
En el marco del Festival de Cine Africano Tarifa Tánger (FCAT) que se celebra del 22 al 30 de mayo entre Tánger y Tarifa, tuve la oportunidad de ver el largometraje Memory of Princess Mumbi.
Este es el cuarto largometraje, del director suizokeniano Damien Hauser y en esta ocasión nos lleva a Umata, un mundo en 2094 donde narra un relato profundamente contemporáneo a través del afrofuturismo. La historia se centra en un joven cineasta llamado Kuve que viaja a Umata, un mundo que ha quedado transformado después de una guerra que prácticamente eliminó la tecnología moderna y devolvió estructuras sociales más antiguas. Kuve decide realizar un documental sobre la Gran Guerra utilizando IA, pero Mumbi (Shandra Apondi) cuestiona el uso de esta herramienta en el proyecto, conforme Kuve y Mumbi trabajan, la historia va derivando en algo más íntimo entre ellos.
Lejos de pretender narrar una gran historia futurista o de crear un gran despliegue visual a través del uso de la IA, el largometraje conecta profundamente con lo cotidiano: diálogos sencillos, vínculos emocionales entre los personajes, rechazo a la guerra, la depresión en las personas, una serie de temas que, en lugar de sentirse lejanos o futuros, se parecen demasiado al presente, a nuestro presente. Todo esto acompañado por una presencia constante, aunque con una reflexión crítica sobre el uso de la inteligencia artificial, no como un elemento futurista lejano, sino como una herramienta cotidiana que ya forma parte de las relaciones humanas, de la creación, el arte y hasta de la manera en que los jóvenes expresan sus emociones.
Visualmente, la propuesta se presenta colorida y dinámica, con imágenes generadas con IA que sirven de fondo en gran parte de la historia para recrear Umata. Un mundo de casas colgantes que, el director nos contó, están inspiradas en algunas zonas de Italia donde las casas se encuentran a orillas de los acantilados, en medio de las montañas. El lenguaje visual pasa por una paleta de colores orgánicas y muy natural, con luz principalmente natural y unas características estéticas inspiradas en los estudios Ghibli.

Desde una perspectiva de género, el largometraje rompe con los roles asociados a la mujer negra, casi de manera natural. En un mundo audiovisual donde las mujeres negras todavía solemos quedar atrapadas entre el estereotipo de la fortaleza permanente o el papel de la pobre víctima, el personaje de Munbi se presenta como una persona independiente, libre, con voz propia y capaz de tomar sus decisiones. Mumbi no existe para educar a otros ni para ser salvada emocionalmente. Es independiente, pero también divertida, vulnerable, profundamente humana y real.
Ese detalle, que podría parecer pequeño, termina siendo profundamente político. Porque el largometraje no necesita subrayar constantemente la identidad racial de ninguno de los personajes para justificar su presencia. En el caso de Mumbi, no “hace de negra”, simplemente habita el relato desde un lugar humano y complejo. Y precisamente ahí reside una de las mayores virtudes del director: permitir que sus personajes respiren fuera de las etiquetas y de los estereotipos, y que el público se olvide del color de la piel de los actores y actrices y hable y discuta sobre el contenido, la estética, los diálogos o el uso de la IA.
La sensación que me ha dejado este largometraje es la de estar observando fragmentos reales de la vida, del día a día, que no buscan ofrecer respuestas cerradas, simplemente nos sientan frente a un espejo generacional. Habla del amor, critica la guerra y sus consecuencias en los cuerpos y las vidas, habla de la amistad, de los vínculos afectivos, del cansancio emocional y de la necesidad de construir nuevas formas de relacionarse en medio de un presente acelerado e incierto. Todo ello sin perder el humor ni la ligereza propias de un grupo de personas jóvenes que han aprendido a divertirse haciendo algo que les gusta y encontrando en la IA una herramienta que aunque son conscientes que tiene sus dilemas éticos y morales, permite a directores y directoras jóvenes, con pocos recursos crear historias con mayor libertad, fuera de los cánones impuestos por las grandes industrias.

Zinthia Álvarez Palomino
Afrovenezolana Creadora del proyecto literario @negrasquecambiaronelmundo que visibiliza las aportaciones de mujeres negras. Autora de los libros «Mujeres negras en la ciencia» y «Mujeres negras en la Filosofía».

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