Serigne Mbayé: “Me va a dar alegría trabajar con gente que hablaba mal de mí para demostrar que les guste o no, aquí estoy”

Serigne Mbayé Foto: Byron Maher

Respuestas de ritmo rápido y categóricas junto a una sonrisa contagiosa, así es Serigne Mbayé cuando conversas con él. Su historia es la de un niño nacido en Sant Louis (Senegal) que pronto aprendió el oficio de la pesca, como hicieron su padre y abuelo. En 2006, sobrepasado por la mala situación económica de su país, se subió a una patera de incierto rumbo a Europa con la que consiguió llegar a España. Una vez allí se dedicó a trabajar en el top manta. En 2018, obtuvo la nacionalidad española. En la actualidad, es socio de una cooperativa agroecológica que tiene un restaurante en la capital española, El Fogón Verde.

Tras prácticamente haber dedicado toda su estancia en el país ibérico al activismo, tanto en la Asociación Sin Papeles como en el Sindicato de Manteros, ahora se postula como el número nueve en la lista de Unidas Podemos para las elecciones a la Asamblea de Madrid del próximo 4 de mayo. Ante esta oportunidad, Mbayé tiene claro que será el altavoz de los migrantes y los movimientos de lucha antirracista.

Desde Vox siempre nos quieren hacer creer que su “cruzada” es contra la inmigración ilegal. Sin embargo, las palabras que le dedicaron a usted, ciudadano español desde 2018, entran en confrontación con esta justificación. ¿Le sorprendieron estas declaraciones?

No, de Vox no me sorprende absolutamente nada. Estoy preparado para que digan cosas más graves. Para la gente fue un escándalo, pero la verdad es que constantemente han ido diciendo barbaridades sobre los inmigrantes. Siempre he intentado demostrar que hay racismo y que el racismo no son solo palabras sino también actos que hay en la calle, la administración y las instituciones. Lo que dije hace poco en una entrevista sobre que Madrid es racista se está viendo. Y Vox lo ha demostrado verbalmente. Porque cuando no se lo dicen a un inmigrante sino a una persona que lleva DNI español y que el Estado ha valorado todo lo que ha tenido que valorar para darle la nacionalidad, es que algo pasa. El racismo de Vox no es solo contra los inmigrantes, es también contra los españoles cuando son negros.

Por otro lado, usted mismo ha pedido a través de Twitter la rectificación de lo dicho por Federico Jiménez Losantos en su programa. Él, por su parte, ha decidido seguir en la misma línea con sus comentarios. ¿Sigue esperando una disculpa?

A esta gente que nada en el mar de violencia, como lo que pasó en Vallecas con Vox, lo que les favorece son estas polémicas, seguir achuchando y diciendo cosas para que yo me despiste y diga algo que no tengo que decir. Pero estoy súper preparado para todo lo que quieran. Todo lo que digan o hagan se estudiará debidamente para hacer lo que se tenga que hacer por parte de las instituciones a las que les toca.

¿Espera que la Fiscalía se haga cargo de estos ataques? 

Claro. Espero que la legislación que debe trabajar en estos casos lo haga, si no sería pasividad. Y yo creo que no tiene que haber pasividad. Si se agrede física o verbalmente se debe actuar, porque no se deben permitir estos actos. 

En una charla con Miquel Ramos, periodista especializado en movimientos de odio, nos dijo que el auge de Vox ha sido un hecho irreversible en un sentido democrático. ¿Considera que la formación debería ser ilegalizada?

Creo que todo el mundo tiene derecho a hacer política bajo su forma de pensar. Pero si un partido está yendo contra la Constitución española y los derechos de las personas, se debería revisar. Y si al revisarlo creen que tienen que disolver este partido, pues que lo disuelvan. Como yo no tengo competencias en este tema, lo que puedo hacer como ciudadano es denunciar y esperar a que los que tienen que tomar las medidas hagan su trabajo. Pero sí que creo que la llegada de Vox está llevando a un discurso racista, antifeminista… Y todo lo contrario a los derechos.

