Los hombres nos violan y vosotros les dejáis
Los hombres nos violan.
Nos violan en las oficinas, en la esquina y en lugar de trabajo. Nos violan en los campus universitarios y en los reformatorios. Nos violan en casas de lujo de cristal brillante de un millón de euros y de un color dorado llamativo. Y en el portal de una casa, en sus escaleras, con luces tenues, mientras se arrodillan en el suelo pegajoso.
Los hombres nos violan.
Acechando y sin hacerlo, a plena luz del día, los hombres se aprovechan de las que somos inocentes, y de nosotras las indomables también. De aquellas de nosotras que estamos tratando de levantarnos, y de nosotras que ya tocamos el techo de cristal. De nosotras que somos demasiado jóvenes para entender la amplitud de la violación, y de aquellas de nosotras lo suficientemente mayores como para saber que é...




















