Si yo no puedo, entonces la chica blanca tampoco
Hoy a la mañana, cuando tuve que encarar la monumental tarea de peinarme, decidí hacerme dos trenzas al ras. Mi pelo, como todos los días, requiere planificación y atención a los detalles. No, no se trata de vanidad; mi pelo, todos los días, requerirá de planificación y atención a los detalles, porque la sociedad ya emitió juicio y sentencia acerca de mí, solo por mi pelo, porque yo tengo pelo afro. La verdad que no puedo hacer nada al respecto, esta determinación sucedió muchísimos años antes de que yo naciera, y es algo que se va transmitiendo de generación en generación, de un lado y del otro de la conversación, sin que se le preste demasiada importancia. Total, se trata de pelo, es insignificante, ¿no?
Desprolijo, poco profesional y desalineado. Al cabello afro hay que “domarl...




