Ha afirmado en varias ocasiones que desde que llegó a España ha tenido que convivir con situaciones discriminatorias. ¿Se ha arrepentido alguna vez de haber venido a este país en busca de una vida mejor?

En ningún momento, tanto hablando de parte económica como de experiencia de vida. En África solemos ver a occidente como perfecto por las imágenes que nos enseñan, por la bondad de la gente que viaja y las organizaciones que trabajan allí. Y cuando vienes aquí aprendes realmente cómo muchos son. No quiero decir que todo el mundo sea racista, pero sí que existe esto y que lo sufrimos de parte de la gente y de las instituciones. Pero no me arrepiento porque todo lo que he vivido aquí me ha dado el coraje para dar este paso hacia la política y decir “esto tiene que cambiar”.

En una entrevista de 2018 con Mundo Negro comentó que era optimista, porque, aunque había muchos discursos en contra de la inmigración, también hay muchas personas que no lo están. ¿Continúa siéndolo frente a la situación actual?

Sí, sigo optimista. Esto que está pasando de que aparezca en la lista de Podemos y Vox esté a tope con el discurso de “Este negro no puede entrar en la Asamblea” me da fuerza para luchar. Y también me da esperanza por el otro lado, el que se alegra de que aparezca en la lucha y de que haya dado este paso.

“Quiero mostrar el ejemplo de que tenemos que dar el paso, aunque a mucha gente negra le de miedo entrar en política”

“Decidí unirme a Podemos para que la voz de los inmigrantes se escuche”. ¿Qué medidas concretas le gustaría impulsar si consigue entrar como diputado?

Primero el tema del racismo. Es una cosa fundamental que está en la mesa, porque es un tema que si estudias de arriba abajo, afecta a muchos aspectos. Hay cosas que nunca harían con cierta gente, porque influye la clase social. Por ejemplo, los jugadores sufren mucho racismo en el campo, por parte de otros jugadores blancos que lo utilizan para quitarles energía. Pero por la calle los adoran. Nosotros, los que somos más pobres, tenemos que aguantar que nos paren por todos lados para pedirnos la documentación, que nuestros barrios estén controlados −como Lavapiés, donde hay muchas cámaras−, que nos pare la policía y nos acuse de vender marihuana… Son cosas que pasan y que hay que parar. Y ya se está trabajando con el partido para hacerlo desaparecer.

Por otro lado, quiero hablar de la inmigración. Que podamos acceder al transporte, la educación… Todo lo público beneficia a la clase obrera, y los inmigrantes también somos parte de esta clase. Aunque seamos la más barata.

Algunos dicen, sobre todo de la parte derecha, que en los partidos de izquierda nos están usando. No sé si nos usan, pero nuestro mensaje está pasando. Desde el momento en que anunciaron que una persona negra entraba en la lista de Podemos, no pararon de hablarlo y sacar noticias. Esto está ayudando a demostrar que los inmigrantes estamos aquí, que formamos parte de Madrid y de España y que no tienen que decidir sobre nuestras vidas. Y es un paso importante.

Entra como noveno en la lista, pero Pablo Iglesias asegura desde ya que usted será diputado. ¿Le causa vértigo este hecho?

Solo me causa fuerza. La gente me dice: “Imagina llegar al Congreso y tener que trabajar todos los días con la gente de Vox y que no te salude”. Yo solo puedo decir que no voy a tolerar agresiones, porque serán denunciadas. De resto será verlos y saludarlos con toda la educación que tengo. Me va a dar alegría trabajar con gente que hablaba mal de mí y demostrarles que les guste o no, aquí estoy. 

Miedo y vértigo ninguno porque me he comprometido a seguir la lucha que llevamos desde todos los colectivos antirracistas y de barrio. Es esta lucha la que me ha llevado aquí y no les puedo fallar. Quiero mostrar el ejemplo de que tenemos que dar el paso, aunque a mucha gente negra le de miedo entrar en la política. Porque esta no es de nadie y no tenemos por qué estar siempre en la calle quejándonos mientras ellos deciden lo que quieran. 

