fbpx
lunes, mayo 20

Cómo la desinformación de género en redes sociales perjudica a las mujeres kenianas que aspiran a cargos políticos

La violencia de género ha irrumpido en la era digital en forma de violencia en línea contra mujeres y niñas, que afecta especialmente a mujeres con ambiciones políticas. Parte de esta violencia implica desinformación de género. Esta forma de desinformación utiliza estereotipos de género para atacar a las mujeres e influir en los debates al promover determinados objetivos políticos, sociales o económicos. Busca intimidar, desacreditar, humillar y avergonzar a las mujeres y presionar los debates públicos.


Martha Karua en la campaña electoral de 2022 a la que se presentaba para la vicepresidencia de Kenya.

Según Byte Bullies, informe del centro de investigación feminista Pollicy, dos de cada cinco candidatas sufrieron acoso sexual en sus cuentas de X (antes Twitter) durante las elecciones generales de Kenia de 2022. Además, el 55,7% de las cuentas de Facebook de candidatas recibieron algún tipo de violencia en línea, frente al 35,4% de las cuentas de Facebook de candidatos hombres. La violencia en línea se manifestó en forma de acoso sexual, discursos de odiotroleo, críticas de cuerpo y desinformación.

Al parecer, la vida personal de una mujer sustituye su currículum. “Un examen más detallado a la red de palabras claves de comentarios sexuales reveló temas subyacentes de comentarios que atacaban la apariencia de las mujeres con palabras como ‘vieja’ e 2idiota’, así como temas de desaliento con palabras como ‘patética’ y ‘tonterías’. Los datos también mostraron que las dos candidatas más atacadas eran Anne Waiguru (que competía por el puesto de gobernadora del condado de Kirinyaga) y Martha Karua (candidata en 2022 al puesto de vicepresidenta)”, según los informes de Byte Bullies.

En el espectáculo que son las redes sociales y el trato que reciben las mujeres con ambiciones políticas, los troles se fijan en sus cuerpos, su edad y su vida sexual y personal, lo que las obliga a abandonar las plataformas de redes sociales y, a veces, la carrera política por completo. Esto aumenta la brecha de género en el discurso público y el liderazgo. Siete de las 29 candidatas kenianas entrevistadas para el informe indicaron que evitaban utilizar las redes sociales durante las campañas porque acarreaban humillaciones y también provocaban abusos físicos.

Algunas de las candidatas dejaron de utilizar las redes sociales para informar a sus electores de los lugares donde harían campaña porque, en las grandes multitudes, a veces sufrían abusos físicos, como manoseos. Una de las entrevistadas señaló que su marido la golpeó y se divorció de ella después de que circularon en línea imágenes de ella editadas con Photoshop en las que mantenía encuentros sexuales con otro hombre. Otra candidata perdió un escaño parlamentario al que competía luego de que circularon fotos íntimas suyas por Facebook y grupos de WhatsApp.

A medida que internet se utiliza cada vez más para comunicaciones de campaña, la desinformación de género como estrategia política se ha hecho cada vez más común. ¿Es posible que no se vote por la próxima potencial presidenta por la desinformación? ¿En especial con la llegada de la inteligencia artificial generativa (IA) y sus perspectivas condenatorias a la hora de generar ultrafalsos?

En 2022, los troles se ensañaron a la edad de la candidata a vicepresidenta, Martha Karua. A la candidata, de 66 años, la calificaron de abuela que debería estar en casa cuidando a sus nietos en lugar de dedicarse a la política. Aunque Karua se describe en su biografía de Twitter como “abuela orgullosa”, también agrega “asesora superior” y “líder del partido Coalición Nacional del Arco Iris (NARC) de Kenia”. Es curioso que los troles se fijaran en una pequeña sección de su biografía y olvidaran convenientemente que fue elegida diputada en 1992, a los 35 años, periodo en el que ejerció durante diez años, y que es conocida por haber desempeñado un papel clave en defender la democracia y el sistema multipartidista de Kenia. También es una de las cuatro únicas mujeres que se ha presentado a la presidencia en la historia de Kenia.

La desinformación dirigida a Martha Karua es similar a la que sufrió la expresidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos Nancy Pelosi. Los discursos de Pelosi han sido manipulados en diferentes ocasiones: una vez para hacerla sonar borracha y, en otro caso, que fue difundido por Donald Trump y Fox News, para hacerla parecer tartamuda. Los periodistas de Fox News utilizaron los videos manipulados para afirmar que estaba “agotada”, en referencia a su edad. Pelosi tenía en ese entonces 79 años.

