionalidad con etnicidad, incluso, los que nacen en Panamá les quieren seguir llamando chinos. Prefiero utilizar más palabras (estamos en la era digital) para expresar quién soy. Lo expreso tratando de ser empático con los demás.

    • Creo que Gloria toma el debate a la ligera y se olvida (al igual que los panelistas y comentaristas) que de África salieron negros y negras, no salieron africanos/africanas, porque estos estaban, encargados del negocio de intercámbialos a los bracos negreros europeos. Creo que debemos enarbolar la inteligencia de estos seres humanos, tratados y desarraigados por los mismos africanos, como animales para ser utilizados solamente para el trabajo duro, a los cuales se le quitaba hasta el discernimiento y se con vertían en a propiedad de quienes los compraban en tierra europea o americana (PROCESO DE ESCLAVITUD) y al parecer se están olvidando que mientras África, nos quitó nuestra identidad ancestral, América, no las dio, además nos convirtió en ciudadano con una geografía espacial diferente. Es doloroso ver a los comentaristas y a los panelistas y se puede notar que no se reconocemos como negros y negras americanos/caribeños y lo más triste, es que en el discurso expresado, esconden esta realidad que es americana y europea, que no es africana, porque en África se dio el Proceso de Desarraigo y lo único que nos unía a África, casualmente, fue este impío, inhumano, de lesa humanidad que lo hemos denominado, PROCESO DE DESARRAIGO, donde africanos les quitaron su identidad africana a otros africanos y los convirtieron en negros/negras para diferenciarlos de ellos. Me pregunto ¿Cómo me puedo llamar Afro descendiente y olvidar este pasado?, porque no son dos días, son más de quinientos años de esta historia impía que llevó a los africanos a desarraigar a su propia gente.

  7. HOLA , ANTE TODO PIDO DISCULPAS POR LO QUE PODRIA PARECER SUPERFICIAL…VI LA CARA DE LA MUJER DE LA SEGUNDA FOTO Y DECIDI PINTARLA. LUEGO PENSE QUE POR LO MENOS DEBERIA SABER QUIEN ES Y COMENTARLE QUE ESTOY HACIENDO UN CUADRO DE ELLA. SI FUERAS TAN AMABLE DE DECIRME DE QUIEN SE TRATA…??? MUCHAS GRACIAS

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