Grupo de personas con instrumentos musicales

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Serigne Mbayé en una manifestación. Foto: Byron Maher

Sobre su entrada en Unidas Podemos, Isabel Díaz Ayuso comentó que “a la gente normal no le gusta que se premie a los manteros con escaños”. ¿Cree que este es el pensamiento de la mayoría de madrileños?

La mayoría de madrileños, de hecho, sabe que somos gente normal. Ella es quien no es normal, que usa el victimismo para tachar al resto de raros. A mí esto, igual que lo anterior, solo me da más fuerza para enfrentarme a ella y decirle cara a cara: “Crees que este no soy normal por ser un mantero, pero los manteros somos personas más normales que tú porque hemos aprendido a trabajar y vivir del fruto de nuestro trabajo. No hacemos daño a nadie y te lo queremos demostrar, señora Ayuso”.

¿Es el top manta un trabajo digno?

Muy digno, aunque muy castigado. Es algo que hacemos para buscarnos la vida, para sobrevivir. No nos escondemos: lo que vendemos lo compramos en los sitios que las autoridades conocen y lo mostramos delante de ellos. Creo que no hay nada más digno que hacer esto. 

¿Tiene pensado compaginar la portavocía del Sindicato de Manteros con su nuevo puesto político o va a dejarla en manos de otra persona?

No, he dejado de ser portavoz porque es un colectivo independiente y apartidista. He entrado en política porque también ha sido una decisión de ellos que de este paso. Saben que he estado militando y toda la experiencia que llevo en la lucha, por lo que les parece bien que haga esto.

¿Cómo ha sido la situación para la manta durante la pandemia? 

Muy muy dura. Imagina una persona que no tiene nada y depende de lo que saca en el día: dos euros, cinco…, y de repente le dicen: “Pues te encerramos”. ¿Esta persona ahora de dónde va a sacar el dinero para poder sobrevivir? Ha sido todo muy duro. Pero por suerte habíamos pensado, cuando se anunció todo esto, hacer una campaña. Y gracias a la buena voluntad de la gente hemos podido superar un poco esta crisis y apoyar a los compañeros a cubrir sus necesidades básicas. Pero sigue siendo muy difícil, por lo que siempre agradecemos la colaboración.

Al llegar a España, estuvo cinco días en un CIE en Tenerife. Habiendo experimentado la realidad de los centros de internamiento en sus propias carnes, aunque fuese por un tiempo limitado, ¿qué opina sobre la situación que se está viviendo en el Campamento de Las Raíces? 

Es una cosa tan injusta… Todos ellos son personas que no han cometido ningún delito, solo lo que se considera como una falta administrativa. Y esto, en la mayoría de los casos, se castiga con, como mucho, una multa si eres español y la privación de libertad durante solo dos meses si no lo eres. Por eso me parecen inhumanas las condiciones que están viviendo los hermanos de allí y que los tengan tanto tiempo en ese lugar. Esto no es algo propio del siglo XXI ni que responde a la Europa de los derechos humanos que intentan vender. 

“España y Europa no pueden seguir explotando a los países del sur para luego quejarse de las pateras”

José Luis Escrivá, ministro de Integración, Seguridad Social y Migraciones, ha dicho que las condiciones en este campamento son humanitarias. ¿Cree que el gobierno está haciendo oídos sordos?

Claro que lo está haciendo. De hecho, el presidente Pedro Sánchez ha estado estos días en Senegal y Angola promoviendo relaciones para las empresas españolas y negociando, según leí en la prensa de Senegal, devolver a esta gente. Esto me parece algo bastante fuerte. En un momento en que tendrían que ayudarlos para que tengan una vida normal, siguen promoviendo unas cooperaciones que no sirven para nada.

Muchos de los chicos que llegan son pescadores. La Unión Europea renovó los contratos de pesca con Senegal solo para seguir arruinando la vida del pueblo, porque este país depende mucho de lo que sale del mar. Y si Escrivá dice esto, es solo para dar una buena imagen. Porque lo que es la realidad es que los españoles y europeos no pueden seguir explotando a los países del sur para luego quejarse de que lleguen muchas pateras. 

¿Ha pensado en utilizar su candidatura para intentar que se modifique esta situación?