Entonces, ¿hay algún recurso para las mujeres políticas atacadas por campañas de desinformación?

En teoría, la ley keniana da seguridad y protección. La carta de derechos garantiza la igualdad. Además, la ley de partidos políticos de 2011 incluye cláusulas diseñadas para proteger la participación política de las mujeres mediante la defensa de la regla de género de dos tercios. Asimismo, la ley de protección de datos de 2019 y la ley de uso indebido de computadoras y delitos cibernéticos de 2018 están destinadas a proteger a las mujeres contra el acoso y el abuso en línea.

Según Reginalda Obara, abogada del Tribunal Superior de Kenia, la mayoría de las causas relacionadas con violencia en línea son civiles, no penales, por lo que apenas implican detenciones o la aplicación de la ley. En cambio, el tribunal impone daños y perjuicios al demandado como último recurso en caso de que fracasen las negociaciones para llegar a acuerdo. Las víctimas presentan una denuncia a través de un abogado; se notifica al demandado y se espera que presente una respuesta a la denuncia antes de que comiencen las negociaciones para llegar a acuerdo.

En una entrevista telefónica, Obara señaló que las kenianas, políticas o no, apenas buscan reparación jurídica ante los abusos en línea por varias razones. “Las mujeres no suelen demandar porque no saben que la ley puede protegerlas. También, por el estigma al respecto y porque la gente ha normalizado el ciberacoso hasta el punto en el que parece inútil. Se burlarían de ti por pagar abogados para demandar a alguien que ha hecho un comentario en línea que no te ha gustado, en lugar de utilizar el dinero para comprar un terreno”.

Cuatro de las 29 entrevistadas para el informe Byte Bullies identificaron a los autores de la violencia en línea y consiguieron que fueran detenidos y encarcelados. Sin embargo, en la mayoría de los casos nunca se llegó más lejos.

La ley de uso indebido de computadoras y delitos cibernéticos de 2018 de Kenia establece sanciones para delitos comunes como robo de identidad, ciberestafa, pornografía infantil, ciberocupación, acoso cibernético, discursos de odio y publicación intencionada de información falsa. El acoso cibernético, por ejemplo, acarrea una multa no superior a 20 millones de chelines (153 846 dólares), prisión por 10 años, o ambos.

La ley de protección de datos, por su parte, da a las mujeres y al público en general la potestad sobre su información personal. La ley protege contra la recolección, procesamiento, difusión o venta de datos personales. Estos datos incluyen información personal identificable como números de teléfono, correos electrónicos, ubicación o cualquier información que pueda utilizarse para identificar a una persona, incluida su dirección IP. La violación de la ley de protección de datos puede acarrear una multa no superior a cinco millones de chelines (38 461 dólares), penas de cárcel no superiores a dos años, o ambas.

En particular, ha habido intentos de ajustar el proceso de litigio, lo que abre el camino para más casos relacionados con la violencia en línea. Parte de esto incluye la revisión de la ley de pruebas para permitir que los registros electrónicos, como las capturas de pantalla, se presenten como prueba ante los tribunales. Obara comentó que ahora más mujeres pueden denunciar casos relacionados con la violencia en línea. Las capturas de pantalla, sin embargo, pueden ser falsificadas o editadas. Este es un ejemplo clásico de la constante evolución del espacio digital y de unos marcos legales que solo pueden ponerse al día.

Sheryl Sandberg, ex directora de Operaciones de Facebook, habla en su libro «Lean In» de la brecha de ambición de liderazgo entre las mujeres. Menciona que las mujeres suelen ser reacias a aceptar funciones de liderazgo porque: “Las mujeres no piensan en tenerlo todo, les preocupa perderlo todo”.

La lucha contra la desinformación de género continúa. Abarca un enfoque polifacético que implica reformas jurídicas e institucionales, y también un cambio cultural más amplio hacia el reconocimiento y la valoración de la contribución de las mujeres en la política. A medida que aumenta la digitalización, crece la urgencia de abordar este asunto.

Este articulo es de GV Advox, un proyecto de Global Voices con su propio sitio web, en pro de la defensa de la libertad de expresion y contra la censura en internet. Republicado por Afroféminas por un acuerdo de colaboración con Global Voice.


Linda Ngari


Deja un comentario