Teyou: “Escribí Pantera para sanarme a mí y para acompañar a todos los que se sientan como yo me sentía”

Elena Matateyou, más conocida por su nombre artístico, Teyou, es una actriz y cantante de origen cántabro y ascendencia camerunesa que ha venido a compartir su alma a través de sus composiciones. Con tan solo veinticuatro años fue la voz del Mundial de Rusia de 2018 en España y formó parte de la banda sonora de la película Yucatán. Tras varios años haciendo covers en su canal de YouTube, ahora presenta su primer single y videoclip, Pantera, una representación de la niña que fue y que también fueron muchos otros. 

Estudiaste interpretación en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. ¿De dónde surgió la vocación por actuar?

Desde pequeña he tenido una afinidad por montarme yo sola espectáculos o performances y por contar historias de diferentes maneras. En Santander empecé estudiando música en el conservatorio, pero cuando cumplí dieciocho años tuve que tomar una decisión entre continuar ahí o meterme en el mundo del teatro. Y cuando me decanté por teatro e hice mi primera función me di cuenta de que eso era lo que quería hacer toda mi vida.

¿Y por cantar?

La verdad es que no lo sé, porque nadie en mi familia es cantante o artista. Sé que mi madre, desde pequeña, me ponía mucha música, pero me nació solo. También puede que influyera que mis padres escriben, por lo que creo que encontré mi propia manera de escribir y expresarme, pero a través de la música. Desde los seis años ya componía canciones sobre el perro muerto de mi amiga, literalmente (risas).

Has comentado que tu madre tenía miedo a todo lo que rodeaba la industria musical, en la que tú querías incluirte. Ahora que estás dentro, ¿se le ha pasado ese miedo?

Sí. Es verdad que mi madre, al principio, estaba reticente con todo este tema. Pero una vez que vio que yo tenía esa convicción, fue la primera que me empujó a irme a Madrid, a hacer cursos de interpretación en verano… Es decir, en cuanto mi madre se subió al barco, lo pilotó ella prácticamente.

En 2018 fuiste la vocalista de Dancing Together, la canción del Mundial de Rusia en España, junto a Carlos Jean. ¿Cómo conseguiste esta oportunidad?

Fue gracias a gente con la que había trabajado antes. Yo había colaborado en el álbum de Alexander Som que compartía estudio con Carlos Jean. Justamente, Carlos estaba buscando una vocalista para su tema y Alexander me recomendó. Eso hizo que fuera a un día al estudio, probamos y les gustó. 

¿Sentiste vértigo porque te fuera a oír gran parte de España e incluso del resto del mundo?

Muchísimo. Además, tuvimos que hacer mucha promoción en Mediaset, ir a programas de televisión… Y claro, yo no tenía nada de experiencia en ese ámbito, me pillaba todo de nuevas. Pero Carlos me trató muy bien y aprendí muchísimo con él. Para mí fue increíble que me pasara esto con 21 años.

Además, en 2018 también participaste en la banda sonora de la película Yucatán. Está claro que fue un buen año para ti. 

Totalmente. Tener tu voz en la banda sonora de una película… Es increíble.

¿Consideras que marcó un antes y después en tu trayectoria como artista?

Sin duda. Me di cuenta de que me gustaba mucho cantar y de que de verdad podía dedicarme a ello. Hasta entonces no era del todo consciente, ya que a la vez estaba estudiando arte dramático. Cuando estudias una carrera hay un punto en el que estás en una burbuja y esto me hizo salir de ella. Empecé a compaginar las dos cosas y a vivir de verdad en mis carnes lo que era a profesión de cantante. Me cambió mucho la perspectiva y me ayudó a saber que quería seguir por ahí.

“En España, y concretamente en la música y el cine, hay un estereotipo racista sobre lo que se supone que tiene que ser una mujer negra”

En una entrevista con El Diario de Cantabria comentaste lo siguiente: “A una mujer blanca no le van a exigir que sea de cierta manera por su piel, sin embargo, a mí sí”. ¿A qué te referías con esto?

De base, a las mujeres ya se nos exige muchísimo independientemente del color. Pero con esto me refería a que, en España, y concretamente en la industria de la música o del cine, hay un estereotipo racista sobre lo que se supone que tiene que ser una mujer negra. Eso lo puedes notar desde los castings que te llegan: si no eres prostituta eres esclava, y si no eres esclava eres la amiga chunga y enfadada o la que tiene muchísimo flow. Básicamente, la gente espera de ti un comportamiento que no tienes por qué tener por desconocimiento absoluto. Me ha pasado que me han dicho cosas como “Siendo negra, yo pensaba que ibas a ser muchísimo más extrovertida”.

En el ámbito profesional también me han pedido cosas del tipo: “Hazlo así. Como más… Negrata”. Es verdad que esto no ocurre en todos los trabajos y que cada vez mejora más, pero me he encontrado muchas veces con lugares en los que creen que ser negra es una actitud. Y terminas viendo que te han seleccionado porque les interesa tu perfil, pero sobre todo porque buscan que tu color de piel les dé algo determinado.