Por supuesto, esto es una cosa que tengo aquí (se toca el corazón) y que tiene que salir. Voy a presionar lo máximo posible para denunciar estas empresas y sus acuerdos. Los españoles tienen que ser conscientes de lo que pasa con las pateras. Los que llegan en ellas no vienen a Europa porque es lo mejor del mundo: ellos quieren estar con sus familias y vivir una vida digna en su país. Pero si los barcos industriales les quitan su alimento no les queda otro remedio que coger la patera o cruzar el desierto para poder salvarse a sí mismos y a su familia. Esto es algo que hay que decir y denunciar. Europa no puede seguir saqueando a África. Y no es verdad que la saquean, pero les dan a los inmigrantes una buena vida aquí. Las personas que llegamos tenemos los salarios mínimos, los empleos más vulnerables y peligrosos, y eso no puede ser. 

Sobre las protestas y toda la escalada de tensión que se ha dado en Senegal, su país de origen, durante el pasado mes, ¿cuál cree que sería la solución para acabar con este descontento social?

Esto fue una bomba que de repente ha explotado. Por ejemplo, como yo soy pescador, enseñé a muchas personas a pescar que ahora son capitanes o tienen sus barcos, por eso estamos en contacto y siempre me cuentan cómo lo están pasando. La campaña de pesca, que empieza en estos meses, está sufriendo la escasez de recursos. Hubo protestas por los acuerdos de pesca, porque los barcos estaban en el mar y no había nada que recoger. Esto provoca que haya pescadores que incluso mueren, cosa que no pasaba antes. Está pasando ahora y no hay cámaras que lo graben.

Además de esto está el descontento con el sistema político de Senegal. El actual presidente ha tenido varios rivales que el pueblo pensaba que iban a ganar, pero todos están llenos de antecedentes penales por acusaciones… Y el último, que tiene un discurso anticolonial y de ruptura de las relaciones de explotación con Europa que vendría muy bien al país, ha sido acusado por violación… 

Por eso el pueblo ha salido a la calle, por el cúmulo de cosas. El país se está vendiendo a los europeos, no hay pesca, no hay nada. Y encima se sospecha que se va a empezar a deportar personas por la visita de Sánchez. Ha sido una bomba que al final ha explotado por el enfado de los jóvenes. La solución es poner fin a todos estos acuerdos de cooperación que no hacen que los beneficios lleguen a la población.

¿Quiere morir en España o en Senegal?

Mi vida ya no pertenece a ninguno de los dos. En España, algunos consideran, como dice Vox, que no soy de aquí, sino de allí. En Senegal, si voy, muchos también me van a decir: “No eres de aquí, eres de allí”. Es estar entre dos tierras, un pie aquí y uno allí. Pero lo valoro como algo bonito, porque hay parte de mi vida y de mi familia en cada lugar. Soy ciudadano del mundo entero y quiero estar en donde pueda tener paz y armonía. Por eso me da igual morir donde sea.

“Me encantaría que no se volviera a hablar de racismo en Madrid”

Para terminar, un pronóstico de futuro: ¿cómo le gustaría ver a Madrid y cómo le gustaría ver a España en general dentro de cuatro años?

Me gustaría ver a Madrid maravillosamente bien. Que no sea un lugar donde te bajes del metro para ir a trabajar y te pare la policía secreta porque eres extranjero. Que la gente no te diga: “Vete a tu puto país”. 

Por otro lado, quiero ver un transporte público para todos. Ya hemos visto lo que ha pasado con la salud con esta crisis que ha destapado todas las carencias que había, así que quiero también que los sanitarios puedan trabajar bien. Quiero una educación accesible… Que todo lo que sea público esté en las mejores condiciones. Y que no se invisibilice y discrimine a la clase obrera y, sobre todo, a los extranjeros. Que se les de salarios decentes. Me encantaría que no se volviera a hablar de racismo en Madrid. Y lo mismo con toda España.

¿Y a usted mismo?

Celebrando, con todos los hermanos, que ese es el Madrid y la España que necesitábamos y que por fin podemos disfrutar. Y haciendo valer la lucha, cueste lo que cueste.

Nerea de Ara



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