Recientemente ha salido Pantera. La has presentado como el tema que habla de tu historia y la de muchas otras niñas como tú. ¿Cuál es esta historia?

Es la historia de una niña que crece sin verse reflejada en nadie y eso le genera una conciencia de sí misma muy errónea. Como Elena Matateyou, la primera conciencia que tuve de mí misma fue en el colegio cuando me decían “Negra vete a tu país”. En ese momento fue cuando me di cuenta por primera vez de que era negra. Por eso, es la historia de niñas que sufren esto, pero luego encienden la televisión o cogen una revista de juguetes y no ven a nadie como ellas. Y eso las lleva a pensar que la percepción que tienen esos otros niños que las llaman “negras” sobre ellas es la real. Porque no se ven en nadie, sino solo a través de sus ojos. 

Hay una falta de referentes.

Absolutamente. La canción literalmente viene a pedir eso: que existan referentes para niñas, por favor.

Has dicho que esta letra es una dedicatoria a tu yo de siete años que odiaba su piel. ¿Qué le dirías ahora si la tuvieras delante?

Le diría que se mire al espejo y que vea que tiene un pelo precioso y un color de piel maravilloso, que sus piernas son increíbles y que no necesita ser como sus amigas del colegio, porque ella es exactamente igual de guapa e igual de válida. Aunque no haya más niñas como ella, no quiere decir que sea un extraterrestre.

¿Dirías que te hizo falta más apoyo sobre este tema durante la etapa escolar?

Claro. Lo ideal sería que en el propio colegio los profesores hubieran estado concienciados. Pero la realidad es que era otro tiempo, una institución religiosa… No quiero ser mala, pero la verdad es que muy probablemente los niños me decían esas cosas porque lo escuchaban en sus casas o porque los profesores tampoco les recriminaban nada.

¿Cómo fue el proceso de romper con esa sensación de odio?  

Empezó cuando vine a Madrid, cuando ya era mayor de edad, porque durante la adolescencia fui arrastrando esto que me comentaba y se sumó a que esta es una etapa complicada de por sí. Entonces, cuando llegué a Madrid comencé a tener más contacto con personas como yo. Tanto es así que allí fue la primera vez que tuve un compañero de clase negro, hasta ese momento no había tenido ni compañeros ni amigos negros. Por eso ahí empecé a reconocerme y a verme de verdad.

¿Crees que tu vida hubiese sido más sencilla siendo blanca?

Sí, cien por cien. El privilegio es evidente. Lo sé porque me hicieron muchísimo bullying, tanto en el colegio como en el instituto, solo porque era negra. También es verdad que yo me “dejaba” porque mi personalidad no me permitía responder con nada, ya que pensaba “Sí, soy negra. Yo también lo sé y yo también lo odio”. 

¿Qué esperas que consiga esta canción?

Escribí Pantera para sanarme a mí y para acompañar a todos los que se sientan como yo me sentía, para que puedan meterse en Internet y escuchar una historia que es la suya. Y que está en español y es en España.

Justamente, en la actualidad en España está habiendo una gran producción cultural de artistas negros que vienen a decir que efectivamente estamos en un país donde hay racismo. 

Yo creo que la cultura es la vía más fácil para abrir la mente, sobre todo ahora en un mundo de pandemia donde no se puede viajar. Las cosas entran de otra manera cuando son a través de la música y cuando puedes ver el alma de las personas a través de su arte.

“He conseguido ser lo suficientemente valiente como para escribir sobre las partes más vulnerables de mí”

Ahora que lleva unos días fuera, ¿cómo ha sido la recepción de Pantera?

Muy buena. Humildemente, antes de sacarla ya sabía que a la gente le iba a gustar, porque confiaba muchísimo en el producto y en el proyecto. Pero me ha sorprendido toda la avalancha de amor, porque además no es desde un “Ay, qué guay”, sino es de verdad. Hay gente que me da las gracias por contar su historia y me dice que es lo que necesitaba, y todo eso a mí me llena.

Grabar el videoclip ha sido increíble por encontrar a niñas de siete años que han tenido las mismas experiencias que yo, que tengo 24. Dejando de lado que es mío, por ellas, le recomiendo a todo el mundo que lo vaya a ver.

Teyou y Carlos Jean

Teyou en camerunés significa “trabaja todo lo que puedas para conseguir tus objetivos”. ¿Qué objetivos dirías que has conseguido como artista y cuáles te faltan?

He conseguido ser lo suficientemente valiente como para escribir sobre las partes más vulnerables de mí y he superado el miedo a sacarlas y compartirlas. Y como objetivo futuro, me gustaría crear algo grande. Un proyecto, a nivel musical y audiovisual, que sea una especie de crisol de disciplinas.

¿Y más a corto plazo?
Mi EP. Tengo otro tema, que es la cara B de Pantera que saldrá pronto. Estos dos junto a otro tercer tema compondrán el EP, que contará la transición entre cómo pasé de odiarme a quererme.

Nerea De Ara


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